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A B C MARTES 22 DE MAYO D E 1906. PAG. 4. EDICIÓN t una gran estima de sí mismo; que poseía una profunda confianza en si; que todos sus actos ran una afirmación rotunda de su personalidad, y se tendrá una idea de su éxito rápido, abrumador. Nada hay que dé más idea de nosotros, que nos realce más, que nos ayude más en nuestra carrera que la afirmación que nosotros hacemos de nosotros mismos. Ya decía Gracián que no debemos quejarnos nunca, porque la queja siempre trae descrédito una constante, una poderosa suposición de nuestra personalidad es una sugestión que se ejerce sobre las gentes que nos rodean y que acaba por convertirse en una realidad. Nuestro escritor poseía en grado eminente esta cuaidad sugeridora; escribía mucho; escribía personalizando á todo trance; ganaba, esto es eseníial, un sueldo enorme, inaudito para un pe iodista de aquella época (doce mil pesetas al año) y como si todo esto fuera poco, una pasión fatal (facinadora en un tiempo de romanticismo caliginoso) entenebreció los últimos años de su vida; una muerte trágica, inesperada, vino á desconcertar y admirar á la muchedumbre; y como coronación, como detalle último y supremo, la revelación en sus funerales de un gran poeta acabó de darle ante el público esa aureola, ese nimbo vago, inexplicable, con que rodeamos á las personalidades extraordinarias. ¿Se puede pedir más para la consagración de un hombre eminente en la historia? ¿No es el éxito literario, si bien lo miramos, este conjunto misterioso de pequeños pormenores personales, de circunstancias ajenas á la obra, pero que parece que están ligadas íntima, profundamente con ella, que la realzan á través del tiempo y que hacen, en suma, que se definitivamente inmortal, gloriosa? Y se necesitará un espíritu crítico muy penetrante, un entendimiento muy sutil y muy frío, para poder disociar ideas y cosas, y separar de la persona esta aureola que mil circunstancias extraordinarias han formado, y juzgar la obra en sí misma y sin relación con ningún elemento extraño. Esta es la empresa que es preciso acometer con respecto á Mariano José de Larra; no hemos nosotros de hacer aquí ninguna indicación; no somos, por otra parte los llamados á hacerla; sólo era nuestro propósito poner en parangón el resultado de la vida de Larra y el resultado de la vida de Santos Alvarez. Alvarez es el otro gran humorista; Larra es un creyente (nada más absurdo que el viejo tópico que ha hecho de él un escéptico) sus inventivas contra la sociedad, contra los políticos, son los lamentos de un hombre que, no se sobrepone al mundo, sino que quisiera verlo reducido á su propia visión interna y padece de no verlo reducido; su muerte no es la de un espectador, -actitud del escepticismo- -sino la de un actor, y un actor ferviente, apasionado. Nada de esto ocurre con Alvarez: un humorista ha de ser un hombre frío, impasible; las cosas que él diga ha de decirlas en esa forma peculiar, serena, natura! que nos deja en la duda- -aquí estriba el problema- -de si lo que oímos debemos tomarlo al revés ó al derecho; el gesto del humorista será sencillo; él sabrá que hay tanta afectación en huir de una cosa como en pesquisionarla; un desdén cubierto por ia amabilidad, por la discrección, por la indulgencia, se desprenderá de su persona para hombres y para cosas; amará y buscará la sociedad de los humanos; oirá con gusto sus palabras y estudiará sus gestos, pero en el fondo, él tendrá la firme creencia de que el hombre, á través de los siglos y de las civilizaciones, permanece como una fiera y que sólo en la vida hay egoísmos, luchas v sentimientos antagó nicos... Este es el espíritu de Miguel de los Santos Alvarez. Alvarez escribió poco (trescientas ó cuatrocientas páginas) vivió sesenta ó setenta años; vivió so! o; todos sus cuidados fueron riara mismo: gustaba de los salones y de las tertulias; era discreto é indulgente; no salían de sus labios anatemas terribles contra el medio en que se deslizaba su existencia; morir por una mujer le hubiera parecido un desatino enorme; como Schopenhauer, hubiera escrito sobre el desprecio á la muerte, pero se hubiera puesto á salvo ante una epidemia; como Schopenhauer también, hubiera exaltado el heroísmo y le hubiera regalado un sable de honor á algún amigo suyo para que fuera á combatir al enemigo, pero él no hubiera ¡do. Y así, de esta manera, llevando su oculto desdén hasta la misma literatura, puesto que apenas escribió nada, ha dejado unas pocas páginas equívocas, extrañas, que desconciertan y disgustan al lector inexperto. ¿Cómo había de tener Santos Alvarez el éxito y la nombradla de Larra? Y sin embarg- O, ¿quién es aquí, de los dos, el verdadero, el grande humorista? AZOR 1 N DE PALACIO S. M el Rey, con el conde de Sin Romárt, fue ayer en automóvil al Tiro de Pichón Los infantes doña María Teresa y D Fernando pasearon en milord por k Castellana y el centro de la población. En el sudexpreso llegó ayer á Madrid Su Alteza la infanta doña Eulalia con sus hijos. En la estación fue recibida por toda la familia Real. Por la noche fue á comer al regio alcázar con su hijo el infante D Alfonso. La infanta doña Eulalia se hospeda en su hotel de la calle de Quintana. S. M la Reina recibió ayer al director del Dispensario antituberculoso de Madrid, que fue á dar las gracias á S. M por haberse dignado aceptar la presidencia de dicho centro. La augusta dama pidió con gran interés detalles sobre la organización del benéfico establecimiento. El Sr. Montero Ríos cumplimentó ayer a las Reales personas. QACETILLA RIMADA. IMPRESIÓN DE ILN FORASTERO Se encuentra en tan mal estade por varias causas distintas el pueblo donde resido, que es casi un montón de ruinas, y aunque parezca imposible, hoy ocurre, y no es mentira, que por falta de recursos para hacer obras precisas en la iglesia abandonada guarda trigo el señor Dimas, en un pajar bendecido celebra el párroco misa, en una cuadra con bancos está la escuela de niñas, y hasta el carnicero reata las reses en la botica. Pues bien: de tan triste pueblo he salido el otro día á fin de ver en la cor las fiestas que se aproximan; y he salido en la creencia ¡oh alma candida y sencilla! de que sólo al í reinaban tamañas anomalías. Mas llego aquí y me aseguran gentes respetabilísimas que á quienes nos proponemos tratar todos estos días mejor es á los ingleses que tanto nos mortifican; que para ir la regia novia al Pardo desde la vía va á pasar por la Zarzuela; que luego saldrá vestida no de un boudoir, del despacho del ministro de Marina; que los billetes son obra de un reputado fondista, que Palencia llega al Pardo, pese á la Geografía; que arrojar piedras á nuestra bandera es acción inicua, y se premia al que diez ripios la dispara en veinte líneas, y en fin, que los que realmente no aplaudirán la corrida serán los alabarderos, y juro por vida mía que, con razón asombrado de cosas tan inauditas casi rae parece lógico que en mi abandonada villa, guarden el trigo en la iglesia, y en el pajar oigan misa, y den lección en la cuadra y maten en la botica. Por la publicación. CONCURSO DE PIROPOS 49. Cuando suspira oslé en la calle me paese que toas las tiendas son prefumerías. 50. -fly, morena! En cuanto la veo en la calle me convierto en girasol. 51. Écheme una miradila por amor de Dios, que he emoeñao la capa 3 estoy muertecito de frío. 52. Ole las cinturas que se ponen por cinlurón una sortija. ECOS ACADÉMICOS J teneo médico- farmacético municipal. El miércoles, 23, á las nueve de ¡a noche, celebra esta Corporación su sesión ordinaria en el salón de actos de la primera Casa Consistorial. Previa presentación de un caso clínico del Dr. Güín, terminará la discusión de! tem. i pre- sentado por el Dr. Izquierdo. La entrada es pública. FIESTAS REALES a retreta. Según acuerdo del Gobierno militar, la retreta se organizará en el paseo de coches del Parque de Madrid y calle de Fernán- Núñez, en el mismo Parque. A las nueve de la noche estarán cerradas to das las puertas de entrada al Retiro, con el fin de que la organización y formación no encuentren entorpecimientos. A las diez se pondrá en marcha la comitiva, saliendo del Parque á la calle de O Donnell, desde donde irá por la calle de Alcalá, Puerta del Sol, calle Mayor, plaza de Armas, á pasar por delante del balcón principal de Palacio; saldrá por el arco de Santiago á la plaza de Oriente, seguirá por la de Bailen á disolverse en el cuartel de la Montaña. 1 as fiestas municipales. Día 3i de Mayo. A las nueve de la noche, fuegos artificiales en el puente de Segovia, paseo de Rosales, plaza de la Alegría, glorieta de los Cuatro Caminos y glorieta de Atocha. Días i, 2 y 3 de Junio. Bailes populares y verbenas, con músicas y orfeones. Día 4 Concurso de orfeones, á las cuatro de la tarde, en la Plaza de Toros. Día 6. Batalla de flores en el Parque de J JUAN PÉREZ ZUÑ 1 G