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A B C V I E R N E S i. D E JUNIO D E 1906. PAG. duque de Sats Pedro, que iban protegiendo á los Reyes, á quienes todo el mundo quería ver ds cerca, para convencerse de que estaban Siesos. 5 Vlientras tanto la infanta doña Isabel, dominando la situación con su proverbial sangre Uria, designaba á los Príncipes é Infantes las augustas damas á quienes debían dar el brazo, V logró que se organizara la comitiva de corte á los acordes de la Marcha Real. La manifestación de cariño á los Reyes y de protesta al mismo tiempo contra el cobarde atentado, que había puesto en peligro la vida de D. Alfonso y su augusta esposa, se prolongó más de un cuarto de hora, y fue una prueba tan espontánea de adhesión sincera y cariño profundo, que los que la presenciaron no la olvidarán jamás, seguramente. EDICIÓN i. ae parte á parte por un casco de la bomba qur causó la muerte al desgraciado oficial La guerrera del capitán Rasilla está destrozada completamente. Al capitán ayudante de dicho regimiento, Sr. Yarcárcel, un casco de la bomba le rompió un cristal de los lentes, sin causarle gran daño y sólo le produjo una herida, no muy grave por fortuna, en la mejilla. p j l pánico. En Madrid reina el pánico. Un portazo violento, un choque agudo, m. ruido cualquiera, hace que la población tiemble aterrorizada. Anoche se produjo un caso de pánico. Eran las once; las calles céntricas se veían invadidas por el público, que admiraba las iluminaciones. El número de curiosos era grande, pero la alegría había huido de aquella, masa. La preocupación, el miedo se reflejaban en el aspecto de cuantos hacían esfuerzos por distraerse. De pronto, sin saberse dónde, se oyó un estampido; los que más próximos estaban al lugar del suceso retrocedieron violentamente dando gritos. Y la mole humana que ocupabí el centro de la población, rodó en distintas direcciones. Nadie sabía la causa, pero todos corrían, sí atropellaban y gritaban, pasando por encimí del que caía. Los cafés fueron asaltados por los que buscaban refugio de un peligro imaginario; la gente entraba en ellos por las ventanas, destrozando cuanto encontraba al paso. Nosotros presenciamos la invasión de la Maison Dorée. En el establecimiento no quedó mesa que no fuera derribada, ni persona que no rodara por el suelo. JLas señoras desmayadas fueron muchas Y lo mismo sucedió en el Suizo, en el Colonial, en todos los del centro. La detonación, causa de la alarma, no sí comprobó del todo, pero se supone que la produjo una bombilla eléctrica ó el neumático de un automóvil. Poco después, cuando el conde de Romanones nos comunicaba que los festejos proseguían, nosotros le decíamos: -En Madrid hay mucho pánico. -Ya lo sé- -contestaba el ministro; -acabo de presenciar desde el balcón de mi despacho lo que ha ocurrido, pero por eso mismo haj que procurar levantar los corazones y llevar alguna tranquilidad á los espíritus. a bomba? Anoche, frente á la Capitanía general, fue hallada una caja de latón, atada con alambres, con un agujero como para contener 1 mecha. El gobernador dispuso que la caja fuese He vada al Laboratorio municipal para que se pro ceda á su análisis. Oiguen los festejos. Aunque se había dicho que los festejos serían suspendidos, el Gobierno ha determina- presagios. Tristes miércoles por la noche se dijo en alEl gunos círculos aristocráticos que se preparaba algo contra la vida del Rey. Llegó á tomar de tal manera cuerpo este presentimiento en el ánimo de algunos, que D. Luis Bermejillo, el marqués de Carpa y el Sr. Hurtado de Amézaga, acordaron seguir la carroza regia entre la multitud, y así lo hicieron. Dícese que también en la misma noche el Sr. Moret dio cuenta al Rey de los temores que temía el Gobierno de que se cometiera un atentado. Esto impresionó profundamente al Monarca y creyó desde luego que si el atentado se cometía, éste sería realizado en la iglesia de los Jerónimos. Con dicho motivo redobláronse las precauciones en el referido templo, durmiendo en su as primeras medidas. interior varios agentes de la secreta, precauPasados los primeros momentos de con- ción que ya hace varios días se viene efectuanfusión y personadas las autoridades en el lugar do en la tribuna regia destinada á ia batalla de del atentado adoptáronse severísimas medidas. flores; Las fuerzas de Marina que se hallaban situadas delante de la Capitanía general, auxiliadas por la Guardia civil y por guardias montados 1 a familia Real. del Cuerpo de Seguridad, acordonaron el Antes de almorzar los Reyes recibieron trozo de la calle Mayor comprendido entre la los homenajes de los Príncipes extranjeros y Capitanía general y la casa núm. 84, no dejan- sus séquitos, que felicitaron á SS. MM. por haber salido ilesos del atentado. do pasar á nadie por el referido punto. Ante las insistentes aclamaciones del público En el amplio portalón de la Capitanía, convertido en hospital de sangre, entró el capitán que rodeaba al regio alcázar, D. Alfonso y su ganeral Sr. Villar y Villate en unión de sus augusta esposa salieron á la terraza de la plaza ayudantes y el general Aznar, cuya división de la Armería y después al balcón sobre la cubría la carrera en aquel sitio, y ambos gene- puerta del Príncipe, recibiendo entusiastas aclamaciones del pueblo. rules celebraron una detenida conferencia. Las Reales personas contestaban cariñosaAvisóse por teléfono al Hospital Militar y i la Sección de Sanidad Militar, y al poco mente á tales demostraciones de afecto. Durante la tarde permanecieron en íntima rato y á todo galope llegaron los carros de este Último cuerpo, siendo conducidos al Hospital reunión de familia solicitando frecuentemente los heridos cuyo estado lo consentía, y trans- detalles del estado de los heridos y del número de los muertos. portados los muertos al Depósito. X las cinco de la tarde un tronco de las Reales Caballerizas transportó á Palacio la carroza C l infante D. Carlos. de la Corona, completamente destrozada, se- El príncipe viudo de Asturias salió por gún decimos en otro lugar, y media hora más la tarde en coche abierto y visitó á varios hetarde fue también apartado de la vía pública el ridos en el hospital del Buen Suceso y casas Caballo muerto. particulares. La ola humana era á duras penas contenida También estuvo á dar el pésame al marqués por! as tropas y en determinados momentos de Tolosa. prodigáronse carreras, resultando muchas seEl público ovacionó con entusiasmo al inñoras desmayadas. fante D. Carlos. Las miradas del público dirigíanse con avidez á uno de los balcones de la casa núm. 88, p 1 pueblo en Palacio. 2 n el que se veían las piernas de uno de los adáveres, cubiertas en parte por la colgadura. noche Desde las tres de la tarde hasta media el desfile fue incesante en Palacio. Más de treinta mil almas de todas las clases a impresión en Madrid. La noticia del atentado circuló por Ma- sociales acudieron á firmar en los pliegos que drid á los pocos momentos, como reguero de se colocaron en seis mesas en el salón de la pólvora, causando penosísima impresión en to- Mayordomía. Hasta media noche estuvo entrando gente en dos ios ánimos. Se comentaba mucho la fatal coincidencia de Palacio para testimoniar su afecto á la Real fa. tentado de ayer y el del año pasado est París. milia. Acudieron al regio alcázar, con objeto de Ayer hizo precisamente un año que en Patís y en la calle de kivoli se arrojó una bomba manifestar su sentimientos, representaciones de todas las clases sociales, obispos, genera paso del coche del Rey y de Loubet. Con este motivo, y poco después de ocurri- les exministros y diplomáticos. da ia explosión, algunas de las personas que se ha Saban cerca del Rey, oyeron la siguiente l interés del Rey. frase de labios del Monarca: A las nueve de la noche y en un carrua Hoy hace un año, fue en París mi bautizo je de orden de Palacio fue al ministerio de la de sangre; hoy lo ha sido el de la Reina. Guerra el ayudante de S. M. conde del GroLa serenidad demostrada por los augustos ve, con objeto de visitar al general Luque y esposes, fue objeto de unánimes elogios. enterarse detenidamente de las víctimas del En los primeros momentos la imaginación Ejército que resultaron del atentado. popular fantaseó acerca de las consecuencias de la catástrofe, suponiendo que los muertos eran treinta ó cuarenta; pero luego se supo que l regimiento de Wad- Ras. aunque desgraciadamente eran muchos, no lleLa jornada de ayer fue terriblemente fugaban á tal cifra. nesta para el regimiento de Wad- Ras. Hecho el recuento de las fuerzas, se notó la Uno de los primeros en telegrafiar fue el ayudante del príncipe de Gales, el cual dio ausencia de 29 individuos, incluyendo á los secuenta á los soberanos del atentado, diciendo ñores capitán Rasilla y tenientes Reinlein y al mismo tiempo que nuestros Reyes habían re- Prendergast, que quedaron muertos. El ros del teniente Reinlein está atravesado sulto do ilesos. L L E Lñ BEL CABELLO se contiene en e acto con el uso del legítimo E PETRÓLEO