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A B C LUNES 14 DE MAYO DE 1906. PAG. 4- EDICIÓN 1, Apuestas, 44 pesetas por duro. Tiempo, te consiguieron librarse del temporal embarrancando en la playa conocida con el nombre dos minutos veinticinco segundos. Quinta. Viesca. Premio, i.5oo pesetas. de Cabo del Hambre, entre Comillas y San Vicente. Oistancia, 2.5oo metros. A media tarde un vapor costero na traído a Tomaron parte los siete caballos matriculados, y ganó, haciendo una lucidísima carrera, la remolque á este puerto otra de las lanchas comás bonita de la tarde, Cantina, de Garvey, pa- gidas por el temporal. gándose las apuestas á 3o pesetas por duro. Elogiase la conducta de los marinos que nan Tiempo, dos minutos cincuenta y cuatro se- arriesgado su vida por salvar las de los compagundos. ñeros. Sería muy conveniente para la gente de mar Sexta. Saltos, vallas. Premio de la infanta de San Vicente de la Barquera, que el minisIsabel y i.5oo pesetas. Retiróse Barbe D or, corriendo T ire, de Ro- tro dé Fomento concediese á la jefatura de dríguez; Limón, de Garvey, y Chartres de At- Obras públicas de este distrito un pequeño tias. Ganó éste, cobrándose á 7,5o por duro. crédito, que sería suficiente para hacer desTiempo, tres minutos cuarenta y cuatro se- aparecer las dificultades que en días de temporal dificultan el paso de la barra. -Segura. gundos. En esta carrera, al dar uno ae los saltos, cayó al suelo el jockey que montaba á T íre, su- T EN LOS ESTA 1 friendo un pisotón en la cara. DOS UNIDOS El Rey y su augusta Madre y los infantes POH TELÉGRAFO doña Isabel, D Carlos, doña María Teresa y Nueva York, i 3 8 Dicen que en NewsD. Fernando, asistieron desde primera hora á bord (Masachussets) se ha sentido un gran las carreras. terremoto que ha aterrado á los habitantes, Entre las personas conocidas figuraban la muchos de los cuales han huido de la ciudad. princesa Pío de Saboya, las duquesas de Santo Mauro y Noblejas; las marquesas de Santa Cristina, Monistrol, Valdeolmos, Campillo y POR TELÉGRAFO la Granja; la condesa de Vilana; la viscondesa TJerlín, i 3 9111. La princesa viuda de Fededel Castillo de Genovés, y las señoras de Rosa- rico Carlos de Prusia ha muerto anoche en les, del nuevo ministro de Chile, Villar y Yi- Friedrichrdda á consecuencia de una parálisis tlate, Reinosa y algunas más. del corazón. El viernes, 18, segundo día de reunión. A ESCUADRA INGLESA DEL RUBR 1 K tfel alma del artista estaba ag ¿iro taa pu ef miedo á los peligros de la vida presente y lo tormentos de la futura además, esta alma er negra como si se hubiese tiznado en el hollín de las hogueras de la Fe sel miedo y la hipocresía- -añade también el autor- -refleja banse en los ojos de aquel mundo No necesitamos citar más. N o había en aquellas épocas más que miedo é hipocresía; este es el resumen de las sensaciones que e protagonista de La Maja desnuda experimenta ante los lienzos de Velázquez. Y nosotros preguntamos: ¿Cómo puede ser esto? ¿Es esto cierto? jNo es esto un viejo, un desacreditado tópico que sólo emplean ya intelectos de poco fuste? ¿Cómo puede haber recurrido á él este querido amigo nuestro y popular novelista? E inmediatamente surge en nuestro espíritu el recuerdo de lecturas, de investigaciones, de observaciones que nosotros modestamente hemos realizado antaño en bibliotecas y en archivos. No, á nuestro parecer, este tiempo de que reniega el novelista no era de miedo ni de hipocresía; la hipocresía es un producto de las sociedades fuertemente regimentadas, jetarquícadas (como la inglesa de nuestros días) y en cuanto al miedo, al temor, habremos de observar que no se da en las épocas de grande y enérgico sentido vital, en que florecen y c o rren libres todos los instintos, sino en aquellas otras, como la nuestra, en que el instinto de conocimiento se sobrepone al vital, y en que se conocen y se estudian las causas, con causas y efectos, y en que vemos claramente, con profunda reflexión, las consecuencias más lejanas de un acto. Y ¿quién dudará de que la sociedad española del siglo xvi era una sociedad de total desorden, de total anarquía de ¡deas y sentimientos, en que no había moral definida y en que el espíritu de aventura, de vida errática y libre, dominaba iodos los cerebros? Para demostrar esta afirmación no es preciso más sino acudir á nuestro teatro, á nuestra novela, á nuestras memorias y aun á nuestra poesía. Hace poco decíamos en estas columnas que habiendo los Sres. García Suelto y Gorostiza formado una colección de los dramaturgos clásicos, se creyeron obligados por pudor á sustituir con puntos suspensivos muchos pasajes de las comedias de Tirso de Molina. ¿Cuándo se formó esta colección? En e siglo xix. ¿Cuándo se ha protestado de las cru dezas del maestro Tirso? Recientemente, poí los abonados del Teatro Español. Y tenga er cuenta el lector, que Tirso de Molina no era un seglar, sino un religioso sujeto á estrecha Orden. Y no es esto sólo. ¿Puede darse una vida más libre, más audaz, más sin hipocresía ni sin miedo que la de este simpático Lope de Vega? ¿Quién, con su prestigio, con su nombradla literaria, haría ahora lo que él hizo, es decir, cortejar á su novia durante largo tiempo, contra la oposición de su familia, raptarla, llevársela á Valencia, casarse con ella y á los nueve días justos de esta boda tan ansiada, tan codiciada, abandonar á su mujer sin más ni más y embarcarse en Lisboa con rumbo á Inglaterra? ¿Qué literato de nuestros días, por mal que se encuentre, saldrá de noche á robar una capa, como Agustín de Rojas, según, él mismo nos cuenta en su Viaje entretenido? No sabemos dónde está aquí la hipocresía ni el miedo; vemos por el contrario una absoluta, una total libertad de pasiones y de instintos. Y cuando echamos la vista por el tesoro de nuestra poesía, nos afirmamos en este juicio Hay en todas las antologías un breve poema que es de los más humanos y hermosos de nuestra lengua; está dirigido á una joven; el autor la exhorta en él á que no deje pasar la juventud sin disfrutarla; la juventud- -diez el poeta- -es lo único grande y bello de la vida; el no gozalla es perdella añade el autor. ¿Qué vale junto á esto- -concluye el poeti- -el Muerte de una princesa ATLÁNTICO POR TELÉGRAFO LOS PRINCIPES DE WREDE decano Madrid recibió el sábado El juez exhortodedel Juzgado instructor de un Berlín, que entiende en el proceso instruido á consecuencia de las denuncias presentadas contra los príncipes de Wrede. Interesaba un Juzgado de Berlín se practicase un registro en casa de los Príncipes, y en cumplimiento de esta determinación ordenó el juez decano que la policía del distrito de Palacio cumplimentase el exhorto. Practicado el registro ayer por el segundo jefe de la Delegación de dicho distrito y varios agentes á sus órdenes, no ha dado resultado alguno, según ha manifestado al Juzgado. Latinea, i 3 11 n. Ha llegado á Gibraltar 1 escuadra inglesa del Atlántico, compuesta de siete acorazados y ocho cruceros. Dichos buques se aprovisionarán de carbón y aquí esperan órdenes para zarpar. Algunos irán á un puerto español el día de la boda del Rey. -Cabezas. UN VIEJO TÓPICO querido N uestro muycomenzadoamigo el Sr. Blasco lbáñez ha á publicar hace unos días su anunciada novela La maja desnuda; da á luz- el Sr. Blasco lbáñez su libro en folletines cuotidianos; los leemos nosotros algunos días (aquellos en que desgraciadamente el olvido no nos lo impide notamos en ellos el estilo brillante, amplificador, oratorio, que el Sr. Blasco Ibáñez posee como nadie, y deseamos, en resolución, hacer alguna ligera observación sobre estas páginas que llevamos leídas. POR TELÉGRAFO Parece ser que el personaje principal de esta Cantander, i 3 8 n Sin haber logrado en- obra es un pintor; este pintor ha sido bohemio K- contrar á las embarcaciones de San Vi- en su juventud, es decir, que ha usado largas cente de la Barquera, que se hallaban en peli- melenas, sombreros abollados y tal vez pipa; gro, según telegrafié ayer, hoy por la mañana no nos gusta á nosotros este tipo de pintor; fian regresado con averías dos lanchas de va- deseamos que los artistas sean y vistan como por de las cuatro que fueron en auxilio de todo el mundo; mas luego dicho pintor (esto aquéllas. lo dice el novelista para demostrarnos su regeLas otras dos consiguieron negar frente á neración) se hace rico, se corta la melena y pasa San Vicente, encontrando á las lanchas de pes- á ser un traficante, un industrial de cuadros que habla con su agente sobre Bolsa y valores ca en situación peligrosísima. Desde las lanchas de salvamento hicieron mientras tiene la paleta en la mano y va embaseñales á las que contestaron desde las lanchas durnando el lienzo. Y confesamos que este tipo de artista nos gusta menos que el anterior y pesqueras diciendo que se acercaran. ¿Vsí lo hicieron y hallaron tres pequeñas que el tal personaje lo que ha hecho no es deembarcaciones amarradas á otra grande en la jar de ser un extravagante, un exhibicionista, que se habían refugiado todos los tripulantes sino pasar sencillamente de un extremo á otro de aquéllas, en total unos treinta pescadores. peor. Pero dejemos esto; el caso es que dicho Las lanchas de vapor, después de reconocer embadurnador de lienzos entra un día en el a barra, aprovecharon un momento de bonan- Museo de Pinturas (sospechamos que después za y entraron en el puerto remolcando á las de una larga ausencia) y aquí en el Museo, contemplando los cuadros de Yelázquez y de ptras cuatro. En el muelle esperaba una gran multitud de Goya siente una porción de cosas que nosotros pescadores y sus familias, que ovacionó á las creemos haber leído muchas veces en algunas partes cuando éramos muchachos. Dice este tripulaciones de las lanchas salvadoras. Estas regresaron í Santander í la una de la artista, exbohemio que este tiempo de los siglos xvi y XVJI era un tiempo abominable; los artarde. Otras tíos lanchas pescadoras de San Vicen- tistas no podían desarrollarse libremente en él; EMBARCACIONES EN SALVO