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CUATRO. NUM. 5i8. CRÓ 1 NJ 1 CA U N I V E R SAL ILUSTRADA. BgMADRID, 14 DE JUNIO DE 1906. NÚMERO EXTRA. JO C É N T I M O S ía izquierda monárquica se intenta es la revoluciór: desde arriba, en su propio campo. Para ello debe auxiliar con su empuje la opinión, no ya pidiendo que el Gobierno, cual si dispusiese de la mágica lámpara de Aladinu, vante palacios en una nophe y los amueble y decore, sino exigiendo al Sr. Moret que tenga á toda hora energía, energía y energía y ayudándole en ello. Ahí está todo el secreto. La menor debilidad puede ser funesta, como funesto es el germen de contagio, en población predispuesta á él por la falta de higiene. Es preciso que el resurgimiento de esperanzas que pasan hoy como ráfagas bienhechoras por el ánimo del país, se sostenga á todo trance. A tal efecto algunos rasgos han producido efecto maravilloso. Para tan preciso sostén es indispensable el esfuerzo colectivo, por lo menos de todos aquellos que aún confían en el comienzo de una fecunda renovación. Y como quiera que la condición primera para que esto se efectúe ha de hallarse en el decreto de disolución, de aquí la adhesión á este propósito, sin el cual nada de nuevo, ni de estimulador, ni de fecundo sería dable hacer para la obra esbozada. Si después de lo ocurrido, continuáramos como hasta aquí, la deserción y dispersión de los hoy esperanzados serían completas. Nos encontramos, pues, en la alternativa de la disolución de Cortes ó la disolución del partido liberal. MANUEL TROYANO CRÓNICA POLÍTICA ¿Hay algún español, que, ¡personalmente desinteresado del asunto, J se imagine como viable por muchos días al presente Gobierno, si éste hubiera de ¿presentarse ante las actuales Cortes y actuar con ellas? Un Gabinete compuesto sólo de amigos del Presidente debe de estar, en el ánimo de los oligarcas del partido, consagrado á las divinidades infernales. Se ha roto una de ias más perniciosas rutinas; aquella, por la cual habían de ser formados los Ministerios, mediante la coparticipación de los primates en su estructura; designando cada uno de éstos al feudatario, que había de representarle. Ahí estaba la trabazón más fuerte de la oligarquía! Las ventajas del poder se distribuían así, como botín de guerra, entre as mesnadas. No hay que decir de qué modo se tomará entre los mesnaderos el ¡término de esa costumbre. Poniendo en sus manos la fuerza para cortar de raíz todo conato encaminado á tal objeto, pregunte á su conciencia el sincero lector ¿cuánto tiempo tardarían en aplicarla? jPties, á eso equivaldría, hoy más que nunca, la reunión de las actuales Cortes! No hay otro medio de dar unidad á la acción del Gobierno y al partido libera! sino el que la Corona ha puesto en práctica. En su gestión encaminada á ese fin, el Sr. Moret podrá hacerlo mejor ó peor, podrá acertar, podrá equivocarse, podrá llegar á la constitución de un partido liberal fuerte, robusto, organizado á la ¡moderna, podrá fracasar y hundirse. Lo que no podrá será llegar á dicho devado y necesario fin por otro camino. ¿A quién rio le parecería desatinado, absurdo que lo intentara con el actual Parlamento? Sin embargo, se trata de una profunda inaplazable necesidad nacional. Para su satisfacción, este Parlamento es un obstáculo. ¿Por qué ha de perdurar? Se trata de que el partido liberal forme, cual ya constituye el partido conservador, un solo ejército con un solo general, en vez de la oligarquía consabida, que lo reduce á una inferioridad orgánica tremenda, frente al enemigo común. Con semejante instrumento de dominación y de conquisfa ¿qué nuevos territorios se podrá ganar para la causa del progreso? ¡Los mismos que ganaría el forzado medioeval luchando con un ejército moderno! La impotencia de los liberales está en su organización, que es lo que se intenta cambiar. Para este objeto podría ser más ¿til la benevolencia de los conservadores, que para dejarles disfrutar del presupuesto algunos meses. Lo que en el fondo de fin LA ALTERNATIVA Por cierto que el testamento del alcalde último dio no poco que hablar y que reir, porque más que codicilo fueron sus últimas disposiciones la coda de un cakeval de concejales delegados. Los Reyes llegaron á Madrid casi por sorpresa; firmó D. Alfonso unos cuantos nombramientos y regresaron á La Granja, todo en un santiamén. A la policía ía dio que hacer un robo audaz de piedras preciosas en una joyería de la Puerta del Sol, del cual robo fueron autores dos señoras muy distinguidas, al parecer, y dos caballeros, también, al parecer, muy distinguidos; muy caballeros ellos y muy señoras ellas; pero la pedrería sin parecer. Intervino también en la captura de otra distinguido ladrón de alfileres y desarmó á dos valientes de los de navaja en palmo dispuestos á probar su caballerosidad con las consiguientes puñaladas. Gallarda ocasión pata el nuevo gobernador que hoy se nombre: ¡declarar la guerra á la navaja y hacerla, pero no de mentirijillas, como hasta aquí, sino de verdad! Otras menudencias registraron las delegaciones de policía. Pero fuera de la fiebre política, nada ocurrió que fortaleciese los pesimismos de los fatalistas que creen en la jetattura del 13, fecha del día de ayer. AEMECE EL CORPUS EN GRANADA Arde en fiestas Bibarrambla desde la víspera del Corpus. La plaza no conserva el menor vestigio de lo que fue, cuando á sus ajimeces y miradores asomábanse las más ilustres y hermosas damas de la corte nazarita, para presenciar los juegos de cañas y de sortija, los torneos dé caballeros cristianos y esforzados moros, y los públicos regocijos con que los reyes celebraban todo fausto suceso. Reducido aquel sitio, al convertirlo, después de la rendición, en plaza los monarcas de Castilla; destruidos por orden de éstos sus ajimeces árabes; demolida la antigua puerta llamada Bib- Arrambla ó, con nombre moderno, el Arco de las Orejas; perdida ya la memoria de aquellas corridas de toros y demás fiestas que presidía la Real Cnancillería desde los miradores de la ciudad; borrada la funesta huella de las ejecuciones de pena capital allí realizadas, y de los autos de fe dispuestos por el Santo Oficio; sin rastro siquiera del fuerte de la Alcaicería ni del alcázar de Abdiíbar; tenida ya en menos la pompa con que se adornó cerca de tres siglos; alineada á 1? moderna, á tal plaza apenas le queda más que el nombre. Los brocateles carmesíes con q u e otros tiempos eran decorados el altar, las paredes y los balcones, súplelos en nuestra edad económico percal blanco y azul, cuyo maridaje con el lienzo del entoldado que da vuelta á la plaza es perfecto. Las ingeniosas alegorías y jeroglíficos de los siglos xvi y xvn y la valiosa cooperación que á la ornamentación de Bibarrambla 1 BÁRRAMELA B- MADRID AL DÍA KTo quiso el sol dar brillo á la fiesta de San Antonio, la de las flores y los noviazgos. El tiempo fue malo más que bueno; pero á mal tiempo buena cara, y á la Florida se fue mucha gente á disfrutar el grato aroma que exhala el hirviente aceite de los churros y á experimentar el apetitoso mareo del columpio y del TioVivo. Entretanto, el alcalde saliente y el alcalde entrante conferenciaron sobre el porvenir de la Villa. El primero expuso al segundo los asuntos que, á su juicio, son de más urgente resonancia. Es de suponer que además le entregase el proyecto de Gran Vía bajo fanal para su mejor conservación, á fin de que D. Alberto repita la ceremonia cuando sea alcalde saliente con el que le haya de suceder. Y ahora, á acariciar dulces esperanzas cada hijo de vecino. D. Alberto tiene demostrado que sabe ser alcalde. Es verdaderamente popular en la corte y villa. Con tesón é iniciativas puede hacerse mucho y Madrid se contenta con poco. Con que se cumplan las Ordenanzas y las disposiciones vigentes se daría por satisfecho. -que era entonces palestra de fama, para los