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C. YITRNES 25 DE MAYO D E 1906. PAG. 24. EDICIÓN 1 Ú elegrama de graitord. Londres, 24, 9 JJ. El Lord Mayor ha recibido de Douvres un despacho en el que le da la pxincesa Victoria de Battenberg sentidas gracias por ú telegrama de despedida que le dirigió, y le asegura que conservará siempre en el alma profundo amor al país que la vio nacer. Añade la Princesa que comunicará á S. M D Alfonso los votos que forma el Lord Mayor por dicho Monarca, por ella y por España, Al arrancar el convoy se dio un ¡viva! al Rey, que fue unánimemente contestado. Con el Monarca marcharon el presidente del Consejo y los ministros de la Guerra y Fomento, el duque de Sotomayor, generales Pacheco y Bascaran, conde de Aybar y el coronel Milans del Bosch. En el andén vimos á los ministros de Marina, Gobernación, Estado é Instrucción pública; capitán general Sr. Villar, el gobernador civil y el alcalde, jefe de Vigilancia Sr. Jbarrola, coronel Elias y una nutrida representación del Ejército y de la Armada. 1 príncipe de Brunswick. Estaban también los obispos de Madrid Berlín, 24, 1 o a. Ha salido para Madrid, con objeto de asistir á la boda, el prínci- Alcalá y Sión; el embajador de Inglaterra y lady Bunsen; duquesas de San Carlos, Anón, pe regente de Brunswick la Victoria y Soíomayor; condesa de Mirasol; duques de Arión, Alba, la Victoria, Lécera y egalos a! Rey. Santo Mauro; marqueses de la Mina, Viana, Irún, 24, i o n En representación del Aguilar de Campóo, San Felices de Aragón, Municipio de Biarritz ha llegado esta tarde el Hoyos y Mesa de Asta; condes de Sagasta, consejero municipal Dr. Gutiérrez, que entrela Mortera y Fuenrrubia y barón del Castillo gará al Rey el regalo de la aristocrática poblade Chirel. ción francesa. res. Maura, Canalejas, Navarrorreverter, Consiste el obsequio en una efigie de la VirSantos Guzmán, Aguilera (D. A. Ruiz Capgen de la Roca, de Biarritz, encerrada en ardepón, Valarino, Barroso, Requejo, Gayarre, tístico estuche de cuero repujado, en cuyo inBarsi, Torres (D. J. L. Comba, Caula, Berterior aparecen vistas representando la villa trán de Lis, Mazzantiní, Arrillaga y otros Mouriscot y e! Faro del Trabajo, debidas al varios. pincel del ilustre pintor francés Froraent Al salir para tomar los coches la Reina y los ¡Vleurice. Infantes, el público repitió la ovación y dio ¡viHoy han llegado una yegua y un perro que vas! á la Reina y á ios infantas doña Isabel, doña e 3 rey de Inglaterra regala á D Alfonso. Eulalia y doña María Teresa. Esta noche llegará en tren especial la misión Antes de subir en el automóvil eléctrico, el pontificia, portadora del regalo de boda. infante D Fernando echó sobre el sombrero También llegará esta noche á Hendaya el prefecto de Pau, encargado de ofrecer sus y por delante de la cara dz la infanta doña Marespetos y despedir á la futura Reina de Espa- ría Teresa un amplio velo azul, anudándoselo por detrás, y ambos ocuparon después el auña en nombre del Gobierno francés, tomóvil con la Reina. El cónsul español en Bayona y el presidente El público, forastero en su mayor parte, que de! a comisión internacional de límites vendrán seguía con interés esta operación, aplaudió á los hasía Jrún acompañanao á la Princesa. Infantes y les aclamó con entusiasmo, así como áS. M. Inmediatamente, y en landos descubiertos, regresaron á Palacio ¡os infantes doña Isabel, doña Eulalia y su hijo, recibiendo también exJP esde poco antes de las dos de la tarde de presivas é incensantes demostraciones de afecto y simpatía. ayer, una doble fila de curiosos se extendía por ia calle de Bailen y Cuesta de San Vicente, esperando ver al Rey cuando se dirigiera á la p n Valladolíd. estación del Norte. Valladolid, 24, 1 o n. Acaba de pasar En los balcones del tránsito se veían también por esta ciudad el tren regio. muchas personas, predominando el bello sexo. En la estación se prohibió el paso del púA las dos y veinticinco minutos llegaron á blico á los andenes. la estación en automóvil eléctrico S S M M el Cumplimentaron á D. Alfonso las autoridaRey y la Reina y el infante D. Carlos. des locales y algunas personalidades distinD. Alfonso vestía uniforme de campaña de guidas. general de a ¡íillería con funda blanca en el ros El Rey se apeó de! coche y conversó con y bordadas en la guerrera las insignias de las los hermanos del infante D. Carlos, Raniero y Ordenes militares. Felipe, con el gobernador, exalcalde señor Al llegar las Reales personas á la estación, Queipo, senador Sr. García Gil y coronel die 5 público numerosísimo que esperaba en el rector de la Academia de Caballería. amplio salón que precede á la sala Real de espeEl gobernador conferenció con los señores ra, prorrumpió en calurosas aclamaciones, danMoret, Luque y Gasset, acordando que mado sinceros ¡vivas! al Rey y á la Reina. ñana, al paso de la princesa Victoria, se perD. Alfonso y su augusta madre, vivamente mita la entrada al público en el andén. emocionados por ¡a espontánea manifestación La noticia ha causado satisfacción grande, de entusiasmo que íes tributaba no sólo parte pues singularmente las señoras deseaban acladel puebio de Madrid, sino una representación mar á la futura Reina de España. -T icardp. de Jas provincias, pues entre el público había muchos forasteros, contestaban afectuosamente saludado con la mano. Los vítores y aclamaciones se prolongaron tres ó cuatro minutos, mientras el elemento oficial cumplimentaba á la Real familia. En otros coches, y al mismo tiempo que los Reyes, llegaron los infantes doña María TereÍ 2 EÍida de Londres. sa, dora Isabel, doña Eulalia, D Fernando y Londres, 24, 12 m. Desde las primeras el infante D. Alfonso, hijo de la infanta doña horas de la mañana, Jos alrededores del palacio Eulalia. de Kensington y todo el trayecto que habían Al pasarlos infantes, el púbücoíes ovacionó de recorrer! as princesas de Battenberg para ir con gran ciríño. á la estación del ferrocarril estaban ocupados El Rey y el infante D. Carlos se despidieron por un gentío incalculable, que deseaba manide la Ría! familia y subieron al tren, que se festar sus simpatías á la princesa Victoria. puso en marcha á las dos y media en punto. Se había interrumpido la circulación de carruajes; pero aunque no se hubiese dado tal orden no hubieran podido circular por falta material de espacio. En la estación, también había muchedumbre inmensa. Ocupando numerosos carruajes llegó á la estación de Victoria toda la familia Real inglesa, que pasó á esperar á las augustas viajeras al salón de espera. Este había sido adornado con espléndido lujo, y su acceso estaba prohibido á cuantos no pertenecieran á la familia Real ó á la Embajada. Eduardo VII y los Príncipes que ie acompañaban vestían de luto. Pocos momentos después que la familia Real, á los nueve y veintitrés minutos exactamente, llegan las princesas y príncipes de Battenberg, que fueron saludados con clamorosos vítores. La princesa Beatriz y los hermanos de la futura Reina de España vestían de luto, como los individuos de la familia Real inglesa. La princesa Victoria Eugenia lucía, elegan tísimo vestido de viaje de colo r gris perla, sombrero negro de paja y sombrilla blanca y rosa. El encargado de Negocios de ílspana en esta capital, el conde de Pradere y el marqués de Villalobar presentaron sus respetos á las augustas damas y les ofrecieron magníficos ramos de orquídeas y rosas negras con lazos d los colores españoles. Estos ramos fueron luego llevados por e conde de Pradere al coche- salón de Jas Princesas, que ya estaba repleto de flores enviadas R por la colonia española Desde el salón de espera al coche se había tendido, atravesando todo el andén, una magnífica alfombra de terciopelo rojo. Del paso que ésta formaba estaba separado el lugar des tinado á los invitados, por unas vallas, tras de las cuales se agolpaban centenares de personas, A las nueve y treinta y ocho minutos apareció en el andén la princesa Victoria del brazo del rey Eduardo y seguida por toda la familia Real. La Princesa besó al Monarca y á la rein Alejandra. Estaba visiblemente conmovida. Eduardo VII se despidió de ella, diciendo: Hasta la vista. Vais hacia la felicidad. Cuando vengáis á vernos nos la traeréis á nesotros. El tren se componía de una locomotora adornada con banderas, un ténder, dos carruajes para la servidumbre, el coche- salón, magníficamente amueblado, para las Princesas, y dos coches más para su séquito. AI darse la señal de marcha, uno de los, miembros de la colonia española, que había acudido casi en masa á la estación, gritó en español: -jViva la Reina de España! ¡Viva Eduardo de Inglaterra! ¡Viva toda la familia Real! Estruendosas aclamaciones contestaron á cada uno de estos ¡vivas! Los circunstantes agitaban sombreros y pañuelos. El tren s puso en marcha. Con las Princesas va el marqués de Villalo bar y en el mismo tren, acompañándolas hasta Dover, viajan los altos empleados de la Compañía South Eastern Chattam Kailway. Oalida de Dover. Londres, 24, 4 í. El tren que conduce á la princesa Victoria llegó á este puerto á las once y veinticinco minutos. Como la vía férrea está inmediata al lugar de embarque, se había tendido también una alfombra por donde pasaron las Princesas desde el tren al vapor de turbinas Onward que esperaba atracado al malecón. A bordo todo se había dispuesto espléndidamente para recibir á las augustas damas. lina escolta militar rindió honores á Sus Altezas en Ja estación marítima. Se procedió al embarque de los equipajes. A ESPERAR A LA PRINCESA EL VIAJE DE LA PRINCESA