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I? AÑO CUATRO. NUM. 498. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. África en las filas de la expedición contra los ashantis. Aprovechando una escala de su barco, fue en rápida tournée á Sevilla. Allí halló, entre otros pliegos, uno que contenía algo que quetía ser carta, qus, desde luego, con sus trazos inseguros y su redacción candorosa era un pedacito del corazón de su hija, palpitante de inocencia y de amor filial; y entonces el infortunado padre, ignorante de que hablara por última vez con su niñita rubia, forjó un proyecto, acarició una idea, que hoy más parece visión del porvenir, y le escribió: Sé buena y quiete á íu madre. St lo haces así siempre, cuando seas grande, viajarás. Vendrás á este precioso país de España? ¡Ya verás cómo fe gusta y cuan feliz serás aquí! Un mes después, Enrique de Battenberg enfermo de fiebre desde los primeros dias de su desembarco en África, fallecía en alta mar sin haber vuelto á escribir á la Princesita. Mi conciencia de abogado no ha indultado aún á mis aficiones de publicista del delito de lesa confianza que cometieron insertando en otra crónica os párrafos que anteceden. Acostumbrado por deber profesional á reservar secretos, confieso que en aquella ocasión me faltó tiempo para lanzar á los cuatro vientos de lía publicidad el contenido de una carta que sólo en reserva se me comunicaba. Pero ni me indulto... ni me arrepiento. Después de todo, jqué mal había en ello? Sin creer en hadas ni fantasmas, en duendes ni apariciones, creo en la constante y misteriosa intervención de lo sobrenatural, en la vida de los individuos, como en la de los pueblos. Hay casualidades que parecen Providencias, dice un refrán. Casualidad pura ó inspiración de ultratierra, esas posti eras palabras del Príncipe á su hija las habrá recordado mil veces con emoción en estos últimos tiempos la futura Reina de España. Bien está que se difundan y las conozcan también los españoles, de quienes en gran parte pende el cumplimiento total de la profecía. Y ya que es un hecho definitivo el arribo á nuestro suelo de aquella niña angelical para quien eran los pensamientos más tiernos del padre ausente; ya que de fijo ha de recrearse su alma de artista en la contemplación de este país cobijado por un cielo hermano de sus ojos; ya que sólo falta, pues, para el completo acierto del vaticinio, que Victoria Eugenia de Battenberg sea feliz entre nosotros, confiemos todos en que aquello no fue una promesa paternal, sino una verdadera adivinación de lo futuro, y deseemos y procuremos á la augusta novia venturas sin cuento. De la íntima felicidad de su hogar responde el amor. Pero el hogar de los Reyes tiene siempre abiertos sus balcones sobre la plaza pública. Ahuyentemos de ella la discordia é impidamos que anide entre sus piedras la miseria. Sólo así gozará nuestra futura Soberana dicha completa. F. DE LLANOS Y TORR 1 GLIA MADRID, 25 DE MAYO DE 1906. NUMERO EXTRA. JO CÉNTIMOS de cuatro ó cinco días la villa será pe quena para su población flotante. Por la mañana, para solaz de propio y extraños, hubo batida de perros rabiosos por los barrios altos. Hasta ahora sólo la raza canina es la que se propone amargarnos las fiestas próximas. El desfile de las fuerzas de Marina d desembarco por las calles de la corte fue nota interesante de la que disfrutó mucha gente. El Rey marchó á la frontera á espe rar á la futura Reina, y Madrid se quedó impaciente esperándola también y decidido á ir hoy á El Pardo á darle la bienvenida. La Plaza de Toros estuvo llena; pero e! público se aburrió soberanamente viendo lidiar seis hermosos bueyes, uno de los cuales fue convenientemente fogueado. En cambio, hubo corrida improvisada en las Peñueias con un toro de carreta, que se escapó del establo y dio no pocos sustos. Así son las cosas: toros en los establos y bueyes en la Plaza. El reparto de premios de la Exposición de Bellas Artes produjo gran marejada entre los no comprendidos los postergados y los eternos protestantes. Sería la primeía vez que lloviese á gusto de todos. En cambio, fue indiscutible, como era esperada, la adjudicación de la Medalla de Honor al insigne Querol. Como novedad del día, puede anotar se la inauguración de! nuevo servicio de tranvías desde la Puerta del So! á la estación de las Delicias, por el paseo que, por iroriía muy propia de Madrid, se llama también de las Delicias, y cuyo nombre parece puesto por el estimable gremio de pedicuros. De política, nada. ¡Quién piensa en política ahora! Además, está todo el mundo harto de los temas disolución y solidaridad catalana. Los sucesos del día fueron accidentes, de los cuales resultaron víctimas pobres criaturas. Por la noche hubo solemne inauguración de un lujoso restaurant en la calle de Alcalá. Buena falta hacía. Y nada más. AEMECE BIENVENIDA I oy pisa tierra de España y emp a á ser española de hecho, la Princesa que pronto será también Reina de los españoles. Bien venida sea la bellísima dama a quien la nación acoge con tanta simpatía. Si es verdad que la voz del pueblo es la voz de Dios, pocas veces la palabra divina ha sonado con mayor expresión. Sin conocerla la ama el pueblo; sin nabería visto la conoce y en ella cifra esperanzas de ventura y de paz. El amor la trae y el amor la espera; que infortunado nuestro pueblo y muchas veces por propia culpa, es sincero en su sentir y sabe tributar culto á aquello que hace objeto de sus amores. Bien venida sea la futura Reina; quiera el cielo inspirarla hacia Su nueva Patria un cariño tan grande como España siente hacia ella y que al hacer la felicidad de nuestro Soberano contribuya á hacer la del pueblo español, mostrándole la hermosura de su alma, de la que es seguramente reflejo exacto la peregrina belleza de su rostro. Sé buena y quiere á tu Tuamc. Si lo ha- ces así siempre, cuando seas grande, viajarás. Vendrás á este precioso país de España. Ya verás cómo te eusta y cuan feUz serás aquí. (Única carta del principe Enrique de Batteiiberg á su hija. de 1905 regresaba E 5 día 22 deelNoviembreAlfonso XI 11 desu S. M Rey D. iaje á la Europa Central. En torno de aquella excursión se habían forjado cien leyendas. Archiduquesas austríacas, bávaras de regia estirpe, princesas alemanas, eran las protagonistas. A B C no acogió en sus columnas tales fantasías. Y el mismo día 23 de Noviembre, en que daba cuenta del regreso del Rey, un artículo de fondo y una crónica mía tendían á desviar del centro de Europa la curiosidad del público, enfocándola de nuevo hacia Inglaterra y hacia Ja princesa Victoria Eugenia de Battenberg. El artículo era casi una nota oficiosa. Mi crónica, tomando por base la conmemoración de la fecha del bautizo de la Princesa, hacía jugar y revolotear sobre las torres de Balmoral Castle las hadas simbólicas de las supersticiosas escocesas, para terminar poniendo en labios del hada blanca de la reciennacida un augurio espléndido: ¡Tú serás reinal Algún tiempo después el correo me traía una jarta de Londres y con ella una indiscreción: sHa habido, me decían, quien ha profetizado i la Princesa algo semejante á lo que, según parece, sucederá; pero no ha sido hada ninguna, sino su propio padre... Y á renglón seguido me refería la historia: A fines de 1895 ti príncipe Enrique de Battenberg marchó al Lo de los Aranceles A yer publicamos las impresiones que recogí mos de labios de los comisionados del alto comercio francés, que han venido á gestionar la rebaja de los Aranceles. Persona muy saliente en la industria españo la nos dice, contestando á las manifestaciones de dichos señores comisionados, lo siguiente: I. Es completamente inexacto que los hierros se vendan en España á 35 pesetas, pues su precio de venta desde 1 de Enero de 1905 es de 19 pesetas en fábrica. 3 El Arancel de hierros francés es igual MADRID AL DÍA p l día de la Ascensión relumbró más que el sol conforme al canto popular. Las calles y paseos fueron testimonio de que media España se descuelga sobre Madrid. En efecto, los trenes llegan atestados de forasteros. Dentro