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AÑO CUATRO. 5 J 6 CRONICA UNIVERSAL ILUSTRADA. BMADRID, ia DE JUNIO DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS dio el Sr. Maura gran relieve á sus líneas de conducta. Pero, toda esa actitud gallarda, que recordaba la de Alejandro cuando decía á Parmenion, quien le incitaba á caer sobre los persas confiados y dormidos. ¡Yo no hurto la victoria! se ha venido abajo, luego que se ha hablado de disolver unas Cortes, donde el Sr. Maura tiene posición tan ventajosa y el partido liberal arrastra tan miserable existencia. Esto, para el jefe conservador equivale á la mayor de las locuras. Su gubernamentalismo se ha transformado en bélica furia y va á una regresión, hasta donde el viejo arte político llegó pocas veces. Hay que advertir que la inculpación de demencia, lanzada desde la altura de su eximia personalidad como una bomba, no ha traído consigo la necesaria justificación. ¿Por qué juzga el Sr. Maura como una insensatez la disolución de las actuales Cortes, con las cuales ningún Gobierno liberal podrá vivir vida plena, ni responder á las aspiraciones reformadoras y progresivas del país que desea ver al espíritu moderno penetrar á grandes, oleadas en el ambiente de Ja nación? ¿Qué es lo que dice para justificar esa acusación cruel? ¿A causa de qué el insigne orador que pedía, ante todo, luz y taquígrafos, para nada utiliza á éstos y nos deja á obscuras? ¿Qué cambio se ha producido en él, para que fíe á lo que únicamente se puede decir en una Cámara, grande ó pequeña, un resultado no pedido á la opinión? En todo cuanto se oye hay algo que significa retroceso en las costumbres políticas, de cuya reforma se ha considerado merecidamente como primer paladín al Sr. Maura dentro del propio terreno conservador y en el ancho campo nacional. Cabe todavía la esperanza de que retroceso tal sea aparente. El ilustre hombre público tiene un medio para desvanecer las prevenciones, si quiere imitar lo que hacen los políticos ingleses en casos tales y pronunciar un discurso en el Círculo de su partido ó en sitio análogo. Así, se disiparán todas las sombras. MANUEL TROYANO sido tributados sinceros y repetidos aplausos al señor Maura, con motivo de la conducta gubernamental trazada al partido conservador en la oposición. Aquella guerra continua, enconada, implacable, hecha por el partido que se hallaba fuera del Poder á aquel otro que lo ejercía, contienda, con razón ó sin razón, con pretexto ó sin pretexto, emprendida para cansar al enemigo, para no dejarte ocasión de reponer sus fuerzas, ni- de adquirir prestigio, para derribarle cuanto antes, realizada según los cánones del viejo arte político español, había tenido algunos eclipses en la mejor época de D. Antonio Cánovas, muchos, bajo la dirección de D. Francisco Silvela; mas, ahora parecía procedimiento descartado por la rectitud de espíritu de un hombre que sentía más el interés del Estado que el de partido, y divisaba todas las nocivas consecuencias que ese género de combate traza para aquél. El sentido gubernamental amplio y feeundo se afirmaba así en la derecha monárquica, donde, en otro tiempo, había imperado el concepto, que de las relaciones délos partidos representaba D. Francisco Romero Robledo. Era dable esperar que los Gobiernos, libres de la necesidad de emplear en la propia defensa todas sus fuerzas, dedicasen buena parte de ellas á servir el bien común. A la vez, menos sistemáticamente propugnados, alcanzarían mayor estabilidad. Por ese camino, vicios muy funestos de nuestra vida pública llegarían á desaparecer. Cierto, que la posición del Sr. Maura favorecía tamaña magnanimidad. Jefe de una minoría de más de cien diputados y aun con mayores fuerzas en la alta Cámara, sólo encontraba delante de sí una mayoría heterogénea, compuesta de mesnadas de los primates liberales, corta en número, escasa en cohesión, llena de grietas, entre las cuales era facilísimo introducir la formidable palanca de que el caudillo conservador disponía. Merced á ello, pudo el gran orador de la derecha ejercer una especie de protectorado sobre la situación liberal bastante depresivo para ésta, en ocasiones, y siempre enervante para la acción de un partido de progreso. Mas, en el mero hecho de auxiliar á esa situación política en sus mayores apuros, cual el de los presupuestos, el de los aranceles y el de la ley de Jurisdicciones sin emplear su enorme fuerza parlamentaria en empujar el adversario hacia la puerta, refrenando á la par las impaciencias en el propio campo, CRÓNICA POLÍTICA ARA CURAR LA Desde estas misP DEMENCIA mas columnas han Ahora, entre profetizar quiénes serái los altos funcionarios y discutir si existe ó no el decreto de disolución, hay tema abundante para pasar el rato, que es lo que se trata de demostrar. Lo que Maura dijo al Rey el domingo y lo que el Rey dijo á Maura, es otro punto de discusión sobre el cual hasta se hacen apuestas. Y ande el movimiento; que todo es síntoma de la ventura que disfruta este país ayunb de asuntos más graves merecedores de su preocupación. Murieron ayer dos heridos más del atentado anarquista de la calle Mayor, sin que estas nueyas dos víctimas sirvan para determinar el número exacto de heridos y muertos, pues de fijarle definitivamente no se han cuidado las autoridades, como si se tratase de un detalle de poca monta. Falleció el exministro conservador señor Castellanos, que fue casi testigo presencial de otro atentado anarquista: el que costó la vida á Cánovas del Castillo. Pocas horas antes del crimen de Angiolillo despachaba el entonces ministro de Ultramar con el que era presidente del Consejo, y pocas horas después volvía desolado á Santa Águeda, donde Cánovas yacía de cuerpo presente. Los obreros metalúrgicos que estaban sin trabajo volvieron á él, terminando así la huelga. Hasta la próxima de cualquier otro ramo. La Lotería nacional, en su sorteo de ayer, no tuvo para Madrid más que un mal puñado de pesetas convalecientes. El tiempo, cansado de bondades excesivas, quiere recordarnos con fuertes aguaceros que ha sido otros años en este mes el de las granizadas y otros excesos. La crónica de las delegaciones de policía y de vigilancia acusaron hasta la madrugada paz y sosiego. Jornada tranquila. Más vale así. AEMECE DE SOCIEDAD TJoda aristocrática. Ayer se unieron dos casas de las más ilustres de la buena sociedad madrileña, pues se efectuó la anunciada boda de la encantadora marquesa de San Felices de Aragón con el duque de Luna. Antes de las once empezaron á- llegar á la iglesia de San José los invitados; las señoras lucían preciosas toilettes de calle, y entre los caballeros vestían algunos el uniforme de las Maestranzas ó de las Ordenes militares. A la hora anunciada llegaron al tempío la novia y su madre la duquesa de Sotomayor eii un coche, cuyos servidores llevaban la librea de la casa. Poco más tarde llegaron el novio y su padre el duque de Granada de Eza. La contrayente hacía resaltar su belleza, su aire distinguido y su esbelta figura con un traje de raso Liberty blanco, adornado con diminutas flores de azahar, llevando al cuello un MADRID AL DÍA pxcepción hecha de la política, pocos sucesos dieron importancia á la jornada de ayer. La política, sobre todo en los primeros días de situación, y como tal puede juzgarse al Gobierno reformado, no sólo por lo que promete hacer, sino por el sinnúmero de dimisiones que está recibiendo, tiene el don de distraer y aburrir á la vez al género humano. Nadie cree en la política y en los políticos y nadie deja de seguir con interés lo que en política sucede y lo que los políticos hacen.