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A B C V I E R N E S Í. O S J U N I O D E 1906. P A G áo que prosigan, porque siendo e! móvil principal de los atentados anarquistas aterrar á la sociedad, es preciso aue todos demuestren en ereza. El programa oficial no se alterará. impresiones. Cambio de ministros, entre ellos el de la GoVarios bernación, visitaron al Sr. Moret á última hora de la tarde y aunque no celebraron Consejo cambiaron impresiones acerca de lo ocurrido, cordando, como decimos antes, que sigan los festejos. o que dice el Gobierno. Anoche, á las doce, hablamos con e! mi íistro de la Gobernación. En el despacho del conde de Romanones estaba también el gobernador civil. Ambos, se mostraban muy apenados oor el horrible acontecimiento. Yo puedo asegurar, nos dijo el ministro, que el autor del atentado no es un anarquista conocido, ni siquiera un sospechoso. E 1 individuo en cuestión se presentó el día i i en el hotel de la Iberia, hospedándose en tina habitación con vistas á la calle de Tetuán. En el hotel dijo que procedía de Barcelona, y dio el nombre de Mateo Moral, nombre que figura en el registro de viajeros que se lleva en el Gobierno civil. E! día 24 dejó su hospedaje, trasladándose á la casa de huéspedes de la calle Mayor, númaro 88, en donde dio el mismo nombre. También el dueño de la casa de huéspedes dio parte al Gobierno civil de haber recibido al nuevo viajero. Este no dio origen, por su conducta, á ninguna sospecha, porque hacía la vida ordinaria de casi todos los forasteros que actualmente se encuentran en Madrid. Comía fuera de casa; se levantaba á las diez y se retiraba después de terminar las funciones de los teatros, entre una y dos de la mañana. Desde el primer día mostróse muy aficionado á ¡as flores, de las cuales tenía siempre ramos en su habitación. Ayer, jueves, se levantó á la hora de costumbre, y llamando á la dueña de la casa, dijo: -Estoy enfermo; ¡qué lástima, no voy á poder disfrutar del espectáculo! Encargó que le entrasen bicarbonato y que no le molestase nadie, porque deseaba tranquilidad. Sobre la mesa tenía tres magníficos ramos de flores. Opinan el ministro y el gobernador que la bomba debió cargarla cuando ya la carroza regia estaba á escasa distancia. E ¡aparato iba envuelto en dos ramos de flores. Inmediatamente de consumado el hecho, su autor salió á la escalera, y confundido con los vecinos que bajaban alarmados, ganó la calle. Desde este momento nada sabe el Gobierno ni la policía ni nadie. El rastro del criminal se lia perdido. Niega el conde de Romanones que el Gobierno hubiera recibido aviso de que se preparaba un atentado, pues, antes al contrario, la policía inglesa, francesa é italiana, dijo qtie entre los anarquistas no se notaba síntoma alguno alarmante. Así me lo dijeron los policías extranjeros que están en Madrid, añadió el ministro, y á la conferencia que con ellos celebré asistió el Sr. Moret. Es muy lamentable lo sucedido, terminó el conde de Romanones; pero en la forma en que se ha realizado el delito no hav medio humano de evitarlo. Como se ve, este relato confirma el que nosotros hacemos más arriba. El conde de Rornanones nos manifestó que c) número de muertos conocido hasia s once de la noche era e ¡de 14. También dijo que ninguno de los detenidos coincide en sus señas con las del autor del crimen ayer perpetrado. El autor ha desaparecido, y nuestra impresión, oyendo hablar al ministro, es que éste confía poco en que eí anarquista Mateo Moral sea detenido. E D I C I Ó N i. Machero salieron el ministro y el gobernado á casa de Moral. Notaron al penetrar en la habitación un fuerte olor á almendras amargas, lo que hizo suponer que la bomba debió ser cargada momentos antes de ser arrojada, y hallaron en el suelo unos polvos blancos, que, según el doctor Chicote, eran materia explosiva. Encima de una mesa había un puchero con agua, una jeringuilla de cristal v dos pañuelos con manchas de sangre. El equipaje se compone de una maleta muy buena, y abierta ésta, se halló dentro el estuche de aseo, un traje de obrero compuesto de blusa azul, gorra y pantalón de pana. En una percha había colgadas algunas camisas y puños de color, un gabán, un chaquetón y otro traje. Ofrecen estas prendas la parrictrlaridad de tener arrancadas las etiauetas que suelen poner los sastres en los trajes Se halló también un paraguas, y por último, en una pecha el sombrero que solía usar. Al salir se puso uno de los Hamados Frégoli. Toda la ropa blanca que se ha hallado, incluso los pañuelos, tienen las iniciales M M R. También se hallaron un plano de Madrid y dos guías, una francesa y otra en español. I a evasión del asesino. De las averiguaciones que las autoridades hicieron sobre el terreno, resulta que don Augusto Benot y doña Sara Reselló, compañeros- de hospedaje de Moral, que habían bajado á la puerta de la casa á ver el paso de la comitiva regia y disgustados precisamente con Moral, por que teniendo este una habitación con vistas á la calle Mayor, ventaja que no reunía la que ellos habitaban, se había negado á facilitarles el balcón, subían asustados después de lo ocurrido en ¡a calle y se encontraron con Moral en la escalera. ¿Dónde va usted? -le dijeron. ¿No sabe usted lo que pasa? -Pues á eso voy, á enterarme, porque desde arriba no he podido darme cuenta de nada. Y Moral siguió bajando mientras sus compañeros jáe pupilaje subieron á su habitación. Indudablemente el criminal logro ganar la calle. Desde este momento no se sabe mas de él. es Moral. Mateo Moral, ó el que como tal se hace pasar, es un hombrejoven, de veintiséis a veintisiete años de edad. Es alto, delgado, moreno, con bigote no muy poblado, y, seguí queda dicho, salió á la calle con sombrero Ftégoli. El gobernador, que pidió a! dueño de la casa de huéspedes, José Cuesta, el libro de en trada y salida de viajeros, vióqueMotal hacía constar que tenía cédula personal expedida en Barcelona y registrada con el niim. 4.1 36. I as víctimas. Las personas muertas en los balcones de la casa por consecuencia de la explosión, son las siguientes: En el piso cuarto, Eusebio Flores Turbado, que se hallaba en un balcón inmediato al que sirvió á Moral para arrojar la bomba. En el piso tercero no hubo más que heridos En el piso segundo murieron D. José Sola Tejada, de setenta años, y D Luis Fonseca Calanero, que se encontraban con D. Manuel Dasmet, inquilino de ía habitación, que tanv bién resultó herido en un brazo. Un hijo de éste, llamado D Mariano, y jefe de Artillería, que observaba el paso de la comitiva en otro balcón, también sufrió heridas graves En el piso principal murieron la señora mar quesa de Tolosa y la niña María del Carmen Ulloa, hiia de los condís de Adaneio. EL AUTOR DEL ATENTADO A última hora de la madrugada aún no había sido detenido el autor del atentado; pero por las investigaciones practicadas por la policía, pudo saberse con todo género de detalles cuanto se relaciona con su estancia en Madrid, hasta poco antes de la explosión. Llegó á esta corte el día 21 en el tren de Barcelona y fue á hospedarse en la fonda de la Iberia, situada en la calle del Arena) donde dijo llamarse Mateo Moral. Su aspecto era humilde, iba mal vestido, y ajustó el pupilaje en 15 pesetas diarias, incluyendo la manutención; ocupó el cuarto número 27, pero le disgustó bastante que tuviese el balcón con vistas á la calle de Tetuán. Por único equipaje llevaba una maleta muy lujosa. Pagó cuatro días adelantados, y al hacerlo entregó un billete de 5oo pesetas; pero dijo que pensaba mudar de casa, y ordenó que le bajasen la maleta á la portería, adonde ya mandaría á recogerla. Enteróse por los periódicos de que en el número 88 de la calle Mayor se alquilaban habitaciones, y el día 22 se presentó en dicho punto, alquilando una en 25 pesetas diarias, sin incluir la comida. Sólo había una desocupada; pero no gustándole, acordó cambiarla por otra, cuya puerta se hallaba enfrente de la de la escalera. Los dueños de la casa preguntáronle si tenía inconveniente, ya que estaba solo, en qué alguien presencíase con él el paso de la comitiva; pero se disculpó diciendo que esperaba á unos amigos suyos para tal objeto. Todos los días acostumbraba á salir á las diez de la mañana y regresaba á las seis de la tarde, sin recibir ninguna visita. Encargó que le comprasen diariamente un ramo de flores, que colocaba en un puchero con agua, que Forró con papel de color. El miércoles dijo que era muy adicto á la Monarquía y que pensaba arrojar flores, manifestándole que esto se hallaba prohibido; pero él insistió, mandando que el jueves le compra- sen tres ramos. Ajer dijo que esperaba á unos parientes suyos, sintiéndolo bastante, porque se encontraba indispuesto, y con este motivo rogó que le comprasen bicarbonato y que no le molestasen si estaba descansando. El día 24 se presentó en la fonda de la Iberia, su anterior domicilio, un obrero reclamando la maleta de Mateo Mora) con una nota escrita por éste. El citado obrero está casado con la criada de la casa déla calle Mayor, núm. 38. Al verificar el pago adelantado también entregó un billete de 5oo pesetas. i n la casa del crimen. La primera persona que entró en la ha- -bitación del anarquista fue el inspector de policía del distrito, S r Machero. Se limitó éste á hacer las primeras diligencias del atestado Después llegaron el ministro de la Gonernación y el gobernador civil, en automóvil. El conde de Romanones dejó su automóvil para que transportase heridos á las Casas de Socorro. Acompañados de Jos inspectores Jbarroia y L