Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
R G. -MARITES. i 5 D g M A Y 0 DEYgcj 6 PAG, é EDICTO W i. to ei ruido y la animación en el interior de Palacio. Sin llamar á su doncella se. levantó, se puso un peinador y comenzó á rezar, y rezando estaba cuando entró íu madre y la cubrió d e b e s o s -Ahora lo que es preciso- -la dijo- -es que tomes el desayuno, un desayuno fuerte, para que puedas resistir todas las mociones y que tengas mucha calma. Apenas la princesa Alejandra hubo ornado el desayuno, entró en su cuarto un verdadero escuadrón de damas y doncellas cargadas con las delicadas prendas de finísimas telas, que llevaban con gran cuidado. El tocador estaba preparado al futura esposa y la conducen á un boudoir Así se casó hace cuarenta v tres años tapizado de color rosa que se ha impro- laque es hoy Reina. de Inglaterra, así, visado al lado de la capilla. Allí la ponen sobre poco más ó menos, se casará denel vestido de boda, la prenden él velo y tro de pocos días su sobrina con el Rey la colocan las joyas. El vestido ¿s de de España raso blanco cubierto por completo con UN MADRILEÑO los ricos encajes de Bruselas que ¡a ha regalado el Rey de los belgas; el velo es ACET 1 LLA RIMADA. de encaje y va sostenido por una diade ¡A LA PRAPERAl ma de brillantes de estilo- griego, coloY c o l g a d o del b r a z o d e su dama cada sobre la doble diadema de mirto va el s e ñ o r M e l i t ó r i el papelista, y de azahar. Al cuello lleva los collacon s u z a m a r r a d e peíucbe sepia, res de perlas y brillantes con la cruz de su p a n t a l ó n á r a y a s y una bimba Dagmarque la han regalado: el rey Feque e n un caso de a p u r y n o exagera, derico Vil de Dinamarca y la ciudad p u e d e m e t e r en ella a l a familia; G Í ÍÍ S, v áirwív. v r w r i1- i- rruft B 2 w- í t r v H i; i. í í! ir L i Ü 1 J L- J EL MERCADO DE CUEROS, SITUADO EN LA CALLE DE ANTEU) L DESTRUIDO POR UN INCENDIO CARIS. QUE HA OCASIONADO DIECISIETE MILLONES DE FRANCOS DE PÉRDIDAS MATERIALES lado del cuarto de dormir, y había en él tres espejos para que la novia pudiese seguir los progresos de su toilette. Después del baño, la Princesa se entregó á aquellas señoras que, bajo la dirección de su madre, la empolvan, la perfuman, la peinan, -la calzan, la visten, la adornan y la emperejilan. Cuatro horas duró la operación, que fue interrumpida varias veces para que la novia se sentase, respirase sales y e ¡aire puro que penetraba por las anchas ventanas, que era preciso abrir. Se terminó alfin, pero se encargó á la Princesa, que no se sentase, y durante dos horas estuvo de pie delante de los espejos. El gran chambelán de la Corte llega para avisar que es tiempo de bajar á la capilla. Cubren con un amplio manto á la de Londres. En el brazo izquierdo lleva el brazalete de ópalos y brillantes regalo de la Reina Victoria, la diadema con las tres plumas, del Príncipe de Gales, y los pendientes son regalo de su futuro esposo. Cuando todo estuvo terminado, la Prin- cesa estaba muy pálida y la dieron un cordial. Cuando entró su padre, sus ojos se animaron, y mirándose en el espejo sonrió ligeramente. La entregaron el ramo de flores de azahar y rosas blancas; ocho señoritas de honor, con traje de corte y con coronas de mirto, cogiéronla extensa cola de su traje, y del brazo de su padre salió á la capilla, donde esperaba el augusto novio, cubierto con el manto de terciopelo grana forrado de armiño de ¡a Orden de la larretiera. su dama va imponente, esplendorosa archimonumental, archiviejísima, con un peluquín rubio colocado sobre las muchas canas que la amiga quiere esconder, pero que la delatan; por entre las guedejas de oralina la cara blanca, las orejas negras no llegó con los polvos á cubrírselas, y por pendientes lleva dos cascotes que parecen dos focos del tranvía; luce su falda negra rameada y su mintón hermoso ie Manila, que nadie negara que sea suyo, aunque se lo alquiló la prestamista. ¡Pobre mujer! ¡Qué hueca, qué orgtólosa, que reteenamorada de sí misma, y qué desplantes hace con el cuerpo y qué visajes hace con la vista! Es una gran pareja la pareja que hacen el Melitón y su costilla. Baian á la pradera á lo de siempre