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ABC. SÁBADO 16 DE JUNIO DE s 9o6. PAG. Í 4. EDICIÓN i. s I egación de Bolivia. El escritor y diplomático D Eduardo Diez de Medina, queda en Madrid al frente de la Legación de Bolivia en España, en su calidad de encargado de Negocios. 1 ff n diccionario. Hemos recibido el nuevo diccionario francés- español y español- francés por Migue! de Toro y Gómez, que acaba de publicar la casa editorial de Gustavo Gili, en Barcelona. Es un tomo en octavo mayor de 1.179 páginas, esmeradamente impresas y encuadernadas en tela. La confección esmeradísima del nuevo diccionario le hace recomendable y seguramente acreditará su publicación. a n ce que hay quien cenfunde 2. a Escuela Moderna, revista pedagógica de Madrid, con la Escuela Moderna, Centro de enseñanza de Bareeíona, que se está trayendo y llevando con motivo del atentado anarquista del día 3i de JVUyo. edalias conmemorativas. El artístico sistema de conmemorar los sucesos faustos acuñando medallas, resurge felizmente entre nosotros. Con ocasión de las bodas del Rey hemos recibido una medalla de plata, emitida por don Alfredo Alvarez y Compañía, de Bilbao, cuyo modelo es original del notable y laureado es cultor Aniceto Marinas. Es una primorosa obra de arte digna de su esclarecido autor. También han editado otra medalla los señores Fací hermanos, de Zaragoza, para cuya delicada ejecución sólo podemos tener elogios. Ambas medallas honran y enaltecen el arte y la industria nacionales. ü i portero no vio nada. En la calle del Prado, núm. 3, 2. izquierda, durante la ausencia de la inquilina doña Nicolasa Zubiri Erro se cometió un robo fracturando los ladrones la puerta y descerrajando los muebles. Se llevaron muchas alhajas y ropas, dejando en cambio un sombrero hongo viejo A pesar del gran volumen que formarían los objetos robados, el portero no vio ni subir ni bajar á nadie, pero, sin tomar en cuenta su negativa, fue detenido y conducido á la presencia judicial. entro Castellano. s Se convoca á los señores socios de la provincia de Segovia á la junta que tendrá lugar el sábado 16 del corriente, á las diez de la noche, para elección de cargos vacantes. D r Balagjer. Vacuna, 3 á 6. Preciados, i 5 115 scuelas caritativas. Según noticias fidedignas, están de enhorabuena los dependientes, colonos y vecinos de la posesión (en despoblado) de Guadalerzas, sitotada en Urda, provincia de Toledo, en vista da que la dueña de ¡os quintos, la excelentísima señora marquesa de Guadalerzas, va á inaugurar una clase mixta de niños y niñas por mediación del señor ministro de Instrucción pública. Casos como éste, que demuestra buenos sentimientos, al mirar por el bien del pobre debían imitarse mucho en España, ya que por desgracia están completamente abandonados los obreros que habitan fuera de las poblaciones. ¡POR ESO 1 ¿Por qué prefietes, Sofronia, A Pepe? -Pues se concibe: oorque por mi se desvive, me regala Colonia aremática de Olive. Galón de la Latina. En el cinematógrafo que funciona en este elegante salón- teatro, se exhiben estos días interesantes películas, cuya exclusiva posee, de la comitiva regia e! día de la boda de Alfonso XIII. Es una colección de retratos vivientes de los augustos esposos, personas de la Real familia, príncipes extranjeros y cuantos personajes de aquélla formaron parte. González, dependiente de la casa de préstamos establecida en la Cava baja, número i, atentó contra iu vida ayer tarde disparándose un tiro en la sien derecha. Conducido á la Casa de Socorro de la plaza Mayor, le hicieron la primera cura los médicos Sres. Tamayo y Méndez, auxiliados por el ayudante Sr. Fucho, pero el estado del herido era tan grave, que á las seis de la tarde falleció. El cadáver fue conducido al Depósito. El suicida tenía veintidós años. Ü n suicidio. Gregorio CLÍNICA DEL DR. GONZÁLEZ OSSOR 1O, CONSULTA- DIARIA, DE á 4. ECONÓMICAS PARA LOS OBREROS, DE 7 á 8. ARGENSOLA, 19, PRAL. DCHA. MADRID B 3 SUOTECA DE A B C) SAMUNCHO extrañaron. Vascas ellas, hijas y nietas a t vascos, cían perfectamente el oficio de contrabandista; acaso llevaban sangre de ellos y miran con indulgencia esa vida... Al fin, por ves primera, Madalén pronunció el nomnre de Ramuncho; pero no atreviéndose á dirigirse á él de un modo inmediato, preguntó á su hermano, con tranquila sonrisa: ¿De manera que añora está contigo Ramuncho? ¿Se ha establecido en el país; trabajáis juntos? Hubo un poco de silencio, y Arrakoa miró á Ramun cho para que él mismo respondiese. -No- -le contestó con voz lenta y sombría; -no, parto mañana para América... Cada palabra de esta respuesta brotó duramente y con un tono de turbación y despecho que sonó de un modo extraño en medio de aquella serenidad pacífica. Madalén se apoyó más fuertemente en el hombro de su hermano, y Ramuncho, consciente de la herida que acababa de abrir, miró á aquella, envolviéndola en los rayos de sus ojos tentadores, armándose de audacia, atrayente y peligroso en el último esfuerzo de su corazón lleno de amor, de toda su juventud y ardor que estaban pidiendo halagadoras caricias... Durante un indeciso minuto pareció temblar el humilde convento; pareció que los fantásticos poderes blancos del aire, retrocedían asustados; que se disipaban como derrotadas legiones ideales ante este joven dominador, venido al lugar de retiro para lanzar el triunfante grito de vida. Y el silencio que siguió fue el más pesado de todos los que entrecortaran aquella especie de drama, representado con medias palabras, casi sin pronunciar ninguna. Al fin, habló María Angela, y le habló a! mismo Ramuncho. Realmente no se hubiera podido decir que su corazón acabara de desgarrarse, en un supremo y último esfuerzo ante e! anuncio de aquel viaje, ni que se había estremecido su cuerpo de virgen bajo la mirada del amado de otros días... Con voz que poco á poco se afirmó en la más suave dulzura de tono, se refiiió á cosas tan sin valor aparente, como si se las dijera á un amigo que nada le importaba: ¡Ah, sí... el tío Ignacio, ¿no es verdad... Siempre pensé que acabarías por ir á reunirte á é! tan lejos... Nosotras rezaremos todas á la Santa Virgen para que te acompañe en la travesía... El contrabandista bajó de nuevo la cabeza comprendiendo que todo había acabado, que perdía para siempre á la compañera de su infancia, que estaba sepulta en un inviolable sudario... Las palabras de amor y de atracción que pensó decir, los proyectos que hacía un mes rodaban por su cabeza, todo le parecía insensato, sacrilego, cosas irrealizables, bravatas de muchacho... Arrakoa, que le miraba atentamente, experimentó iguales hechizos irresistibles y fugaces; se comprendieron, y el uno al otro, sin palabra alguna, dijéronse que nada podían hacer allí, que no se atreverían nunca... Sin embargo, una angustia aún humana pasó por los ojos de la hermana María Angela cuando Arrakoa se lavantó para el definitivo marchar; suplicó, con voz cambiada, que se quedara un instante más. Ramuncho, de repente, tuvo ansia ardorosa de echarse de rodillas delante de ella, con la cabeza hundida entre los pliegues del velo, y de sollozar derramando las lágrimas que le ahogaban; quiso pedir gracia, pedir auxilio á la superiora que parecía ser tan buena; declarar á todas las monjas que aquella, su prometida déla infancia, era su esperanza, su valor; que tuviesen piedad de él y que se la devolvieran, porque sin ella el mundo no le era nada. Todo lo que su corazón contenía de infinitamente bueno se exaltó en este instante en una inmensa necesidad de implorar, en un deseo de ferviente súplica y también de