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nuéER iM mm. mismo á los trajes de tafetanes que á los de tules ligeros y vaporosos. La parte alta de las faldas rara vez se hace lisa; p o r el contrarío, la tela se dispone en pliegues ó frunces, y algunas veces alternando ambos, los frunces y los pliegues. Dos pliegues redondos, p o r ejemplo, cosidos á i5 centímetros de altura d e la cintura, encuadran el estrecho paño delantero. Un espacio liso les sigue, limitado p o r otro pliegue r e d o n d o y así sucesivamente. Un bonito modo d e alegrar estos trajes d e tonalidad un tanto triste y de hacerlos p e r d e r su aspecto d e alivio d e luto, es limitar el coselete con una cinta P o m p a d o u r Los coseletes, los caellos, los canesús y los chalecos de Irlanda, se bordan d e tiras d e Valenciennes, y nada más atractivo que esta espuma ligera de alegre blancura. Los boleros drappés van rodeados de tres ó cuatro d e estos volantes d e puntilla frunciaa. Para los trajes d e día trajes d e boda, concierto, e t c el velo d e seda sostiene la concurrencia al crespón de la China; p e r o ¿en dónde encontrar ahora el verdadero crespón de la China, omo no sea en Pekín? Las puntillas ligeras son la más preciosa guarnición d e los trajes d e velo d e seda. Dispóneseles, sobre t o d o en liso, y los volantes coulisées abullonados, con la cabeza fruncida muchas veces. H e visto un traje de velo gris tórtola, ornado con dos volantes d e altura media- -25 ó 3o centímetros p r ó x i m a m e n t e e l segundo un poco menos alto que el primero, y apoyándose ambos en un entredós d e Valenciennes de 4 ó 5 centímetros d e altura, uno de esos entredoses d e bordes edondeados ondulados. Se hacen también encantadores velos d e lana en los tonos neutros; los velos de seda d e fantasía y los de seda negra se emplean en los trajes elegantes, bastando su plegado sutil á justificar su gran boga actual. LA BARONESA G... Del confort y la elegancia en una casa XXunc á. como ahora, excepto en el siglo xvni, se han preocupado las mujeres de crearse un salón una casa atractiva, p o r el círculo d e relaciones escogidas que la frecuenten La gracia y la belleza suelen ser atractivos suficientes cuando íiorecen rodeadas d e talento y d e fortuna; p e r o los encantos personales no son los únicos con que debe Ü LU- una mujer, si el cuadro en que se mueve el Vig. 5. a TOILETTE DE T J JMñVEI A. de paño fantasía gris niket. Talda Usa; bolero- peregrinad pliegues, orlado con botones de ierciopelc negt o. medio ambiente que la rodea no tiene un valor propio y un m é n t o decisivo. P o r eso las mujcics d ¿entendimiento le aplican al arte de recibir Los días d e recepción más frecuentes y numerosas, son las llamadas maUnées, que con hib comidas dan mayor ocasión durante la época invernal á que la gente elegante se pase ¡a i! d de fiesta en fiesta, como si la existencia fuera un ancho camino sembrado de rosas. Cuando una señora recibe cada semana en día fijo, lo hace á la hora del té, desde las cinco d e la t a r d e hora en que se la encontrará en su salón trabajando en cualquier Icibor, que dejará sobre la mesa, cuando e n t r e un visitante, al alcance d e la mano, consituyendo este detalle obligado d e la decoración algo muy importante, sobre el cual destaca un gran saco d e seda antigua d e d o n d e se escapan crochets ó tapicerías sueltas. La mesita destinada á las labores d e b e ser baja, figurando una bandeja triangular, tendida de amarillo y. reposando sobre dos pies en lira; el lodo en laca gris Trianon. Reminiscencia d e las modas antiguas ésta d é l a s labores, no puede ser más lindo el efecto que producen las manos marfileñas guarnecidas d e brillantes, esmeraldas y zafiros, enredando algodones y torzal de sedas. Las flores amontonadas en iodos los ángulos y sobre las mesas, nc son del gusto presente, y se prefieren una ó dos orquídeas, algunas rosas frescas, emergiendo de una cristalería antigua ó d e un raso YJSÍTAS Vig. I. A iuii CJíj: TOILETTE DE PASEO T precioso en el borde de una consola ó de una mesa redonda cubierta para señora joven. Traje de cachemira. Cuello chai y entred e mármol, límpido como un espejo. dós en la falda de tafetán plegado, realzado con aplicaciones T a m p o c o se usan las canastillas d e las floristas ni las guirnaldas de paño. Cinlurón y puños de terciopelo.