Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
sn entresuelo, (loa pa 8o s de la Piesidencia del Consejo de Mit listros, con uso de dos balcones á Alcalá, para doce personas. recio por quince días para familia de ocho personas, siete mil pesetas. Bazón: A l é a l a 6. S o c i e d a d d e A n u n c i o s ES. Aparicio. Postas, óüi En 300 oasos 300 curas de zumbidos, ruido oídos y sorderas. Sin molestias coji el Surd i t é T o m p s o n de éxito infalible. Caja, 4 ptas. Venta boticas. Consulta gratis. Doctor Mateos, P r e c i a d o s S 8, l.o De provincias por carta. Para cristianar: Capa y faldón de batista, piqué, cachemir bordado, etc. Novedades en vestidos, sombreros y capotas para niños. Canas- 1 tillas desde 4 ptas. Catálogos gratis. Precio fijo. TAPAS para encuadernar novela RAMUNCHO la Oran alancen de Sombreros Espoi y Mino, 1, Madrid y Acera, a, ValloaoU. i. Precia fijo Tostadero de café. Aroma concentrado. Con Real Privilegio. Único en su clase en España. 50 Sucursales en Provincias. E s p o z y Mina, 11, y S e r r a n o SI. No confundirse con sus imitadores. 4 VALE NÚM. 90 Lavadora SIGLO XX V r as señoras más ilustradas LJ y hacendosas doptan con gusto e 3 ta máxi quina para lavar: en la economía que con ella obtienen, Además de que facilita el trabajo de sus criados y Desprecian la rutina del vulgo ignorante, vyendo sólo el interés de su vJxasa y el bien de su familia: éstanos convencer á las que, por no conocerle Aún, no se aprovechan de las ventajas de este invento. D a Bárb aBraganza 5, Madrid W años de pruebas repetidas, dan fe d 8 la eficacia de fas P i l d o r a s A n t i s é p t i c a s leí d o c t o r A u d e t para curar la tisis y catarros pulmonares. Calman la tos, quitan los escupos y la fatiga y dan ganas de comer. Boticas y Puerta del Sol, 5, Prospectos gratis. Alcalá, 171. veinte R Colección de sellos Se vende muy completa, en contrándose los mejorésdo Es paña y Colonias. Carmen, 10, ent. o centro. Do 9 A 11 y 2 á 4 si milieu de la ruc Mayor tres prés de la Mame, et pouvant voir depuis le Gouvernement Civil jusqu á la Puerta del Sol, il j a á louer TROIS BALCONS en deuxiüme étage, chez une famiüe. P o u r dos íen eignements s adresser á Mr. García, rúa du Tutor, 22, entreso! OBf P A B L E F R A N J Á I S TBIJ 3 UNA A Vendo asientos de la sitúa da en la Carrera de San Jerónimo, entre la Plaza de las Cortes y la de Neptimo. 3 3 2 5 1 5 1 0 y 5 p t a s El im puesto de 15 por 100 á cargo del público. Razón. A t o c h a 1 SS, p r i n c i p a l JO SIB 1.1O TECA D E A B CB. RAMUNCHO I9 Í mando las plantas anuas, cambiaron el aspecto engañador de la campiña y prepararon la renovación de la vida aus con la primavera viene. Ramuncho adoptó sin trabajo sus costumbres de homoie que vive sin compañía; en su casa, que aún ocupaba, no tenía nadie que le sirviera; se arreglaba solo, como en las colonias ó en el cuartel, ya que era conocedor de mil detalles de buen orden doméstico que practican los soldados cuidadosos. Conservaba el orgullo de su familia en la apariencia exterior, vestíase muy pulcramente y bien con la cinta de los valientes en el ojal v sn el brazo siempre rodeado un ancho crespón. Al principio iba con poca asiduidad á las sidrerías del pueblo, donde los hombres se reúnen durante las noches frías. Tres años de viajes, de lecturas, de conversación con los unos y con los otros, habían llevado no pocas ideas nuevas á su espíritu, dispuesto á recibirlas, así es que entre sus compañeros de antes encontrábase como moralmente separado, á mucha distancia de las cosas pequeñas, al parecer sin importancia, de que se compone la vida y que son tema constante de plática. Poco á poco, sin embargo, á fuerza de estar solo y de pasar por delante de los sitios donde los bebedores se reunían delante de los cristales en los que siempre dibuja alguna lámpara ¡a sombra de los hombres sentados á la mesa, acabó por crearse la costumbre de entrar Y de reunirse con los otros. 3 ra la estación en que las aldeas pirenaicas, sin los veraneantes que el estío lleva á ellas, cerradas por las nubes, las brumas ó las nieves, se encuentran tales como en los tiempos antiguos. En las sidrerías, únicos puntos iluminados, vivos, en medio de la inmensa obscuridad vacía de ¡os campos, se reanima y parece palpitar en las veladas de invierno algro del espíritu centenario de otras sdades. Delante de las grandes cubas de sidra enfriadas en. el obscuro fondo, la lámpara, colgada de las vigas del techo, derrama su resplandor sobre las imágenes de los santos que adornan las paredes y sobre los grupos de caseros que hablan y fuman. A veces uno de ellos canta una especie de lamento que se remonta á la noche dz los siglos; un redoble de tamboril da nueva vida á ritmos olvidados; un rasgueo de guitarra modula un aire triste de sabor morisco... De estas tabernas se retira la gente muy temprano; sobre todo en las noches lluviosas, cuyas tinieblas tan propicias son al contrabando, no suele faltar gentfi con algún negocio allá abajo, en el lado de España. En esos sitios, en compañía de Arrakoa, maduraba Ramuncho y comentaba su proyecto sacrilego; otras veces, en las noches de luna que no permiten intentar nada en la frontera, iban por los caminos los dos, por costumbre de noctámbulos, á dar juntos un largo paseo Los persistentes escrúpulos religiosos le detenían aún no poco, sin que apenas se diera cuenta de ello, escrúpulos que, sin embargo, no se explicaba, p u e s t o q u e creía haber perdido la fe. Pero toda su voluntad, su audacia, su vida concentrábanse y tendían, más cada vez, hacia ese único objeto. La prohibición de Itchúa de volver á ver á Madaléi antes de la gran tentativa, exasperaba su impaciente pro pósito. El invierno, caprichoso como es en este país, seguía su marcha desigual, con sorpresas, de cuando en cuando, de sol y tiempo templado. Primero, lluvias diluviantes, grandes borrascas subiendo del mar de Vizcaya para engolfarse en los valles y encorvar furiosamente los árboles. Luego, otra vez el viento Sur, con soplos cálidos como lC 3 del estío, -brisas que parecían traer olores africanos, bajo un cielo alto y sombu o, entre montañas de