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SgAÑO CUATRO. NUM. 491. CRÓNICA UNIVERSAL ILUSTRADA. ABC La espléndida hermosura, que en el año corriente ostentan estos campos, débese á la frecuencia y regularidad de las lluvias en él. Aquí, como en Madrid y en gran parte de la. Península, ha llovido mucho desde Marzo, sin que los aguaceros hayan producido avenidas ni inundaciones. En todo lo que de Andalucía he visitado, ha ocurrido lo propio. Así la cosecha se anuncia cual una de las que dejan grato recuerdo perdurable. No fue la anterior tan mala en las cercanías de Ronda, como en casi toadas las otras comarcas andaluzas; pues, debido al retraso de su vejetación por la más baja temperatura de su clima, las lluvias tardías, que allá fueron inútiles, aquí llegaron con relativa oportunidad. Mas, ahora los beneficios de las aguas se han extendido á todas partes. Y, como quiera que la mayoría- de los labradores han sembrado dos hojas de las tres que constituyen sus cortijos, la una, aquella que lo fue el año pasado y que por no haber producido no se puede considerar como esquilmada, la otra la que estaba de barbecho, y los sembrados responden á la poderosa fecundidad de las tierras, la presunta abundancia de la recolección preocupa ya por lo tocante al precio de los granos, el cual baja con extraordinaria rapidez. BEMADRID, i DE MAYO DE 1906 NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS EXTRAORDINARIO DE A B C Ijvfuestro número de mañana tendrá ca rácter de extraordinario, estará impreso en excelente papel satinado y además de amplia información gráfica y de noticias contendrá el núm. Vil del suplemento de modas La mujer y la casa, con arreglo al siguiente SUMARIO Crónica de la moda, escrita en París expresamente por la Baronesa G... para la mujer y ¡a casa. -Telas estivales. -Del confort y la elegancia en una casa. Figurines y modelos. -labores fáciles. -Correspondencia particular. -Cocina doméstica. -Variedades. -Profusión de fotograbaos. cientes poderes del Estado, y resulta al revés en nuestro país. El influjo bienhechor de la civilización en ese orden de relaciones es el de contrarrestar, con las previsiones de la libre inteligencia, efectos tan fatales. Desde los cañones, que rompen las nubes tormentosas, hasta los seguros de las cosechas son pasos dados en tal sen ti do. No los veo dar por aquí. MANUEL Í ROYANO MADRID AL DÍA Aunque amaneció el día hermoso, el barómetro se encargó de tener en zozobra á Madrid entero, que tenía puestas todas sus ilusiones en los dos acontecimientos del día: la inauguración de la Exposición de Bellas Artes y la corrida de toros de la Asociación de la Prensa. Era fiesta oficial: el santo del Rey; pero esta festividad no se exteriorizó más- que por la gala de los militares y las colgaduras y banderas de los edificios públicos. El Rey no ha querido celebrar este año el aniversario de su nacimiento Para él no hay más fiestas por el momento que la- próxima boda, ni más gala, signo de júbilo, que la del corazón. La inauguración de la Exposición de Bellas Artes tuvo toda la pompa y toda la brillantez que tienen siempre estos actos. El cielo. se mostró amenazador, pero al fin fue compasivo y permitió que luciera en la Castellana el desfile de la Corte con todos sus esplendores y que disfrutase del espectáculo el público inmenso que acudió á los alrededores del Hipódromo. Y desde la solemnidad artística fue la gente á la solemnidad taurina. También estuvo el cielo como para dat un susto á cualquiera; pero la Prensa, el cuarto poder el sacerdocio, etc. alguna influencia había de tener en las alturas. Y la tuvo, como tuvo por otros muchos conceptos, una suerte decidida, porque con los precios que se la ocurrió poner á las localidades y con haber suprimido el adorno tradicional de la Plaza, si llega á salir un mal toro y los toreros no hacen las cosas que hicieron, mal le. hubiera pasado el cuarto poder, la poderosa palanca. Pero la corrida resultó soberbia; los morenos no tuvieron ocasión de hacer de las suyas; y llevaban las de Caín en el cuerpo. Los corresponsales de provincias tuvie ron necesidad de telegrafiar algo por este estilo: Corrida Prensa magnífica, cuatro espadas cuatro estatuas, remitan fondos. Y con tanta fiesta nadie se acordó de lo que pasa en el mundo, sobre todo en el político. El tema de la disolución sigue manoseándose, y hasta ofrece el peligro de disolverse. Ayer estuvo en el Congreso el general Lópear Domínguez, y entretuvo á los concurrentes contándoles cuentos portugueses, que son, según Este número se venderá en toda España al precio de DIEZ CÉNTIMOS DESDE ANDALUCÍA COSECHA. á doce L A leguas de ÁfricaEny Andalucía, mes de en pleno Mayo, se disfruta hoy de un fresco delicioso. Mas, cuanto ocurre demuestra una verdad El cielo entoldado, el ambiente húmedo, la sabida de larga fecha y que al cabo ha tomado temperatura suave hacen este rincón de la se- forma oficial: que el problema agrario tiene en rranía, donde escribo, un pedazo del Norte de este país por base principal é insustituible la nuestra Península, iluminado por la luz del cuestión de riegos. En años, como el actual, es Mediodía, la cual, aun á través de pardas nu- cuando cafre apreciar lo que, con el agua necebes, da á la Naturaleza inefable esplendor. saria y á su tiempo, esta tierra puede dar de sí. Para acentuar la peregrina semejanza, este Paralelamente, ¡claro está! habrá que regar las valle de Alcobacín, cercano á Ronda, cubierto molleras con la educación. Este riego, más dide heredades y de huertas, recuerda un con- fícil, pero tampoco imposible, es, sin embarcejo asturiano ó una anteiglesia vascongada. Se go, tan indispensable que ya empieza á inquiehallan tan cercanas unas de otras las casas de tár lo que ocurrirá, cuando llegue el momento de segar y trillar las mieses que, como lagos yt campo, que desde el balcón de la preciosa mares ondulan hoy á impulsos de la brisa. quinta, donde el cariñoso afecto de un antiguo amigo me otorga noble hospitalidad, acabo de He observado que el hondo y complejo procontar cuarenta y siete de aquéllas, y aunque blema social agrario fija la atención de los cadicho balcón domina el valle, más de otras pitalistas de esta región, mucho más que la tantas quedan ocultas en las anfractuosidades fijaba las últimas veces que por estos lugares del terreno. anduve. Hácense experimentos numerosos; esEl ferrocarril de Algeciras á Bobadilla sube túdianse soluciones prácticas, que, aunque sólo trabajosamente hasta Ronda por este pintoressea por el resultado de la experiencia, pueden co valle. Sus trenes llevan siempre á los viaje- dar, sobre el asunto, más luz que los debates ros asomados á las ventanillas. Las nubes de de Ateneo. De todo ello tomo nota, sin decirturistas ingleses, que desde Gibraltar hacen sus lo, y con estos materiales y los de mis observiajes de penetración por Andalucía, dificultan vaciones directas me propongo escribir aJgula entrada á quien en alguna estación del trán- nas cartas, las cuales espero que no estén comsito, intenta subir á un carruaje cómodo, ocu- pletamente desnudas de interés, ni de utilidad. pado casi en totalidad por ellos. Quien, á pesar de todo, lo consigue, debe resignarse á- no ientras he trazado las anteriores líneas, ver más paisaje que el de las espaldas de los nubes densas, obscuras, de formas regenilemen, lores y ¡adíes- -aquí no se da menor dondeadas han ido apareciendo por detrás de categoría á un inglés- -que van en el departa- las sierras. Estos cúmulos sombríos traen en mento. su seno la tempestad. No vienen sobre el valle Esta primavera, el aspecto de la comarca es de Alcobacín; marchan velozmente hacia el doblemente encantador. A sus altas y escarpa- Oeste, amenazando la cuenca del Guadalquivir, donde las cosechas, más adelantadas que Jas de das montañas calcáreas, á sus vastos y majesestas tierras, experimentarán duramente sus tuosos encinares, á sus plantaciones de olivos, de nogales, de ciruelos, de manzanos, se junta rigores. Viéndolos ir con la fuerza incontrasel tapiz de los sembrados, de una frescura, lo- table de la fatalidad, se encoje el corazón. ¡Banía y pujanza verdaderamente maravillosas. ¡Cuántos infelices labradores, con risueñas esDesde el verde obscuro, bordado de blancas peranzas acariciadas por el soberbio aspecto flores, de los habares, y desde el verde terro- de los sembrados, las verán luego desvaneciso de los garbanzares, hasta el verde claro y das! Menester es la irresistible atracción de la aterciopelado de las hazas de trigo y de cebada Naturaleza, para que la vocación del agricultor con las espigas en flor, hay, como diría el resista á las emociones terribles, á los cuidados gran estilista francés, una sinfonía en verde sin cuento, que le originan las fuerzas ciegas, mayor, capaz de volver locos á un pintor de que deciden de su suerte. Sólo por ello debepaisaje y á un escritor colorista. rían merecer mayor consideración de ios cons- M