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ABC. DOMINGO 17 Ufa JUNIO DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN 1. A B L A N D O CON EL SEÑOR 1 a QUIROGA BALLESTEROS cabo; -es posible que Moret tenga el decreto; pero no sería extraño m absurdo el que no lo tuviera. Quedamos nosotros en nuestro fuero interno altamente complacidos de este sabio eclecticismo, de esta fórmula, de esta actitud expectante y discreta en que nos hemos colocado, y seguimos hacia una segunda tertulia. En todas hablan de lo mismo; será inútil introducir otro tema en las conversaciones. -Pero, ¿es que la mayoría, Sr. Azorín- -nos interpela repentinamente otro amigo- -es que la mayoría no ha dado pruebas de una gran lealtad? ¿Es que hay motivos para que se 4 ude de ella? Comprenderá el lector que nosotros, por nuestra parte, no dudamos de esta mayoría ni hemos dudado nunca de ninguna. Sin embargo, esta mayoría puede seguir compacta ó pue Je, por circunstancias atendibles, no seguir. -Esta mayoría- -contestamos á nuestro 2 migo- -puede seguir compacta ó puede encontrar justos motivos para no seguir del mismo nodo. Y nos marchamos, tan satisfechos como en 5 a ocasión anterior, á un tercer conciliábulo. No necesitamos añadir que el tema de la conversación es aquí el mismo que en las otras ertulias... ¿Es que creerá nadie que esté en su sano juicio- -grita exaltado uno de los contertuüos- -que el partido liberal, que Moret, puede emprender y realizar su obra con las actuales Cortes? Azorín- -agrega dirigiéndose á nosotros- ¿lo cree usted así? Miramos nosotros en silencio á nuestro interpelante y luego de reflexionar un poco contestamos: -Es posible, es posible que Moret no pueda realizar sus proyectos con las actuales Corfes; pero no habremos de negar que no sena imposible el que pudiera realizarlos. Y cuando abandonamos el salón, pensamos: El S r Moret quiere disolver las actuales Cortes para realizar una obra libera! algunos periódicos han dado á! a publicidad alguno de Tos proyectos del Sr. Moret. Se ha hablado de la libertad de cultos y de ¡a secularización tíe cementerios. Esto- -seguimos pensando- -es recomenzar la, historia de quimeras del siglo xix; en la consecución del jurado y del sufragio universal hemos gastado torrentes de energía; ahora nos disponemos á despilfarrar tros tantos por alcanzar otras entelequias. Nosotros, por lo que á nosotros toca, lo que queremos es que los montes que rodean nuestra casa provinciana estén poblados; que nuestras tierras de secano puedan regarse; que nuestros vehículos puedan ir p o r caminos fáciles, cómodos y numerosos; que el pan que coman nuestros sirvientes sea blanco y blando; jue el dinero que para la sementera hayamos efe tomar nosotros ó nuestro vecino sea de una caja benéfica y no de manos usurarias; que las escuelas á que llevemos nuestros hijos sean clavas é higiénicas y el maestro sea bondadoso é inteligente; que el juez de quien depende nuestra vida y nuestra honra, sea probo y recto; que si vamos á una oficina pública, los empleados nos atiendan y no nos hagan volver mañana; que los tributos se recauden limpiamente y los alcabaleros estén bien retribuidos y alejados de tentaciones... Todo esto- -continuamos pensando- -es lo que nosotros deseamos. Y todo esto constituiría una obra verdaderamente progresiva. Y esta obra progresiva podría ser realizada con cualesquiera Cortes, blancas, ro? as, negras ó moradas. Y entró el Sr. Alba, luciendo su nuevo has ton; y el ministro abrazó efusivamente a! joTodo ministro nuevo es una incógnita que ven y simpático gobernador, dándole la enhoralos hechos y el tiempo se encargan de despejar. buena. Luego, dirigiéndose nuevamente á mí, díjoí ¿Qué planes, qué proyectos, qué intenciones- -De o r o s asuntos nada puedo decirle pot llevan á sus departamentos los ministros recién nombrados? Tal es la pregunta genera) sin ahora; más adelante habrá ocasión. Pero de que para contestarla haya ningún precedente todos modos, y como norma de mi conducta, de gestiones anteriores, cuando los personajes tenga usted en cuenta que no soy partidario elevados á los consejos de la Corona van por de los ministros esencialmente reformadores, vez primera, como sucede ahora, á regir uno porque veo que en nuestro país no es necesade las ramas en que se divide el Gobierno de rio dictar más leyes, sino que basta con cumplir las vigentes. la nación. Con esto terminó nuestra conversación. Me Al periodista le corresponde anticiparse á los acontecimientos, y, sin esperar á que los despedí del ministro y del gobernador, y antes dos factores antes mencionados vengan á po- de cerrar la puerta del despacho oí la voz de nernos en autos de los proyectos de los nuevos aquél, que me decía: -No olvide usted que tendré mucho gusto ministros, interrogar á éstos para averiguar en verle por aquí frecuentemente. su plan de trabajo. Yo agradezco profundamente sus bondades Con tal propósito me dirigí ayer tarde al al amable ministro de la Gobernación. ministerio de la Gobernación. Eran, poco más de las siete cuando expuse EDUARDO DE MENDARO mi deseo á D José Quiroga, hijo y secretario particular del ministro. -Llega usted en buena ocasión- -me contestó amablemente; -ahora mí padre no tiene más visita que la del gobernador de Cuenca; 1 n banquete. El ministro de Gracia y Justicia fue obespere usted á que salga. sequiado ayer con un banquete por gran núY esperé en el antedespacho, hasta que pomero de sus amigos asturianos, que festejaban cos momentos después salió un señor de mede esta manera la merecida distinción de que diana edad, con patillas rubias. ha sido objeto el Sr. Celleruelo. Era el gobernador de Cuenca. D. Benigno, como cariñosamente llamamos, políticos y periodistas, al nuevo ministro de la r e Aranceles. El Sr. Moret estuvo ayer tarde en e ¡Gobernación, escuchó, sonriendo benévolamenministerio de Hacienda, tratando con el señor te, mi pretensión. Salvador y el presidente de la Junta de valo- ¡Si yo tengo muy poco que decir! -ex- raciones, de varios asuntos relacionados con los clamo luego. -Muy poco... nuevos Aranceles. Mire usted, yo vengo al Ministerio á trabajar; esa es mi divisa y tal es mí lema. Yo deseo C l Gobierno del Banco. pasar desapercibido personalmente; es decir, quiero que lo que se vea, lo que salga á la su- Ayer tarde se reunió el Consejo del perficie no sea la persona de) ministro, sino los Banco de España, y acordó aceptar la propuesta de D Fernando Merino para ocupar hechos. Una y otra vez lo he dicho y no cesaré de el Gobierno de aquel Establecimiento. El Sr. Merino tomará posesión, probablerepetirlo: mi labor consistirá, primordialmente, en secundar las iniciativas del jefe del Go- mente, mañana lunes. bierno, con el cual, como nadie ignora, mi identificación es completa. l p 1 Sr. Montero Ríos. -Sin embargo, hay asuntos que debe usted -J El ex presidente del Consejo, S r Monresolver; la reorganización de la policía, por tero Ríos, salió anoche para Lourizán, donde ejemplo. permanecerá hasta el mes de Septiembre. -Sí, esta es una cuestión de gran imporA despedir al ilustre personaje bajaron á la tancia y que me preocupa mucho. Se habla de estación numerosos amigos, y según aquél mauna próxima reorganización de ese Cuerpo; nifestó, cuanto se dice de disgustos entre él y pero se adelantan á los acontecimientos los que el Sr. Moret, carece por completo de fundahacen tales anuncios, porque es preciso estu- mento, puesto que entre ambos existei las más diar detenidamente este asunto para acometer cordiales relaciones. la reforma de una vez y de una manera definitiva. Por ahora me limitaré, y crea usted que es Gobernadores. un gran paso, á estar constantemente excitan- En breve se realizara una combinación do el celo de los altos funcionarios de la poli- de gobernadores, que tendrá por base las vacía, para conseguir que ésta extreme su traba- cantes de los que han dimitido con carácter jo de vigilancia. Después, con calma y con irrevocable. En cuanto al Gobierno de Barcelona, es poperfecto conocimiento de 3 a cuestión, pondré sible que durante algún tiempo siga desempemano en la reforma. ñándolo interinamente el S r Sostres. -Ahora yo le preguntaría á usted algo sobre el decreto de disolución, sobre elecciones... -jDe elecciones! ¡Pero si aún no se ha publicado el decreto! Ya sé que se dice por ahi SORIANO EN BILBAO POR TELÉFONO que las elecciones serán el 2 ó el 9 de Septiembre; pero acerca de esto el único que puede ilbao, 16, 8 n A las cuatro de la tarde dar una noticia exacta es el presidente del Conllegó á esta capital el diputado republisejo. El es quien ha de determinar la fecha de cano Sr. Soriano. Acudió á recibirle inmenso las elecciones, y, por lo tanto, aquella en que gentío que le acompañó hasta el Hotel Vizcaya, se insertará en la Gaceta el decreto. y luego pidió que saliera al balcón. Así lo Esto es- -añadió sonriendo- -lo que ahora hizo, pronunciando algunas palabras para saA esta conclusión llegábamos nosotros mo- se discute entre la gente política; el punto re- ludar á sus correligionarios vascongados, y nologando interiormente; hemos dado después ferente á la fecha, pues sí el decreto existe, no recomendarles el mayor orden para el mitin, un golpecito con el bastón en tierra y nos he- es ya tenia de discusión; todo el mundo lo que ha de celebrarse mañana en Durango. cree... mos ido á paseo. Como esta reunión coincide con la romería En este momento, Nicolás, el portero ma- de San Antonio de Urquiola, se han adoptado AZORÍN precauciones, en previsión de sucesos des. yor, anunció, alzando el portier: agradables. -Tetan. ¿El señor gobernador! ECOS POLÍTICOS B