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A B C DOMINGO 24 P E JUNIO DE Q o6. PAG. 7. EDICIÓN 1, cnícado el día se í etiraron á Palacio el Ylonavca y su esposa, muy satisfechos de 1o bien que el conde- duque de Olivares les había divertido. Desde entonces se celebraron en el prado de San Fermín las verbenas, que anteriormente se celebraban á orillas del río, según se acredita en La verdad sospechosa. UN MADRILEÑO corazón materno estudia los asuntos relacionados con la Beneficencia. Sin pertenecer a Juntas, sin exhibirte jamás, contribuyes á diario con tu apoyo moral y con ahorrillos, á fomentar Asociaciones positivamente útiles que protegen al niño, que le educan, que le alimentan, que le regeneran. Dios hará que cuanto constituyas familia ella te recompense con su amoroso respeto el gran afecto que has otorgado á los desamparados y á los infelices, Por esta causa, al recibir la limosn tta que me envías, preguntándome qué has de hacet con los sellitos de caridad que compras, me parece lo mejor contestarte desde las columnas de A B C, periódico que lees á diario, á fin de que puedan enterarse también otras muchas jóvenes, buenas como tú. El grabadito dibujado por eV ilustre artista Sr. Arija, verás que ostenta el retrato de la Reina Victoria, la fecha de las bodas y el lema Satus infirmorum. Estas palabras aparecen en la bandera de una institución nueva en España, destinada á dar vida, fuerza é instrucción educadora á los niños débiles que están heridos! por el raquitismo y la escrófula ó que pueden! ser víctimas de la implacable tuberculosis. En los viajes que has hecho con tus padres visitaste en el extranjero fundaciones de ese género. ¿No recuerdas la excursión á BerckSur- Mer, en Francia, donde hallasteis á los buenísimos marqueses de Castrillo, que tenían en aquella playa un niño enfermo? Centenares de ellos se curan en aquellos magníficos hospiv cios marítimos. Playas mejores que aquélla existen en Eseuyas costas ajcnazan un desarrollo de 2.126 kilómetros; pero lo que no hay son Sanatorios maiiios, y claro es que ni ricos ni pobres obtienen los debidos beneficios. Hace catorce años que con motivo del Ha mado Centenario de Colón, se puso la primera piedra del primer Sanatorio en la playa de Chipiona, y bien recuerdo las predicciones de tu buen padre, no todas cumplidas, por fortuna. Tú has regalado á los niños que allí se albergan ropitas y sombreros, les envías con frecuencia chuchería y juguetes. ¡Cuánto deseo que vayáis á aquella hermosa playa! En Biarritz tenéis más confort, pero allá 110 están ni pueden ir nuestros chiquitines, cuyo cariño es más puro y sincero que el que te demuestran centenares de adoradores. Pero hablemos del sellifo, mi amada Mimiia. El sellito es un homenaje, es un remedo, es una buena acción, es una pequeña limosna de diez céntimos. Con él ríndese un tributo de simpatía á la hermosa Reina en quien se cifran tantas esperanzas; recuerda la necesidad de fomentar la obra regeneradora de la raza; contribuye, si vosotras lo propagáis, á hacer el bien y constituye un anónimo donativo, bien grato á los que no quieren que su mano derecha vea lo que hace la izquierda, y en este caso, nada más fácil que escribir la dirección de las cartas con una mano y pegar un sellito junto al franqueo oficial, en un rinconcito del sobre, con la otra. No me hago grandes ilusiones respecto del éxito material; peronea cual fuere el resultado, cuando pasen los años y en algunas colecciones filatélicas se admire el correcto perfil de a Reina, estampado en los sellitos rojos, azules y verdes que recorrieron las estafetas nacionales, y si alguna de vosotras puso debajo de una factura costosa el timbre benéfico, quedará consignado que, á despecho de los criminales y de los malvados, en Junio de 1906 vivía y alentaba en España la caridad verdadera, humilde é ingeniosa, siempre amante, siempre resignada... Gracias, Mimí, por tu carta y tu limosna, y permite al que besó tantas veces tu frente, que estreche agradecido tus manos de ángel y las cubra de besos. EL DOCTOR FAUSTC EL DUQUE DE ALMODOVAR T espués de una agonía prolongada, al cabo de grandes sufrimientos, y á los veinte días justos del fallecimiento de su esposa, dejó de existir ayer tarde, á las das y inedia, el Excmo. Sr. D. Juan Manuel Sánchez Romate y Gutiérrez, duque de Almodóvar y actúa! ministro de Estado. Su carrera política ha sido de las más brillantes. Diputado por Jerez en distintas legislaturas, conocedor experto de los asuntos internacionales, fue llamado por primera vez á los Consejos de la Corona, en situaciones tan críticas, que sólo el hecho de que entonces se le hiciera ministro, indicaba su valer y la confianza que en sus dotes excepcionales tenían los que le llevaron á la poltrona ministerial. Pero aún hubo algo más significativo, y fue el hecho de que todo el mundo recibiera con aplauso tal designación. Era en Mayo de 1898; estábamos en plena guerra con los Estados Unidos, y sobrevino una crisis ministerial que solucionó el inolvidable Sagasta, dando á Gamazo la cartera de Fomento, á Romero Girón la de Ultramar, al general AuñónJa de Marina, y la de Estado al Sr. León y Castillo. Este último hizo notar al presidente del Consejo la conveniencia de no separarse de la Embajada de Francia en aquellos momentos, y de acuerdo en este punto, el Sr. Sagasta ofreció la cartera al duque de Almodóvar. Era el día 24 de. Mayo de 1898; es decir, hace ocho años. No defraudó esperanza alguna en su gestión; pero pasó por la tristeza imponderable de estar al frente de! ministerio cuando se firmó la dolorosa paz con los Estados Unidos. Dos veces más ha sido ministro de Estado, una con el Sr. Sagasta y ahora con el Sr. M o ret, Nada diremos del triunfo brillantísimo que para él fue la trascendental Conferencia de Algeciras, durante la celebración de la cual, el espíritu de desconfianza llegó á formular censuras sin advertir el éxito admirable que poco á poco lograba para su patria el ministro de Estado. Estas mismas censuras de la malicia infundada dieron más realce á su admirable labor, reconocida y elogiada efusivamente por todos los diplomáticos que presidió el duque ce Almodóvaf. Enfermo de gravedad, casi al borde del sepulcro, el Sr. Moret conocía tan bien lo que su colaboración en la obra de Gobierno valía, que solventó la crisis sin consentir que el dua que abandonara la cartera de Estado, aun siendo preciso para ello que el propio jefe del Gobierno se encargase interinamente del despacho. El duque de Almodóvar muere en el ejercicio del cargo de ministro. Hace mucho tiempo que no se daba este caso. Ayer mañana, á las ocho, perdidas todas las esperanzas, fue viaticado el ilustre enfermo, que recibió también la bendición de S. S. El cadáver ha sido colocado en el gran sa 1 ón de su hotel de la calle de Fortuny, en uno He cuyos costados, frente al féretro, se ha levantado un altar portátil, donde hoy se dirán nnas en Jas primeras horas de la mañana. v El entierro se verificará esta tarde á las cinco y media, con arreglo al ceremonial acordado en Consejo de ministros. La manifestación de pésame realizada ayer en la casa mortuoria fue realmente extraordinaria. Las listas colocadas en el jardín se cubrían de firmas en pocos minutos, teniendo que ser renovadas; las tarjetas llovían en las bandejas dispuestas para recogerlas; lo más distinguido de la política, de la diplomacia y de las clases aristocrátiras desfiló por el hotel de la calle de Fortuny. De los primeros en acudjr fuá el secretario particular de S. M el Rey, señor conde de Andino. ELSELL 1 TO EN BJARR 1 TZ Recibí tu carta, escrita con la letra ancha, recta, angulosa que aprendiste en el colegio de las Madtes, y aun cuando grafológicamente diríase que eres una extranjera (y algún trabajo me costó descifrar ciertas palabras del billete) veo cotfgusto que piensas y sientes como una española. Al ver tu nombre, surgieron en mi mente las sucesivas transformaciones de tu ser. Naciste cuando yo era un adolescente; muchas veces te acaricié con ternura, te cobijé entre mis brazos, y cuando fui médico, tus buenos y cristianos padres me encomendaron tu preciosa salud. La niña débil, delgadiila, seria y melancólica, es ya una mujer alta, robusta, hermosa, sonriente, firme de cabeza, sana de corazón, constante, leal, generosa y piadosísima, bien distinta de las pintadas muñecas gesteras, displicentes y coquetuelas que tanto abundan por esos mundos. No te ruborices al oir estas cosas. Soy sincero y no me agrada repartir piropos insubstanciales, que suelen prodigarse á la mujer á trueque de no estimarla ni respetarla debidamente. Digo la verdad siempre y, sin pecar de exagerado, afirmo que desearía ver en nuestra España muchas jóvenes como tú. Porque tú amas la vida y eres fiel cumplidora de la higiene, preocupándote, como es lógico, de la salud de cuantos viven á tu lado. Has adornado artísticamente tu cuarto de soltera; pero no has dejado vacío ni tu cerebro ni- tu corazón. Contigo se puede hablar de cosas que consideran serias las gentes insubstanciales; posees conocimientos bien cimentados y cultivas con Bellas Artes; pero lo que más me Hracta en ti es la tierna solicitud con que tu