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ANO CUATRO? ÍUM. 531. CRO ICA U N I V E R ILUSTRAD A J EXTRAORDINARIO DE A B C uesiro número de mañana tendrá carácter de extraordinario, estará esrneradamente impreso en magnífico papel satinado y contendrá, además de amplia (información gráfica y de noticias, el número XVI 11 del periódico para niños ¿ente Jllenuda, con arreglo al siguiente SUMARIO: I A INFANCIA DE LOS GRANDES HOMBRES: Z. MÍS Vdtl fÜMADPJD, 27 DE, JUNIO DE 1906. NÚMERO SliEL TO, 5 CÉNTIMOS raldo que, si ponemos demasiado en guardia á los Gobiernos extranjeros, que han de convenir con nosotros, como quiera que en estos asuntos comerciales son inevitables los regateos, estarán por las nubes las exigencias de las otras partes contratantes, si perciben que somos nosotros los primeros en reconocer nuestra desventajosa situación. Claro está que no es posible quejarnos, sin que también nos oigan los vecinos sin avisar á la gente española para que manifieste su disgusto, sin que de ello se haga materia comercial en nuestros pactos mercantiles internacionales. La fórmula práctica para la conducta en la cuestión es lo que primeramente importa. Conviene, pues, ver los expedientes de Gobierno, con que es dable salir del aprieto gravísimo. Para ello, cabe el clamor, porque nuestros gobernantes son tardos de oído, y no se afanan, si no escuchan que los gritos llegan al cielo. Esto ya lo saben los pueblos demasiado bien; sólo que los pueblos, á su vez, no se acuerdan de pedir socorro, hasta que les llega el agua al cuello. Después habrá necesidad de tener presente, que mientras más nos exasperemos, mayor partido procurarán sacar de nuestro estado de ánimo los que tratan con nosotros. Únicamente, la consideración de que se cuenta, como con un resorte mercantil, con nuestros neurosismos, podrá salvarnos. En esa relación propios y extraños se sienten usureros. Y así como el prestamista explota las angustias y los aprietos, á que por culpa suya ó de su administrador se halla reducido el desdichado que contrata con él, así nosotros nos veremos en las negociaciones de los convenios comerciales, si no tenemos serenidad y empeoramos por ello nuestra causa misma. La debilidad que hemos mostrado con los negociantes interiores, que han resuelto á su gusto la cuestión de los Aranceles, no debemos respetarla con los de fuera, si no queremos que entre unos y otros nos aniquilen. Sírvanos de lección cuanto ocurre, para que tomemos con superior interés estos vitales asuntos, y no lo dejemos todo para última hora. MANUEL TROYANO Éeethoven (ilustrado por Medina Vera) Aventuras por mar y por iterta del barón de Jtfun- Chausen (con ilustraciones) Las grandes ciudades: Atenas fcon fotografía) Pasatiempos. Historieta cómica, ¿ftcéteia, etcétera. Este número se venderá en toda España ai precio de DIEZ CÉNTIMOS POLÍTICA Con la mitad de los escuerzos que están haciéndose, para evitar los daños presentidos ante la próxima promulgación de los Aranceles, habría Habido de sobra para atajar oportunamente el mal. Como quiera que la responsabilidad inmediata no era del Gobierno, éste no se creyó, sin duda, lo pastante obligado á estudiar á tiempo y detenidamente el asunto. Mas, ahora que dicha responsabilidad se acerca veloz ú él, los Aranceles constituyen su preocupación más absorbente y abrumadora. ¿Cómo- -preguntan los ministeriales- -ha de suspender el Ministerio la promulgación temida, sabedor de que los elementos económicos más privilegiados y ¡los más activos y resueltos han de tratar le imponerse á toda costa? ¿De qué maÜera un Gobierno habrá de preparar el íjbampo á una cuestión de orden público, faltando él mismo á la ley? Porque los que hoy le incitan á ello, serían los más feveros y duros en censurarle, si le vienen comprometido á sostener con la hierba el aplazamiento. Pero, todo ello ha debido ser previsto, antes de que las cosas llegasen á taíñaña extremidad. Ya no cabe elegir lo iejor, sino lo menos malo. ¡Es nuestro estino en la Historia dar siempre en los ¡extremos! liemos querido ser proteccionistas, y nos hemos pasado. Lo más grave ctel caso se halla en que, después de Jrabernos equivocado en lo substancial, Ifstoes, en los Aranceles, nos equivoquemos también en el procedimiento; es dejcfr, en el modo de utilizarlos al ajustar fos Tratados de comercio. Con muy buen sentido observaba el HeARA ULTIMA HORA da en un sanatorio. Si acaso, puede temerse que haya peste de salud. La cuestión de las huelgas sigue en charada. No hay quien dé con la solución. Ayer hubo un miiin de panaderos para mantener vivo el fuego sagrado. Se dijo en la reunión que las autoridades no hacen nada para que termine la huelga. Ni siquiera atienden las denuncias que los huelguistas hacen sobre el pan escaso de peso. Y deben tener razón los que esto dicen, porque el pan sigue siendo malo, caro y falto de los gramos de ley. Es decir, que el público, como siempre, es lo último. Y resignado, que es lo más sensible. El juicio de la causa por estafa de un millón al Cantinero, siguió despertando interés. Terminaron las indagatorias, que vienen á ser el acto de exposición de la comedia. El éxito de la obra que se representa padece asegurado. En el otro proceso, el del atentado, hubo la novedad, que ya no ¡o es, de pretender la jurisdicción militar ser la única que entienda en él, y la noticia de haber sido detenido en Tarragona un individuo á quien se supone cómpiíce de Morral. Los hechos dirán si no se trata de una nueva hazaña de la policía. La política continuó enmarañada. Desmentida rotundamente la crisis. Afirmada la publicación del Arancel y en pie siempre la incógnita del decreto. Pequeños sucesos, accidentes, hurtos, riñas, intoxicaciones, se registraron en abundancia; pero todo ello de poca monta. La tranquilidad es grande. Tal vez se lo debamos al sol, porque el aplanamiento todo lo puede. AEMECE LOS REYES EN LA GRANJA SAN ILDEFONSO, 2.6, 1 I M. MADRID AL DÍA I a temperatura máxima al sol, según las observaciones oficiosas, fue de 47 grados; á la sombra, de 36. Si les parece á ustedes bien, que sí les parecerá, sobra todo comentario. La Diputación provincial celebró sesión para tranquilizar al vecindario de Madrid respecto al hospital del Cerro del Pimiento. Allí no se muere nadie, como no sea de gusto; aquello es una tacita de plata, susceptible de ser convertí- f Sigue el tiempo calurosísimo. El día amanece espléndido, deslumbrante, amenazador; un día de esos que dan miedo cuando hay que pensar en el trabajo de información periodística que obliga á ir de acá para allá, sufriendo todas las inclemencias del tiempo. La Reina Victoria no salió de Palacio por la mañana. El Rey, sí. El Rey pasó á Caballerizas á las once, hizo que prepararan un automóvil, y acompañado del duque de Santo Mauro salió al encuentro del infante D. Carlos que había anunciado su llegada. Gran sorpresa produjo á cuantos conocían el objeto de la excursión de D. Alfonso ver llegar poco después de las doce al infante D. Carlos con el conde de Fuenrubia, pero sin que el Rey los acompañara. Venían en el automóvil del infante don Fernando. Afortunadamente no había por que íhra iL I N F A N T E Y EL REY Q O R LA MAÑANA