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i? A N O w i CUATRO. SJMADRID, 19 O E MAYO DE J 906. NUMERO EXTRA ío C É N T I M O S NUM. a i 49 CRÓ- NICA UNIVER SAL ILUSTRADA. La cuestión agraria en Andalucía o SE C O M E PORQUE NO T e n g o ante SE TRABAJA, Ó NO SE á dos kiTRABAJA P O R Q U E NO l ó e t r o s de S E C Ó M E? d i u los Frontones alturas cubiertas de encinas, en sus cumbres y de olivos en sus laderas, con algunos manchones destinados á cereales. E n ellos veo trabajar á una reducida cuadrilla de escardadores en una haza sembrada de garbanzos. Con el auxilio de unos gemelos de campaña observo la faena de dichos hombres. E s su tarea la más fácil de las labores agrícolas; lo que tiene de más penoso es la posición del cuerpo, ¡doblado p o r la cintura; el resto del esfuerzo muscular es poco; tanto más, cuanto que casi se limita á arrancar la mala hierba con la manó. Sin embargo observo también en los movimientos de estos hombres una extrema lentitud. A cada paso interrumpen su trabajo y enderezan su c u e r p o un jintte que cruza el cercano sendero; unas vacas que bajan la pendiente; un p e r r o que las sigue ladrando, bastan y sobran para llamar su atención. Contéraplanlos con tenacidad, cual si para ellos fuesen objeto del más vivo interés; quizá continuarían mirándolos hasta que desapareciesen de su vista; p e r o sin duda, la voz del manijero ó capataz les obliga á la tarea; pues vuelven á ella de visible mala gana. Llega la hora de echar u n o de los cigarros previamente estipulados, y todas las operaciones de sacar el papel, picar el tabaco, liar el pitillo, encenderlo y fumarlo, dándole la mayor elasticidad posible, son hechas con menor rapidez aún que las de la escarda. E n el camino he encontrado á varios de est e s h o m b r e s Van con mucha calma con el esCardillo atravesado d e hombro á h o m b r o sobre la espalda y las manos colgando de él. E n la marcha, como en la obra, se revela una tremenda escasez de energías. D e esta debilidad se lamentan los labradores que emplean esos brazos, y con la pluma en la mano demuestran que n o pueden pagar mayores jornales p o r q u e sus cosechas no alcanzarían el precio remuner a d o r El jornal de estos hombres es de cinco reales. ¡L a jornada d e ocho horas! -me decía el l. de M a y o un importante agricultor de la comarca. -I Q u é más querríamos nosotros, sino que estos obreros q u e usted ve, trabajaran de verdad cinco horas! ¡Ya se les podría d a r mejor jornal! Y este es el nudo de la cuestión entre estos labriegos: ¿N o se come, porque no se trabaja, Ó no se trabaja porque no se come? A u n q u e datos, que aquí mismo la realidad ofrece, permiten afirmar el segundo término de ese dilema, queda otra cuestión más grave p o r resolver: ¿por qué medios se conseguirá que estos braceros del campo coman mejor, y sintiéndose con superiores energías, trabajen más? L a respuesta parecerá muy llana á la superficialidad: dándoles mayores salarios. Sin emb a r g o aquí ha habido períodos, en los que los jornales han sido buenos, y estos campesinos p o r regla general no han comido mejor, ni han a h o r r a d o L o que han hecho ha sido holgazanear ó divertirse más. D e consiguiente, dado el promedio de rendimiento de las labores y dada la escasa cantidad de trabajo que el obrero pone en la la- N A mediodía estuvo una comisión de estudiantes en Palacio para pedir aumento d e consignación en los presupuestos d e s P o r ese punto de vista, desde el cual, aquí tinada á mejorar la instrucción, la crease enfoca la existencia, es p o r lo que el anarción d e sanatorios antituberculosos y el quismo prende en este proletariado, como el indulto de los estudiantes que sufren confuego en la hierba seca. E n cambio, el sociadena universitaria p o r los sucesos pasalismo no ha logrado hacer camino en esta redos. N a d a más, y como se ve, t o d o muy gión. Su obra lenta, educativa no encaja en la razonable. idiosincrasia de gentes, que sueñan con sustituir, de la noche á la mañana, á los ricos en el P o r la t a r d e hubo en la Zarzuela otra goce. P o r la mayoría de éstos se hace poco verdadera solemnidad artística: un nuevo para evitar que el peligroso espíritu se confirconcierto d e la Capilla Isidoriana, que me y se estimule. Cada señorito que vive en la es una d e las corporaciones que más holganza, derrochando el dinero en diversiones honran al M a d r i d c u l t o que existe, ruidosas, requeorando y seduciendo mujeres y aunque parezca mentira, y que no es dando que hablar con sus vicios, hace p o r aquí ciertamente el d é l o s innumerables musicmás anarquistas, que hizo Bonafulla. E n cambio es fácil de observar que el propietario que hall que han b r o t a d o en la corte esta trabaja para cuidar y mejorar el cultivo de sus primavera, estación, como se sabe, d e fincas y cumple bien con sus deberes de patro- l a s eri pciones en los cuerpos poco sanos. n o siquiera no exceda lo corriente obtiene el E n el H i p ó d r o m o se verificó la segunrespeto aun de los que menos propensos son da jornada hípica, con regular concurrená él. cia y con irregular t e m p e r a t u r a porque El meior predicador es fray Ejemplo decía las dulzuras de M a y o no parecen aún poi ya el cardenal Jiménez de Cisneros. Las priel lado del Guadarrama. meras lecciones de que la vida es trabajo, se La política viviendo con vilipendio d e las han de dar á los braceros, con su ejemplo, comentarios y conjeturas. Llegaron los los capitalistas. Materia sobrada tienen, puescomisionados d e la Solidaridad catalana to que el mejoramiento de los métodos de cultivo admite en esta región enorme p r o g r e s o á que vayan á la fiesta los d i p u t a d o s que Ese mejoramiento permitirá pagar aun á la combatieron la ley de Jitrisdicciones. P o r poca cantidad de trabajo mayores jornales, sin d e p r o n t o anoche celebraron un banquegrave quebranto. Él aumento de recursos cont e en prueba de solidaridad. sentirá al jornalero una nutrición más substanT a m b i é n h u b o Consejo d e ministros, ciosa, y el ejemplo y la mirada del amo le, p e r o según la nota oficiosa, sólo para harán trabajar mejor. La correa sin fin girará tratar asuntos administrativos, nada d e para el bien, como h o y gira para el mal. M i e n t r a s- t a n t o la juerga y la huelga serán política y hasta nada d e festejos Reales. fatalmente paralelas La Academia d e Jurisprudencia eligió Condición precisa para aquello es que las su presidente al simpático D a t o clases directivas se den más clara cuenta de su P o r la noche h u b o ceremonia de cupapel. D e ello hay que enterarlas. Y en resubrirse en Palacio varios grandes d e E s men d e t o d o vendremos á p a r a r en lo que paña y fiesta magnífica en la casa de la siempre se para, cuanto se ahonda un poco marquesa d e Squilache, cuya nobilísima en las cuestiones de nuestro país: en que todo dama hace tan bien las cosas, que lo problema se reduce á otro problema de edumismo sabe agasajar á los ricos como á cación. los p o b r e s MANUEL T R O Y A N O AEMECE- -t branza, los jornales no pueden mejorarse, sino con pérdidas que al agricultor conducirían acaso á la ruina, si dicha cantidad de trabajo no fuese en aumento paralelo, y las labores no se perfeccionasen p a r a rendir superiores p r o ductos. La mejora paulatina de! jornal, como condición precisa de una alimentación más reparadora, parece que debería ser el primer paso en las relaciones del capital y d e l t r a b a j o agrícolas. P e r o antes hay que dar otros, Y éstos son muy difíciles; requieren mucho esfuerzo social y mucho tiempo. Habría que ir cambiando, en ricos y pobres, el concepto de la vida. P o r punto general, ésta no es, en unos y otros, para trabajar y perfeccionarse, sino para holgar y divertirse. El obrero que alcanza á ahorrar diez pesetas, se las gasta en la taberna, con tanto rumbo y tanto g a r b o como en el casino derrocha el señorito las rentas que debe á la fortuna de su padre ó á la usura de su abuelo. lo d e paz y celo municipal. T e m a s d e d e b a t e fueron varios y sabrosos, p e r o los más sobresalientes fueron el de si se arreglan y mejoran calles d o n d e algunos concejales tienen casas en p r o p i e d a d ó en administración y el de si se hacen obras por cuenta del M u n i c i p i o p e r o sin conocimiento de la C o r p o r a c i ó n A q u e llo fué un delicioso cak -valk en el que jugaron papeles muy importantes los pulmones d e los señores del cabildo y lá capilla presidencial. E s cosa d e solicitar que para mayor amenidad del programa d e los festejos próximos se incluya un número que consista en una sesión del Ayuntamiento. ¿Hace? MADRID AL D Í A A yer no fué día de fiestas, pero de diversiones lo fué. El Ayuntamiento se encargó de la parte inás regocijante del programa. La sesión que ceiebró por Ja mañana es un testimonio y mode- I A F I E S T A D E LA M A R Q U E SA D E S Q U I L A C H E Anoche se celebró en la morada de ¡a marquesa de Squilache la fiesta que la noble y pe pularisiraa dama había anunciado á sus araíoos. Tantas, tan espléndidas y tan frecuentes fies-