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B? AÑO CUATRO. NUM. 507. CROUN 1 VERSAL ILUSTRADA, MADRID, 3 DE JUNIO DE 1906. NUMERO SUELTO. 5 CÉNTIMOS MUERTE DEL AUTOR DEL ATENTADO DE LA CALLE MAYOR NOTIC 1 A sentó en las oficinas del Gobierno civil un individuo que dijo llamarse Benito Reyes, industrial en Torrejón de Ardoz, donde tiene una fábrica de conservas titulada La Cibeles. Manifestó deseos de hablar con el gobernador, y como éste no se hallase en aquellos momentos en la casa, expuso á los oficíales que halló en el Gobierno el objeto de su visita, que o podía ser más importante. Benito Reyes habló poco más ó meaos en los siguientes términos: A las siete y media de la tarde se presentó i. n un ventorrillo próximo á Xorrejón de Ardoz un individuo desconocido. Preguntó á una niña que se hallaba en la renta que á qué hora salía el primer tren para Barcelona. Contestó la niña que hasta la noche no pa aba ningún tren. El primero sería con dirección á Barcelona. El desconocido no supo disimular la contratkdad que le producía la noticia. Pidió entonces una tajada de bacalao, y senfándose en un banco, se puso á comerla tranquilamente. Esta escena la presenció Benito Reyes. Al verle, observó que sus señas particulares coincidían con las que han publicado los periódicos respecto al individuo que arrojó la bomba el jueves al paso de los Reyes por la calle Mayor de esta corte. También advirtió Benito que el desconocido tenía una gran herida en dos dedos de la mano derecha. LA PRIMERA Anoche á las diez se pre- hombres tendidos en tierra, obse vamos que no daban señales de vida. DETALLES. de OTROS azul, del que usan Vestía traje melienzo los obreros cánicos, calzaba alpargatas poco usadas y gorra nueva. Por el polvo que tenía en los ¿antaiones y en las alpargatas podía deducirse que había andado bastante por carretera. Puede suponerse que fue andando hasta San Fernando, donde termina la carretera, y que desde allí siguió por la línea férrea hasta Torrejón. Benito Reyes agregó que aturdido jjor la escena que había presenciado, y principalmente por la muerte del guarda Alfonío, no se fijó en más detalles y se puso en marcí a para Madrid á fin de dar cuenta de lo que acababa de suceder. Torrejónv que ya había levantado los cadáveres del anarquista y del guarda, manifestó que no podía hacer la entrega que seje pedía sin autorización expresa del ministro de Gracia y Justicia. PREPARANDO LA Entonces decidió ir DETENCIÓN á la estación y expuso al jefe de ésta sus sospechas aconsejándole que no expendiese billete ai individuo sospechoso si se presentaba en la estación. E! jefe participó de sus sospechas y convinieron en que io más rápido y, eficaz de todo era avisar á un guarda jurado de una propiedad cercana para que procediese á detener al individuo en cuestión. Reyes fue entonces á un sotillo próximo, propiedad del S r Suárez Valdés, y se avistó con el guarda Alfonso, quien desde luego se prestó á hacer el servicio que se le recomendaba. 1 A TRAGEDJA. El guarda Alfonso se le acercó y le preguntó dónde iba. Contestó aquél que esperaba un tren. -Bueno- -replicó el guarda, -á ver los documentos para justificar su identidad personal. -No tengo ninguno- -añadió el interpelado. -Pues venga usted comigo. Eche jjara adelante. El interpelado no replicó y echó á andar. Al llegar á un repecho, distante unos veinte metros del ventorillo, sacó. utrrevóJver, se volvió contra el guarda y le disparó á quemarropa. Alfonso cayó muerto. El criminal pretendió huir, pero al ver que le perseguíamos volvió el arma contra sí y dis parándose otro tiro cayó también muerto. Cuando nos acercados al grupo de Jos dos C L J UZG A DO Al tener noticia de 10 o w MILJTAR rrído, el juez militarseñor Burgón, se presentó en el Gobierno civ 1 para completar sus informes. Se le hizo una relación de cuanto había di cho Reyes, y al preguntar qué se había dispuesto sobre incautación del cadáver y saber la dificultad que para el traslado oponía el juez municipal de Torrejón, manifestó que él se consideraba con autoridad bastante para incautarse del cadáver y traerle á Madrid, toda vez que instruía el sumario militar y que su jurisdicción alcanza á toda la provincia, no siendo limitada como la de los jueces de partido. Los insD R M E R A S DILIGENCIAS En efecto, en un automóvil que le fue faci pectores Sres. Puga é Ibarrola, que es- litado en el Gobierno civil, marchó acompañacucharon el relato, decidieron salir inmediatado del personal de su Juzgado á Torrejón de mente para Torrejón, y al efecto preguntaron Ardoz por teléfono á la estación del Mediodía á qué hora salía el primer tren que pasase por ToAS EXPEDÍ- La noticia se supo eft r rejón. CIONAR 1O S los oentros de Madrid Se les contesto que tren rápido ó de viajeros ya de madrugada, y fueron muchas las persono salía ya ninguno, pero que á las doce parnas que salieron en automóviles para Torretía un tren de mercancías. jón, con objeto de ver el cadáver del anarquisEn él marcharon los Sres. Puga é Ibarrola ta autor de la terrible catástrofe que ha imprepara identificar el cadáver, del cual se habría sionado al mundo entero. hecho cargo ya el Juzgado muni ipal de ToTambién marchó un redactor de A B C enrrejón cargado de comunicarnos nuevas noticias. A la una de la madrugada marcharon en un automóvil el inspector de policía Sr. Rodrí guez de Celis y X José Cuesta, dueño de la casa de huéspedes de la casa núm. 88 de la calle Mayor, para reconocer el cadáver y comprobar si efectivamente es el del íuésped que A las cinco de la madrugada regresa nuestra. arrojó la bomba el jueves último. compañero Gabaldón, que gracias á la El coronel jefe de Seguridad, Sr. btias, amabilidad de los distinguidos sportsmen, semarchó á Palacio, donde se encontraba el goñores- Sanginés y Peláez, que le llevaron en bernador civil, Sr. Ruiz Jiménez, y comunicó el automóvil propiedad del primero, ha podido la noticia. -ir, saliendo á las tres de la madrugada y emEl gobernador civil participo en Palacio pleando en el viaje de ida como en el de vuelta mismo la- noticia al Gobierno y éste dispuso veinte minutos. que se montase un teléfono provisional para He aquí la información que ha realizado en saber con la mayor rapidez posible las noticias el lugar del suceso: que comunicasen los inspectores que fueron á Moral, que había estado hablando con ú Torrejón. I jefe de la estación de Torrejón, el cual maní El gobernador regresó al Gobierno, donde festó que le convenía más tomar el correo que estuvo interrogando á Reyes y adoptando alel mixto de las tres y cuarenta y cinco minugunas disposiciones. tos, pareció convencerse, y saliendo de la sala de espera, comenzó á pasear por la vía, lleganp RA EL ANARQUISTA! Merced al tedo hasta el kilómetro 25, donde le vio un guar léfono instalado se supo, á las dos y meda, que le rogó se retirara por estar prohibido dia de esta madrugada, que el Sr. Cuesta, dueel paso por aquel sitio ño de la casa de huéspedes de la calle Mayor, Entonces, encaminándose por la carretera había reconocido en el cadáver á Vtateo Mode Ajalvir á Extremadura, llegó al ventorro ral, el huésped de su casa y autor del bárbaro de los Jaraíces, propiedad de la señora maratentado del jueves. quesa de Sevillano y situado á tres kilómetros La noticia fue recibida directamente por dide Torrejón cho conducto en el Juzgado de guardia, en el Entró en el ventorro y pidió una tortilla de ministerio de la Gobernación y en el Gobiertres huevos á la francesa, una tajada de bacalao no civil. y un cuart. Jlo de vino I NCAUTACJQN D E L La autoridad gu La mujer del ventero, al reparar en el as- CADÁVER bernativa q u e r í a pecto de Moral, manifestó á su esposo que no que el cadáver fuese transportado al Juzgado de Je parecía muv tranquilizador ei ti DO del fcw rastero. guardia de Madrid; pero el juez municipal de M NUESTRA INFORMACIÓN