Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C SÁBADO 16 DE JUNIO DE 1906. PAG. 5. EDICIÓN n un gran peligro, que una cariñosa madre de ra ¡hj me decía ay. er toda estremecida: -jJVlis hijos se han salvado de milagro! ¿De milagro? ¿Estaban en la calle Mayor? ¡No; e taban en ¡a de Alcalá; pero figúrese usted si conforme le dio al anarquista por tirarla donde ¡a tiró se le ocurre arrojarla donde mis niñas! n la procesión del Corpus á un señor que estaba en un balcón se Te cayó el somtwero y la gente, alarmadísima, corrió creyendo que se trataba de otra bomba. A este punto ha llegado nuestra excitabilidad nerviosa: á no distinguir una bomba de una marcando de este modo unos crescendos y uno dtminuendos, que ni estudiados. -jPero cómo adelanta este chicol- -decían CUENTO VASCO los que le oían, sin imaginar el martirio que sigEJ ta un buen muchacho. Así lo reconocía el nificaban aquellos progresos musicales. pueblo entero Un domingo por la tarde ocurrió algo tan Coa el silbo en los labios hacía maravillas. imprevisto, que fue lo que hubo que ver. Veinte leguas á la redonda era elogiada su haBailaban en la plaza- al son de la vascatibia bilidad. y del tamboril lo menos cien parejas, y entre Los domingos y fiestas de guardar recorría ellas Carmencho y su amante, cuyos movimienlas calles del pueblo acompañando con tinos tos seguía Juan Ignacio, colocado de pie sobre redobles salerosísimos la tonadilla que arran- la piedra mayor de las destinadas al arrastre caba á la vez- á su deliciosa vascaíibia. en las apuestas de bueyes. Los chiquillos ler seguían extasíados y algu ¡Qué manera de tocar... Diríase que se na vez le pedían taj ó cual tocata que sabía había propuesto divertirse á costa de los danmatizar coa la perfección misma- zantes. Tan pronto marcaba el compás un verEn una de las calles de cuyo nombre no tiginoso allegro que nadie podía seguir, como 1 quiero acordarme, ya era sabido- Juan Ignacio un monótono adagio á guisa de salmo de funecaminaba más despacio y echaba el resto, como ral. Y no podía decirse que el músico revelaba su intención. Al contrario, permanecía serio, imperturbable, con la mirada fija. Parecía una estatua de carne sobre un tosco pedestal de piedra. Pero llegó un momento de verdadero vértigo que nadie pudo explicar. Carmencho y su novio danzaban en el centro de la plaza agarrados, pero muy agarrados. on mirada hipnótica tocaba Juan Ignacio y como presa de horrible catalepsia, precipitadamente, en epiléptica convulsión. Entretanto, su cara se congestionaba. Se inflaba como una pelota de goma y se enroiecía como un hierro candente. En la plaza se oía una carcajada continuada, celebrando la ocurrencia del músico, que hacía girar corno devanaderas á todas las parejas. Aquel torbellino de redobles y sonidos ceso de repente coa un golpe seco de tambor y una nota del silbo rasgada, estridente, disonante... Juan Ignacio había caído redondo, como s ¡quien dice, con aquel flautín de un negro pulcrísimo y reluciente. ¡Qué primores! ¡Qué manera de aromatizar! ¡Qué variaciones en los tiernos cantos que él mismo había sacado de su cabeza! Y lo raro era que al mismo tiempo redoblaba sobre el parche con una sola manilla, como es natural, pero con una agilidad admirable, como si dentro de la caja estuviese el diablo redoblando con los diez dedos de sus manos. ¿Por qué en aquella calle se esmeraba siempre Juan Ignacio? Era uno de sus dos secretos impenetrables. El uno, tocar e) silbo como nadie. El otro, querer á Carmencho como nadie también. Pero Carmencho no f sabía, porque Juan Ignacio no se atrevió á decírselo nunca. Un en su cabeza hubiese estallado el fuego de una día que ella le preguntó que de dónde sacaba apoplegía fulminante. unas tocatas tan bonitas, la contestó que se las ¡Qraé ocurreucta ía del muchacho! ¡Cesar de inspiraba ella. repente 1 danza como brasa que se sumerje en Y Carmencho, q u e no comprendió e s t e el agua, dejando suspensos á los mil bailarines arranque poético que envolvía un pedazo del en grotescas figuras! ¡Y que no fue celebrada alma del pobre tamborilero, le contestó con con risas y aplausos la ocurrencia del tambouna carcajada que le heló la sangre en las venas. rilero! Desde entonces- Juan Ignacio la decía lo muLa ovación duró diez minutos. Diez minutos cho que la quería con Tas notas de su silbo, y de estruendo que ahogó la última desafinada nuestro hombre, con la cabeza llena de ilusio- nota del silba, envuelta con el último aliento nes, como el pastor provenzal de la dulzaina de la vida, de Juan Ignacio y el supremo relámque Daudet nos pinta tan magisfrafmente, se pago de la tempestad de los celos. dio á enamorar á Carraencho con tiernas meloÁNGEL MARÍA CASTELL días que ella entendía cada día menos. Y sucedió que otro mozo que en punto á música apenas si sabía otro ritmo que el del NUEVO GOBERNADOR arda can que guiaba á sus bueyes, pero que CIVIL para- decir chicoleos á Tas muchachas, no tenía pelos en la lengua ni silbo en ios labios, la dijo El nombramiento de D Santiago Alba para á Carmencho uix te quiero que la gustó, más gobernador, civil de Madrid ha sido bien acoque todas las melodías juntas de Juan. Ignacio. gido por la opinión. Cuando el pobre tamborilero pudo observar El S r Alba es un política de los más jóvefas asiduidades del mozo y fas complacencias nes, pera que más rápidamente ha hecho la cade la- moza, sintió en su alma el cosquilleo de rrera, merced á sus méritos personalas. Periolos celos, y sin pensarlo dio á sus tocatas una dista ilustre, orador de fácil palabra, carácter expresión sorprendente. Seguía coa la vista á enérgico, nada debe al favor y toda á esfuerzo la enamorada pareja, y según lo que observaba, personal. soplaba: con más ó menos fuerza en el silbo. Curtido en luchas políticas de tierra caste- JUAN IGNACIO E btmba. nos tiemblan E stamos que Fotqiie, también, las carnes... y viceversa. nosotros temblamos á las carnes. A esas carnes que. los norteamericanos preparan para Europa. Yo sueño con ellas y veo á la estatua colosal de Nueva York, sustituir la, tea por la lata y cambiar el epígrafe: La libertad envenenando al mundo, CARLOS LUIS DE CUENCA CONSEJO DE MINISTROS 1 Palacio y bajo lía presidencia de S. M E nRey, celebróse ayer Consejo de ministros, el que dio comienza á las once y media de la mañana y terminó después de la una de la tarde. De él apenas si fueran facilitadas noticias á h Prensa, pues lo único que dijeron los ministros fue que el Sr. Moret había pronunciado el acostumbrado discurso de política exterior, que fue muy extenso, y que luego comentó la nota oficiosa del último Conseja celebrado en la Presidencia. Después firmó S. Jvt. el decreto nombrando gobernador civil de Madrid á D Santiago Alba y los de Gobernación, Guerra y Marina 4 e que damos, cuenta por separada- BOLSAS DEL DÍA i5 MADRID. Cierre. Interior contado, 6 t, 6 ó; ña de mzs, 81,70; Amortizarle, 99,85 j Banco, 44.1; Tabacos, 4o8, Jo; Francos, 9,80; Libras, 7.63. A pesar del alza de París y de la relativa firmeza del contado, los valores de Estado reaccionan. Se habla de erisfe, y aunque nada Justifique este amor, se producen 1 rentas que ocasionan baja. PARÍS. Cierre. Interior, 7 (Paridad con los tranco á 9 80 por too, 81,35) Exterior, 97,10; Renta francesa, 98,27; Ruso ntte o, t, 6 a; Turco, 96,37; Nortes, 241; Zaragozas, 3 6; Riotinto, 1.678; Goldftdcte, ro 6. A pesar de una nueva baja, importante de los valores rusos, el mercado está muy firme. El Exterior sube por encima 1 de 97. EL DÍA DE HOY CULTOS. Santos de hoy: Santos FerreoJo, presbítero; Ferrución, diácono; Quirico, de tres años, y Áureo, mártires; Ticón, Aureliano, Similiano y Bennrón, obispos, y Juan Francisco de Regis, confesor; santas Julita y Justina, mártires, y J utgarda, régen, y beata Yglenta, viuda. La Misa y Ofieicr divino son de la ¡nfraoctava del Corpus, con conmemoración de San Juan Francisco de Regís, con rito- semidoble y Golor blanca. i Se gana el jubileo de lars Cuarenta Horas en Tas Religiosas del Santísimo Sacramento. Visita de la Corte de María: Nuestra Señora del Carmen, en si parroquia, y en la de San José, y en Santa Cruz, Samiago y San- Sebastián. TIEMPO. Probable: VariableLa temperatura en Madrid en las ultimas veinticuatro horas, ha sido: Máxima, 2 grados. Mínima, l3,2. Primavera hasta el 20 de Junio, que empieza el Verano. ESTREJWG EnfeZarzuela los