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A B C. V r? E N E S? 5 D E M A Y O DE JOO 6. P A G 12. E D I C I Ó N i, a -En cuanto á vuestro cüfiizón. io tomo sin que nadie me Jo mande... 1 V I uchas otras anécdo tas podrían contarse de amores reales; algunas, no menos interesantes que. las que acabamos de referir, son ya muy conocidas; pero ninguna de estas historias ofrece tanto interés como la de la reina Victoria y el príncipe Alberto, pues en este caso fue ella la que se declaró. Como se trataba de una Soberana reinante y él no era más que príncipe, la declaración ofrecía serias dificultades. Cada uno de ellos comprendía que era amado, pero á él le vedaba la etiqueta tomar la iniciativa, y no era propio de la Reina dar e! primer paso. Por último, ocurriósele á ella saber si su declaración sería aceptada. Y en un baile de corte celebrado en e) castillo de Windsor, la joven Reina se quitó del pecho unas lilas blancas y se las entregó al Príncipe. Este, como estaba de uniforme, no tenía en su vestido ojal para flores; pero sin vacilar un instante sacó un cortaplumas y se abrió un agujero en el peto de la guerrera y en él colocó el ramo. Poco tiempo después, en otro baile dado en el mismo palacio, la Reina se d e c l a r ó ¿Cómo lo hizo? Nadie lo sabe. El caso es que á la mitad de aquel b a i l e para los enamorados inolvidable, a Reina se acercó muy agitada á la duquesa de Gloncester y le dijo 3 oído: -Acabo de hacer lo que tantos desvelos y reflexiones me ha costado. Me he declarado al príncipe Alberto... F. MORA UNA COMIDA INTIMA DE LA DIFUNTA REINA VICTORIA CON SUS HIJOS LOS PRINCIPES DE BATTENBERG, Y SUS NIETOS, LOS HIJOS DE ÉSTOS, EN EL CASTILLO DE WINDSOR (De The lllustvated London News. pe; y aesde aquel momento fue dueña de su orazón la que hoy comparte su trono. La misma reina Victoria de Inglaterra refiere en sus Memorias cómo se declaró á su novia el padre de Guillermo 1 Federico Guillermo. El Príncipe- -escribe la Reina inglesa- -habíanos ya manifestado sus deseos, pero como era muy joven, no sabíamos si sería mejor que hablase con ella en seguida ó que esperase á otro viaje. Por fin decidimos que lo mejor era adoptar el primer partido, y durante un paseo á caballo á Craigna Bau, el Príncipe cogió unas flores de brezo, emblema de la buena suerte, y se ¡as ofreció á ella. Esto le dio motivo para hablar de sus anhelos y sus esperanzas hasta llegar á una feliz conclusión. TJusia es el país de las tradiciones, y a ellas han de ajustarse. los zares hasta para- hacer- el imor. La primera entrevista del 2 ar Nicolás con la ue hov es su muier tuvo lugar en Walton- on- Thames, en una casita rústica y en hermosa tarde de verano. El futuro Emperador, aunque tenía ya el consentimiento de su padre, no se había aún declarado á la Princesa. No podía darse sitio más pintoresco ni ocasión más poética para hacerlo en toda regla; pero la declaración debía ser conforme á la antigua fórmula prescrita por la etiqueta de la corte rusa. Nicolás sentíase, sin embargo, un tanto acobardado, comprendiendo la disparidad entre la tradición y las costumbres modernas. Por fin se decidió, y tomando una mano de h joven la dijo solemnemente: -El Emperador, mi padre, me ordena ofreceros mi mano y mi corazón. -La Reina, mi abuela- -respondió ella sonriendo burlonamente y procurando imitar el todo enfático del Príncipe, -me ordena aceptar vuestra mano... Al llegar aquí no pudo contener una carcaja da, y luego añadió: EL MARQUES DE YJLLALOBAR DIPLOMÁTICO ESPAÑOL QUE HA INTERVENIDO EN LAS NEGOCiACIONES DE LA BODA