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í B C. MARTES 5 D E U N 1 0 D E 1006. PAG- 11. EDICIÓN i. TIEMPO. Probable: Despejado. La temperatura en Madrid en las últimas veinticuatro horas, ha sido: Máxima, 36,4 grados. Mínima, 15,8. Primavera hasta el 20 de Junio, que empieza ci Verano. ESTRENOS. En e) Gran Teatro: E fr; o 4 (Venus, de la Escuela Naval con cornetas y tambores. Academia de Infantería en líneas de compañía admirablemente formadas, por lo que obtuvieron una ovación. Academia de Artillería con dos cañones de montaña, dos obuses y dos piezas de campaña. Academia de Ingenieros con sección ciclista. Secciones de marinería y tropas de desembarco del Pe ¡ayo, del Carlos V y delPrincesa de JJsiurias con seis cañones Vickers. División Aznar con los regimientos del Rey, León y Saboya; el de Wad- Ras había desfilado el primero. Ingenieros, Ferrocarriles, a. regimiento mixto de Telégrafos y de Pontoneros. Divisio n del general Echagüe: Compañía de moros tiradores, regimientos de Asturias y Covadonga, brigada de Cazadores, al mando del general Perol y compuesta de los batallones de cazadores de Madrid, Barbastro, F i gueras, A. rapiles, Las Navas y Llerena. Conforme iban llegando las músicas y harangas frente á la tribuna Real, hacían la variación y se situaban allí tocando, desfilando luego con las fuerzas correspondientes. Artillería; 5. regimiento montado, que desfiló muy bien y fué objeto de ¡vivasl y aplausos. Seguía el 10. regiraimiento, y aquí el polvo levantado por caballos y ruedas era tan denso, que no se distinguía nada. Al 10. siguió el 4. ligero de campaña. Cerró el desfile la división de Caballería del general Huerta. A la cabeza iba la Academia de Caballería. Húsares de la Princesa, al mando del general de la brigada S A el infante D Carlos. Húsares de Pavía, Lancerosde la Reina y Cazadores del Principe. La Caballería ha desfilado entre un stmoun de polvo que se elevaba á una altura considerable, y es verdaderamente asombroso y revela por otra parte el orden perfecto que ha reinado y la pericia de los jefes, que no hayan ocurrido accidentes graves. A. las once menos diez minutos concluyó el desfile, y S S M M y A A efectuaron su regreso á Madrid. La multitud de personas qtie había concurrido á la revista se dirigió hacia los coches y en especial hacia el tren que los condujera á M a drid. Y para éstos era la peregrinación más laraenr table y penosa que darse puede. En medio de un infierno de polvo y bajo un sol de fuego aguantaban Jos pacientes vvíajefo la llegada de convoyes, en los que no era posible montar, porque ó eran especiales, ocupados por guardias, ó venían llenos ya dé la es tación del Campamento. La burla de la Compañía con él publico lleg ó ayer ál colmo. Cuando la gente iba a la estación á tomar billete y montar en el tren, éste no se detenía hasta frente á las tribunas, y así que los viajeros iban hacia este lugar en busca del tren sU guíente en vista de la broma anterior, enton ees el tren no pasaba de la estación del Campamento. El desorden y el desconcierto fueron tales ayer, que los viajeros caían ppr ambos lados. Una señora fué arrastrando sobre la vía dúran te algún tiempo, y un caballero y varios niñoi cayeron también y se produjeron contusiones. Los viajeros de n tren que deseaban regresar á Madrid, fueron llevados hasta Alcorcón, porque la empresa dispone de muy poco ñiaterial, y éste malo, y tenía que recoger cerca de dicho pueblo á Jos carabineros jóvenes que habían tomado parte en la revista. La carretera de Extremadura y la de Carabanchel estaban intransitables d e polvo, así como todo el Campamento. i tká yer mañana, alas nueve, han pasaao revista S S M M el Rey y la Reina á l i s tropas en el campamento de Carabanchel. Las tropas en formación ocupaban un trente 4 e 1.700 metros próximamente, apoyando su beza. á 4 0 0 metros del reducto de Tetúan y extendiéndose en dos líneas paralelas á la carretera de Extremadura. Las tribunas se hallaban levantadas en el misno lugar que el ocupado cuando se celebro la revista en honor de M L. oubet, con la única diferencia de que ahora había dos líneas de tribunas. La destinada á la Real familia estaba á la izquierda del campo, de 100 metros, por donde se efectuó el desfile. Adornábanla preciosos tapices de Palacio, y profusión de plantas y macizos de flores. Á las nueve en punto llego S ¿M el Rey con uniforme de capitán general con iros y funda bhinca. Montaba uñ hermoso caballo tordo. Le acompañaban el ministró déla Guerra, el capitán generaly el Cuarto náilitar. D Alfonso pasó á galope, dejando bastante distanciados á sus acompañantes. Una tempestad de ¡vivasl entusiásticos y de plausos nutridos acogió su presencia en el campamento. En un lando abierto, tirado por cuatro mulas, llegó momentos después S M la Reina en compañía de la duquesa de San Carlos y del duque de Santo Mauro. La Reina Victoria lucía un precioso y elegantísimo traje azul pálido. Y como su egregio esposó, fué acogida con na salva estruendosa de aplausos y tjn incesante clamoreo de vítores. Los hermanos de S M seguían á caballo detrás del coche; iban luego lo demás principes extranjeros, su brillante séquito, y cerrando la comitiva el escuadrón de Escolta Real. La Reina madre llegó con la princesa de Gates y la infanta doña María Teresa. Las infantas doña Isabel, doña Paz y doña Eulalia habían llegado antes en carruajes de la Real Casa tirados por muías. El calor que hacía era asfixiante, y, sin embargo, en las tribunas de invitados y en las públicas y en la prolongación de la línea de éstas, presenciaron el pa o de las Reales personas y el desfile muchos millares de espectadores y de hermosas y elegantes espectadoras que habían ido á Car hanchel desde las primeras feoras de la madrugada. A las nueve y treinta minutos concluyeron a S M M de pasar revista á las tropas. La Reina regresó precedida por los batidores de la Escolta Real y seguida de su numeroso séquito y subió á la tribuna Rea donde presenció el desfile con su augusta familia. El Rey volvió al paso lento de su corcel á colocarse ai pie de la tribuna con el ministro de la Guerra, el capitán general. Estado M a yor y su Cuarto militar. Los vivas! al Rey valiente, las aclamaciones y el entusiasmo se repitieron. Delante de la tribuna de la Prensa surgió un viva! formidable, y S M saliidó sonriente. 1 las diez y diez minutos empezó el desfile, que duró una hora escasa. Comenzó con el regimiento de Watí- Ras, que fué acogido con delirantes muestras de simpatía y cariño. Siguieron después por este orden: A PÍfitntes REVISTA MILITAR A r l S G U S T O S D E Además de los disgusV L A F I E S T A tos á que dieron lugar los malos servicios de trenes, los abusos; de los cocheros, el mal estado del camino, etc. tiubo otros muchos que dejarán recuerdos; poco gratos. El Senado tenia, una tribuna, en la cual no pudieron entrar muchos senadores; y. stis familias, porque las invitaciones repartidas. fueron más de las que correspondían á la capacidad de aquélla, mereciendo los qiie distribu, yeron los billetes las más vivas cens. uras por haber prescindido de toda clase de cuidados y de consideraciones. Muchos de los senadores y sus familias qui nó pudieron entrar en su tribuna, confiados ep la exquisita galantería del Sr. Canalejas se dirigieron á la del Congreso, donde el diputado carlista Sr. Llorens, tomando tan en serio su papel de aposentador como si la revista militar fuera cosa de D Carlos, su amo y señor, negó hospitalidad á los senadores, faltando á las más elementales reglas del compa ñerismo parlamentario. A B DESPUÉS DEL ATENTADO ANTECEDENTES Insiste el conde de D É M O R A L Romanones en que es piira fantasía cuanto se ha dicho de los antecedentes anarquistas de Mateo Moral. Frecuentaba la Escuela Moderna: de Barcelona, donde han dado conferencias algunos republicanos como Valles y. Ribot y Odón de Buen; pasaba por tener ideas avanzadas, y óe riiíjgún modo por ser un. anarquista de acción. ÉI es quien costeó la impresión, del folleto antimilitarista que se distribuyó á los quintos del último sorteo. Piensa, por lo tanto, el ministro de la Gobernación, que los libertarios refugiados en Londres, que pretenden ahora haber estado al corriente. de lo que se tramaba, no dicen la verdad, falseándola para darse tono. A PSIA. mañana se proceL Adió Uá TlaO autopsia yAyerexamen antropolóal gico del cuerpo de Moral. Un comerciante de Barcelona, amigo de la familia del suicida, há reconocido el cadáver. I A B O M B A Será imposible saber cómo estaba construida la bombai y con qué materias estaba cargada. Se supone que Moral se sirvió de una caja de caudales, pero éstas son itieras conjeturas. Lo más probable es que el aharciuista se Ueve su secreto á la turaba. Por lo menos, los dependientes de la ferretería en la cual se dijo que Moral había comprado la caja de cíiudales que utilizó como envase del explosivo, no han reconocido, á éste cuando, por disposición del Juzgado, se practicó la diligencia de confrontación ayer mañana. E n el expreso d e Barcelona llegó ayer mañana un guardia municipal de aquella ciudad con objeto de reconocer á Mateo MoraL Según i n f o r m e s que se van reuniendo, se sabe que Moral, después de cometido el atentado, fué visto disfrazado de obrero en e! Campamento de Carabanchel, desde donde se dirigió á Leganés. Llevaba un envoltorio debajo del brazo, que parecía contener ropa, y que pudiera ser la que tenía puesta cuando arrojó la bomba. El día a fué visto en la vía férrea de Zara goza por un individuo que se dedicaba á buscar hierbas medicinales. Al ver Moral al herborista se sorprendió, haciendo un movimiento de enojo, alejándose rápidamente en dirección á San Fernando. En el término de Torrejón fué visto por únÓs protrietarios del mismo en Una finca A ES UÉS MO RD ELLDC R IPM E N Tl P A R A L A I ICDAECNI O NF