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A B C V I E R N E S i. D E J U N I O D E 1906. P A G El aspecto que ofrecían las vías más céntricas, especialmente aquéllas por donde había de desfilar la regia comitiva, no podía ser más pintoresco. Por la Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo, calles de Alcalá, Mayor, Carretas, Montera, Arenal y Preciados, discurrían verdaderas caravanas de forasteros dispuestos á aguardar á pie firme tres horas, cuatro, seis, las que fuesen necesarias, con tal de contemplar á su sabor, no exento de achuchones y apreturas, el paso del cortejo. Merece especial mención lo que á las seis de la mañana pasaba en la calle de Alcalá. Ya á dicha hora, y mucho antes seguramente, todos los bancos públicos, situados en amy en todas partes se daban los últimos toques al decorado y á las iluminaciones. Los barrenderos extendían la arena por las calles asfaltadas, los porteros limpiaban las fachadas y en los escaparates de muchos comercios los carpinteros colocaban vallas de madera, con objeto de proteger las recias y costosas lunas contra los embates de la muchedumbre. Por el lado de Palacio y del ministerio deMarina reinaba desde antes de las seis igual animación. En el mencionado ministerio hacíanse los últimos preparativos para recibir á la que pocas horas después seria la Reina de España, y en las Reales caballerizas todo era febril actividad á dicha hora. E D I C I Ó N 1. algunos de éstos en las tribunas de pago y en las ventanas de los cafés, dispuestos á aguantar los rigores del sol, que por las trazas había de calentar de firme durante la mañana. Tal era ya la afluencia de gente en las calle céntricas que desde antes de las ocho y media empezó á hacerse muy difícil la circulación de tranvías. A a s once de la mañana buscábamos nuestro puesto en la tribuna que en San Jerónimo se había reservado á la Prensa. Esta tribuna y la destinada á la Prensa extranjera, son, vistas desde el templo, dos tribunas, efectivamen- CRÓNICA DE LA BODA ws rt y -i r. f jft t 1 v- EL ATENTADO DE AVER CONTRA SS. MM. MOMENTO DE LA EXPLOSIÓN DE LA BOMBA ARROJADA DESDE UN BALCÓN DE LA CALLE MAYOR, NUM. 8 8 Fot AL PASO DE LA CARROZA REGIA- Mesonero Romanos bas aceras, hallábanse totalmente llenos; mujeres con niños en los brazos, familias enteras, individuos que por lo soñoliento de sus rostros daban á entender que habían pasado allí la noche, llenábanlos por completo, y cuando los mangueros de la villa procedían después al riego matinal de la amplia vía, los madrugadores ocupantes, en vez de apartarse de sus sitios, se limitaban á ponerse de pie en sus asientos, para volverlos á ocupar en seguida, chorreando... ó como estuviesen. En el ministerio de Hacienda suspendíanse todavía de los balcones nuevos cables cuajados de bombillas, colocábanse festones de follaje eñ las tribunas del Banco, en la Carrera de San Jerónimo procedíase á subir, con ayuda de cuerdas y poleas, los doseletes laterales del arco situado á la entrada de la Puerta de) Sol Iban y venían los regios servidores, preparaban plumas, penachos y libreas y los jefes dictaban acertadas disposiciones, con objeto de que todo se hallase listo á la hora indicada. Desde muy temprano también pusiéronse en movimiento las autoridades y los guardias de Orden público acudían á las Delegaciones respectivas y. á los edificios públicos situados en las calles del tránsito, con objeto de distribuirse poco después en sus puestos y contener y encauzar la ola humana que había de invadir con pujantes arrestos de curiosidad violenta é insaciable las calles, los paseos y cuantos lugares sirviesen de atalaya para contemplar el vistoso cortejo. Más tarde, á las siete y media, ya estaban ocupados los balcones de los Círculos y Casinos por los socios madrugadores, no faltando te; tienen su arcada de labrada pieara y tres huecos en cada una para seis personas mal aparejadas. Vistas por dentro, son dos desvanes llenos de trastos viejos, cuidadosamente cubiertos... con dos ó tres dedos de polvo. Cuando nos asomamos se ultiman los preparativos para la ceremonia. Pérez Caballero, Pie de Concha y el conde de la Unión, de uniforme, corren de un Jado á otro dando órdenes. Las tribunas emplazadas en la nave para los invitados están todavía desiertas. El retablo del altar mayor está iluminado por una franjs formada por lámparas de incandescencia en correctas líneas horizontales. Llegan lejanos ecos de músicas y trompetas murmullos de gente amontonada. Son las nueve menos cuarto cuando entr en