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EN EL PARDO DOMINGO, 2 7 13 M. OCO antes de b hora marcada para celebrar en El- Pardo la misa de campaña, llegó el Rey en automóvil. Le esperaba en el balcón la princesa Victoria, que anteriormente vio un automóvil en la carretera y creyó que vendría en él D Alfonso, reflejándose la contrariedad en su simpático rostro al observar que había sufrido una equivocación. de campaña. La misa cuanto llegó el Monarca y saludó á En la princesa Victoria y á su augusta familia, púsose al frente de las fuerzas del batallón de Arapiles, que estaban formadas para oir misa frente al balcón central de Palacio, en el cual se había instalado un altar. Seguidamente díjose la misa de campaña, que oyeron la futura Reina de España, la princesa Beatriz y su séquito. La princesa Victoria vistía elegantísimo trae crema y tórtofa; el Rey, de capitán general. La asistencia á dicho acto de la princesa Beatriz, no obstante profesar la religión protestante, se explica por tratarse de un acto oficial. Terminados los oficios colocóse el Rey á la derecha de la princesa Victoria, presenciando el desfile de las tropas. y concluido éste, D. Alfonso y las prínce as Victoria y Beatriz se dirigieron á Madrid ín rrt móvi! llepavto de un donativo. En la iglesia de este pueblo se ha hecho hoy el reparto del donativo concedido por el conde de las Almenas para solemnizar la llegada de la futura Reina de España. Le fueron entregadas tres pesetas a caaa po re y cincuenta al convento, de religiosas que aquí existe. p l teniente Sr. Cano. El teniente Sr. Cano, que se encontraba toy mejor, probablemente será trasladado mañana á Madrid. P r o p ó s i t o piadoso. La princesa Victoria ha indicado á su egregio prometido que desearía que el primer cto oficial que realizasen después de la boda fuese una visita á El Escorial, pues quiere orar ante los sepulcros de O. Alfonso XI y la princesa Mercedes, dedicar á éstos coronas, oir una misa en sufragio de sus almas y confesar y comulgar en dicha misa. Y hasta que eso ocurra se propone no presentarse en público. DOMINGO, 17, 7 T P La estafeta invirtió en llegar á El Pardo cincuenta minutos. En dicho mensaje aparecen fotografiados el Rey y la bellísima princesa Victoria Con el mensaje venía una tarjeta del alcalde de Madrid, Sr. Yincenti, rogando al alcalde de El Pardo, Sr. Cavanna, en nombre del pueblo de Madrid, transmitiera su afectuoso saludo á la princesa Victoria. I a comida. El Rey acompañará también esta noche á las princesas de Battenberg en la comida. El menú es el siguiente: Sopa Parmentier. Croquetas de ave, fritas. Langostinos en salsa tártara. Sillas de cordero con patatas Colinette. Espárragos con salsa Mousseline. Capones de Mans, asados. Ensalada de lechuga. Pastel parisiense. Helado de fresa. p nsayo general. A las cuatro de la tarde se verificó en ej lindo teatro de Palacio el ensayo general de Echar la llave, una de las obras que en presencia de la Corte han de interpretar los artistas que di ríje María Tubau. Presenciaron el ensayo, además de la Real fa nilia, la alta servidumbre palatina. El selecto auditorio celebró con sonoras carcajadas los cómicos incidentes de la comedia. A nimación. Desafiando el sofocante calor que se dejaba sentir, fueron muchos los madrileños que nos visitaron durante todo el día de ayer, y especialmente á última hora de la tarde. Los trenes llegaban atestados de expedicionarios, que, sin detenerse, se dirigían á la explanada de Palacio, con la esperanza de ver á la Princesa. Esta, comprendiendo los ardientes deseos del nuraerosopúblico estacionado frente á la regia morada, tuvo la atención de asomarse á uno de los balcones, siendo saludada con entusiastas ¡vivas! y aplausos, que duraron largo rato. La Princesa correspondió á esta espontánea manifestación de simpatía con una gracia verdaderamente encantadora. Poco después salió el regio automóvil, guiado por el Rey, quien llevaba á su derecha á la Princesa. En los asientos restantes iban la princesa Beatriz y los príncipes Leopoldo y Mauricio. El automóvil partió como una exhalación, dirigiéndose al monte por el puente de Capuchinos, dejando chasqueados á los centenares de curiosos que esperaban su paso- en la carretera de Madrid. A las siete y cuarto regresaron los regios prometidos. A I tren! El escaso materia) móvil de que dispone la empresa del tranvía de vapor, ha dado origen á que el público, recordando lo ocurrido hace tres días, asaltase los coches, lo cual produjo luego violentas discusiones entre los viajeros y los empleados de la Compañía. Esta anunció que había un tren especial á las diez de la noche, pero muchos turistas prefirieron utilizar otra clase de vehículos, como mañuelas, tartanas y hasta carros, temerosos de verse obligados á pernoctar en El Pardo ó tener que hacer el viaie de regreso á pie. Y a fiesta automovilista. Es objeto de todas las conversaciones. Desde las primeras horas de la noche, continúan, empleados de la Villa, regando la carretera de Madrid á El Pardo, utilizando para efl 1 ás 6o mBas cíeTservfcio de incendios. Los hombres, provistos de antorchas, iluminan lá carretera para facilitar la operación del riego. Esta acertada medida evitará que el excesivo polvo de la carretera dificulte la marcha de tan considerable número de automóviles, unos 180 próximamente, desluciendo este interesan te número de las fiestas Reales. El riego durara toda la noche. EN MADRID ñ o c o después de las nueve de la mañana sa lió ayer de Palacio, en automóvil, Su Majestad el Rey, dirigiéndose á El Pardo A las once, y en varios automóviles, llegaron á la plaza de Incógnito, de Palacio, don Alfonso, las Princesas y príncipes de Battenberg y los personajes de su séquito. Salieron á recibirles S. M la Reina y ía infanta doña María Teresa, y en seguida se separaron déla comitiva k princesa Beatriz y sus hijos, lord y lady Cecil y miss Cochrane, que en landos, preparados de antemano, se dirigieron al palacio de la Embajada inglesa en la calle de Torija. Allí fueron recibidos por el embajador y lady Bunsen y todo el personal de la embajada y después de permanecer en ella breves momentos se dirigieron á la capilla anglicana de la calle de Leganitos. La princesa Victoria, con la Real familia, oyó misa en el salón de Tapices y después se volvió á probar el traje nupcial. A mediodía se sirvió á la Real familia, reunida ya con todos los príncipes de Battenberg, un almuerzo en familia en el salón de Tapices. A las tres y después de haber recibido en la estación á la princesa de Coburgo- Gotha, regresaron á El Pardo el Rey y las princesas Victoria y Beatriz con S. M la Reina. La servidumbre del regio alcázar vistió de media gala por la visita de los príncipes de Battenberg. C l parte oficial de la boda. La Presidencia del Consejo de ministros inserta en la Gacela de ayer la siguiente nota: Su Majestad el Rey (q. D. g. ha determinado trasladarse en público, con la solemnidad acostumbrada, á la iglesia parroquial de San Jerónimo el Real, de esta corte, el día 3i del actual, á las once de la mañana, en cuyo templo han de celebrarse las religiosas ceremonias de sus desposorios y velaciones con Su Alteza Real la princesa Victoria Eugenia de Battenberg. A cumplimentar á la Princesa. Esta tarde á las seis se trasladará al palacio de El Pardo, con el fin de ofrecer sus respetos y cumplimentar á ía futura Reina, una, Comisión del Ayuntamiento de Madrid, presidida por el alcaide y compuesta de 12 conce jales. 1 legada de Príncipes. En el sudexpreso de Francia llegó ayer tarde á Madrid la princesa María de Sajonia Coburgo- Gotta. La recibieron en la estación S. M la Reina, la, princesa Victoria y los infantes doña María Teresa, D Carlos y D. Fernando. Acto seguido se dirigieron á Palacio, donde la esperaban S. M el Rey, ia princesa Beatriz y sus hijos. Tanto la gran duquesa M i r a como su hija la princesa Beatriz, vestían elegantes trajes de color heliotropo. Ooldado enfermo. Durante la misa, nn soldado sufrió un iesvanecimiento, teniendo que ser sacado de Entre filas. TPá y paseo. A las cinco tomaron el té las personas Reales en Palacio y poco después salieron en automóviles, dirigiéndose á la Zarzuela. I a estafeta. N Esta mañana Hegó á pie, acompañad de varios ciclistas y siendo portador de un mensaje de la Sociedad Gimnástica Española, dedicado á S. A. la princesa Victoria, el tesorero de dicha Sociedad D Julián Valle: