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B? AÑO CUATRO NUM. 5o5. CRÓMICA UNIVERSAL ILUSTRADA. BgMADRID, i DE JUNIO DE 1906, NUMERO EXTRA 10 C E N T l M O S l f guardia de honor, al mando del jete de la columna, D Manuel Carballo. os madrugadores. En los tramos de la escalera principal, desPor mucho que madrugamos ayer ma- tinados á las Reales personas, prestaban serviñana, más lo hicieron centenares de personas, cio de guardia, en dos columnas, los aspiranque á las seis, cuando nosotros fuimos al mi- tes de Marina nisterio de Marina á cumplir deberes de inforLa columna de marinos del Museo Naval, mación, ya tenían ocupadas la barandilla de la al mando del teniente de navio O. José RolPlaza de los Ministerios y la acera que da dan, estaba formada en el zaguán de la izquierfrente al ministerio de Marina. da de la entrada principal, y en el de la dereTampoco se habían dormido los invitados a cha, la columna de infantería de Marina maníos balcones de Jos edificios de dicha plaza. dada por el capitán D José Aubarede. Casi todos estaban llenos de curiosos, y hasta Recibía á los señores jefes y oficiales, y esen las azoteas y los tejados había algunos que taba encargado de toda la organización, el jefe se esforzaban por guardar el equilibrio para local del edificio, D. Jaime Montaner. -no caerse á la calle, y resistían los primeros trayos del sol, que vetvía apretando de firme. I as doncellas de la Princesa. Hasta en el tejado de Caballerizas Reales ha- A las ocho menos veinte minutos llegabía un sujeto de pie en el caballete. En lacalle de Bailen también había en ei bor- ron al ministerio dos automóviles procedentes de de la acera gente colocada en fila, que rápi- de El Pardo, conduciendo á las doncellas de damente fue engrosando hasta convertirse en la Princesa Victoria, que eran portadoras de tres grandes cajas, donde traían ropas y adoruna apretada franja de carne humana. En las tiendas se habían colocado por la par- nos para la regia novia. En seguida fueron dirigidas á las habitaciote interior mesas y bancos, improvisando palcos nes destinadas á tocador, y de allí no volviepara ver meior el paso de la comitiva. ron á salir en toda la mañana. l palacio tocador. Así llamaban las señoras al ministerio de p l presidente del Consejo. Marina, recordando que este edificio sirvió El Sr. Moret llegó al ministerio momentambién de tocador á la Reina madre cuando tos después, y sin detenerse siguió por la calle fino á casarse. de Bailen, hacia la cuesta de San Vicente, con Era imposible la entrada en dicho edificio. propósito de salir al encuentro de la Princesa. La orden impedía el paso á los paisanos, y sólo se permitía entrar á las señoras y á los 1 a Princesa en Madrid. Oficiales y generales de Marina. Tan estrecha era la prohibición, que nos- Sin escolta y con el solo aviso de las corotros que inadvertidamente logramos subir has- netas de las fuerzas que cubrían la carrera, lleta el piso principa! y llegar á una habitación gó un automóvil azul que traía las cortinillas echadas. próxima á las destinadas para la regía novia, Al lado del chauffeur venia ei grande de Espudimos ser causa de que se impusiera alguna corrección á los encargados de vigilar la entra- paña de servicio con la Princesa, señor duque da; pero confesamos nuestra profesional osa- de Lécera. El automóvil, sin disminuir su velocidad, día, y no pasó nada, como era. de justicia. ganó las curvas y entró en el ministerio. En el carruaje venían la Princesa y su ma galantería española. dre. La proverbial galantería para con las seEl público no se dio cuenta de ello hasta que ñoras, se notó ayer más que nunca en el minis- descendieron dentro del zaguán del ministerio terio. al pié de la escalera principal. Las más rigurosas órdenes militares han sido En otro automóvil llegaron, momentos despospuestas á la más delicada atención para pués, los tres hermanos de la novia. El mayor Son el sexo femenino. vestía uniforme de alumno de la marina ingle Mediante invitaciones especiales, tuvieron sa, y los otros dos, trajes escoceses. entrada en el ministerio más de doscientas seEl presidente del Consejo regresó algunos ñoras de las familias de los jefes. minutos más tarde. Había llegado hasta pasada v Para que pudieran ver de cerca a la Princela puerta de San Vicente y de allí se volvió al (sa, se las preparó un excelente sitio. La escadecirle que la regia novia estaba ya en el minislera de Ja derecha del primer descansillo de la terio. entrada principal, se convirtió en un palco, y La Princesa y su madre habían venido por allí se colocaron cuantas damas pudieron, ocupando otras muchas los antepechos interiores la Casa de Campo, y por eso no se las encontró el Sr. Moret, que supuso que subirían por la del piso principal. cuesta de San Vicente. Desde uno y otro lado se dominaba perfectamente la escalera alfombrada por donde haI as autoridades. bía de subir y bajar la Princesa. Estuvieron en el Ministerio, además del presidente del Consejo, el ministro de la GoOervicio de guardia. fe? En la saleta de ayudantes del ministro bernación, el gobernador civil y el secretario estaban los alumnos de ia Escuela Naval dando del Gobierno, En el ministerio de Marina L En la plaza de los Ministerios permanecieron desde muy temprano, el capitán delegado del distrito de Palacio, Sr. Goyri, el inspector segundo jefe, Sr. Machero, el inspector especial, Sr. Puga y los inspectores de diferentes serví cios Sres. Pérez, Acin y López. También visitó varias veces aquellos sitióse! coronel jefe de Orden público, Sr. Elía El alcalde presidente, Sr. Vincenti, de gran uniforme, llegó en su coche oficial con batidores ciclistas. 1 a circulación La circulación por la calle de Bailen estuvo interrumpida muy poco tiempo. Cesó cuando llegó la Princesa y volvió a reanudarse en seguida para que pasaran los tranvías y los coches correos. Estaban encargados de cortar el paso por aquel sitio, piquetes de la Guardia civil del 14. tercio 1 a primera carroza. A las nueve llegó la primera carroza, que era la particular del duque de Lécera, gran de al servicio de ta Princesa. Después llegó un automóvil con las damas de servicio. A Itos policías. En una conferencia que celebraron los señores Moret y Romanones acordaron que aquél, en funciones de policía, se encargase de la custodia de la Princesa, y el ministro de la Gobernación de custodiar al Rey. El conde de Romanones, acompañado del secretario del Gobierno, marchó en seguida i Palacio, con el indicado objeto. 1 legada de la Reina madre A las diez y cinco, las cornetas anuncia ron la salida de Palacio de la Reina madre, co dirección al ministerio. Las tropas presentaron armas. En el público se produjo un movimiento de curiosidad. Aquellos millares de almas que llevaoan es perando más de tres horas, sacudiendo su en tumecimiento, se replegaron hacia el centro de la plaza, siendo contenidos por los guardias de orden público Cinco minutos después apareció la primer carroza conduciendo á la dama de servicio con S. M la Reina, y al grande señor marqués de Aguilar de Campoó. Seguía otra carroza con personal del séquito, y después de la carroza de Amaranto, que iba de respeto, apareció la de la Reina madre, ocupada sólo por ésta. La rodeaban los soldados de la Escolta Real al mando del teniente D. Carlos Verdugo. Iba de comandante de carrera D Eduardo Vico La muchedumbre saludo a la Reina María Cristina á su paso. Se oyeron algunos vivas! La carroza entró en el zaguán y doña Cristina subió á las habitaciones de su futura hija. E