Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
f AÑO CUATRO NlíM. 5 ai. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA BEMADRID, 17 DE JUNIO DE 1906. NUMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS siente; por ello sigue el asunto con marcado interés. No se trata de que el señor Morct presida por mayor ó menor tiempo e. Consejo de ministros; sino de que el partido liberal no desaparezca, siendo sustituido por fracciones y grupos, que, cual en cinematógrafo, se sucedan en el Poder cada seis meses. Aquí, donde la estabilidad de los Gobiernos es un adelanto que la gran masa social ansia, eso de no tener por la izquierda probabilidad alguna de conseguirlo nutre y consolida el escepticismo, que devora á la nacren. Ef partido conservador hallará en ello una poderosa ventaja; la perseguir! con todas sus energías; pero, quien desee que tamaña superioridad en la dereclia, no rompa todo equilibrio entre los dos grandes instrumentos del régimen vigente, esperará y confiará en que habrá de resolver este asunto el debatido decreto, á favor del bien general. MANUEL TROYANO CRÓNICA POLÍTICA Supongamos que, según dicen los conservadores y algunos liberales, no hay tal deereto de disolución de Cortes. Cuando esto se compruebe de una manera evidente el Sr. Moret no tendrá otro camino más, que el de su casa. ¿Qué sucederá entonces? ¿Se formará otro Gabinete liberal? ¿Quién habrá de conducirlo en ese caso? EJ general López Domínguez- -se ha contestado ya. ¿Con qué fuerzas parlamentarías? Con las suyas, aunque éstas son muy cortas; con las del Sr. Montero Ríos; con las de los magnates hostiles al Sr. Moret; con las del Sr. Canalejas, siquiera Ja ayuda de éstas será muy condícionaJ, y con el auxilio de los conservadores. Por mucha paciencia que se les suponga, no es admisible que el Sr. Moret y sus amigos, para quienes la decepción tendría puntas y ribetes de burla, fuesen á apoyar semejante situación. De igual modo ésta no podría contar con ¡a benevolencia de los elementos democráticos externos al partido liberal. ¿No es verdad esto, desinteresado lector? Abiertas las Cortes por pujante Gobierno, nadie podría impedir que se llevaran á ellas cuestiones de carácter expansivo y reformador: el estado legal de las órdenes religiosas ó cualquiera otras pertenecientes á las relaciones de la Iglesia y el Estado. ¿Qué haría entonces el consabido Ministerio? ¿Responder á las necesidades del país, á las aspiraciones de la izquierda? Tendría enfrente á los conservadores; más, los que descontentos hallarían siempre tímida é ineficaz la solución; más, á las oposiciones extremas é irreductibles. En su favor, el apoyo desvaído de quienes lo darían, solamente por prolongar algún tiempo su estancia en el poder, sin pensamiento y sin entusiasmo. La situación del nuevo Gabinete sería aún peor que la de D. Raimundo Fernández Villaverde en las últimas Cortes conservadoras. Derrumbaríase aquél á los pocos días. Con cualquiera situación análoga ocurriría lo propio. Y la Corona tendría que acudir á los conservadores, quienes vendrían más arrogantes que nunca, como impuestos por la necesidad. EJ partido liberal pasaría hecho pedazos á la oposición, atribuyendo cada grupo á los demás la culpa del fracaso. La misma afectada neutralidad, que el nuevo Gobierno mostraría en las elecciones por él dirigidas, anquilosaría las fracturas y Jas haría irreductibles Habría así muchas fracciones de la izquierda monárquica. No habría, en larguísimo, incalculable periodo, partido liberal. Esto es lo que el espíritu público pre- PREGUNTAS que se diese mayor importancia á lo qu 4 probablemente no la tuvo. A última hora se supo que más allá di la Puerta de Toledo había ocurrido un? verdadera catástrofe, resultando de ella siete víctimas, algunas de ellas muertas. La nota triste, el pésame, el luto, son de un? constancia aterradora en este Madrid. AEMECE EL FAMOSO DECRETO T an las cuatro; nos len va ritamos tranquil mente de nuestra siesta; nos vestimos; cogemos nuestro sombrero liviano y nuestra delgado bastón y nos marchamos al salón de Conferencias. A esta hora ya hay bastante animación en el Congreso; si el día está fresco, dentro de la Cámara popufar se respira un a ¡r caluroso; si la temperatura exterior es cálida, en los pasillos y en el salón de Conferencias s disfruta de una frescura grata. Esta paradoja, ¿no es un poco parlamentaria? Este viceversa, ¿no es adecuado en la casa donde se albergj una representación que no representa nada? Pero ya hemos llegado ante la puerta de la Cá mará popular; unos ujieres charlan sentados en el diminuto zaguán; les saludamos nosotros con una ligera inclinación de cabeza y pasamos adelante. El pasillo central estaba velado por una suave penumbra; comenzamos nosotros á caminar por él y vemos á unos amigos que conversan en uno, dos ó tres grupos. Al pasar llegan á nuestros oídos vagamante las palabras decreto disolución y elecciones Indudablemente- -pensamos- -estos amigos nuestros hablan det famoso decreto. Esto no nos sorprende; todos nuestros amigos parlamentarios y políticos hablan del mismo asunto; hace tres meses que nosotros no oímos charlar sobre otra cosa. Saludamos también á estos compañeros nuestros que debaten en el pasillo y continuamos nuestro camino; nos dirigimos a) salón de Conferencias; nuestra vida sería imposible y no comprenderíamos nosotros la existencia si no visitáramos todos Jos días este salón. Antes de penetrar en él, nos detenemos un poco en la puerta; vemos que los rojos anchos divanes están ocupados por otros amigos nuestros y que en los ángulos de la sala se han formado anchos y nutridos corrillos. Y apenas hemos permanecido un segundo en la puerta, cuando á nuestros oídos tornan á llegar las voces de decreto elecciones disolución Y notamos que estas palabras son proferidas con gran energía, á gritos, y que todos los que las profieren gesticulan violentamente, levantan los brazos al cielo, dan golpes en tierra con sus bastones. Un forastero en la casa, se quedaría sorprendido, asombrado, ante este espectáculo acaso, ante toda esta energía y estos gestos Violentos sentiría un ligero recelo. Nosotros hace dos ó tres meses que presenciamos estas escenas. No cabe duda- -tornamos á pensar- nuestros amigos continúan discutiendo sobré el decreta. Y es claro que nosotros tomamos parte en estas discusiones- -Azorín- -nos pregunta un buen amigo- -justed no cree que Moret tiene el decreto? Nosotros guardamos silencio durante un momento; es posible- -reflexionamos- -que s Sr. Moret tenga el decreto; es posible también que este querido amigo nuestro no lo tenga. -No sé; no sé- -contestamos nosotros al MADRID AL DÍA Cin acab r de sentarse el tiempo, como 13 dicen los que no conciben que pueda j ser buen sin tomar asiento, mejoró lo bastante ara que la Ciudad Lineal continuase la realización de sus fiestas, y para que á la Florida acudiesen á celebrar la infraoctava de San Antonio los que por J s inclemencias del tiempo no se divirti ron el miércoles ni el jueves En el lobierno civil hubo recepción del nuevo jefe y despedida del último. El Sr. Alba fue parco en palabras, y este detalle pudo ser síntoma satisfactorio, porque los discursos no convencen, y hay, en cambio, sed de hechos. El proceso del atentado, que sigue cautivando á la opinión pública, aumentó el volumen de las diligencias con unas nuevas, merced á las cuales se sabe ya donde comía el criminal; porque hasta aquí tenía u figura algo de invisible, de fantástica, Nadie sabía lo que había hecho en los días anteriores al atentado, ni nadie sabe á estas fechas lo eme hizo el día antes ele su suicidio. Las hue Igas de panaderos y cereros metalúrgic s siguieron en el mismo estado. Se 1 otó escasez de pan, pero no de humor, que es lo que aquí alimenta, Volví er n á hacer su aparición en la corte los misionados alcoholeros, qtíe cerraron SHIS fábricas al cerrar sus bocas, es de suponer que abran de nuevo unas y otn s. Parece que ya hay fórmula; probablem nte la pudo haber antes, pero aquí lo e ¡encial es perder tiempo... y alcohol. Circuló in persistente y alarmante rumor relativo á Barcelona y á una bomba. El acrediudo gabinete negro se encargó, con s us excesivas precauciones, de