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A B C MIÉRCOLES 9 OE MAYO DE 1906. PAG. i5. EDICIÓN i. Las huelgas en Francia POR TELÉGRAFO Báltico, donde grupos armados cometen á diario saqueos y asesinatos I ens, 8, 7 t. Las Compañías mineras se han negado á admitir nuevamente á los cabezas de motín y demás obreros que han tomado parte en los recientes disturbios. La condesa de París POR TELÉGRAFO Él Palacio de la Duma ha sido inaugurado hoy en presencia de los individuos que forman el Consejo del Imperio y de los diputados que constituyen dicha Asamblea. 1 a escuadra. San Peíersburgo, 8, 8 n. Hoy se ha pivblicado un ukase ordenando la reconstitución de la escuadrji 1 príncipe Luis Napoleón. San Petersburgo, 8, 8 n. Ha sido ascendido á general de división del Ejército ruso el príncipe Luis Napoleón La Duma. San Petersburgo, 8, 5 procedimiento que ocasiona la ruina de la gente de mar de aquel poblado. La Junta de pesca se ha reunido, acordando protestar de tal petición. Se teme que ocurran colisiones entre unos y otros pescadores. -Muñoz, 1 ísboa, 8, 9 m. La condesa de París y su hija la princesa Luisa, pasarán la semana en la finca real del Vidigal en compañía de Su Majestad la reina doña Amelia y S A. el Príncipe Rea! NOTICIAS Y SUCESOS A guas oxigenadas. Mañana jueves, de nueve á once de la misma, se curará gratis á los pobres en el establecimiento de Aguas Oxigenadas del Retir o la ciática y el reumatismo articular agudo y crónico con las inyecciones de suero gaseoso oxigenado. Ouicidio sospechoso. Ayer mañana recibió aviso el juzgado que en la calle del Castillo, núm. 16, había- un hombre muerto. Personado el Juzgado en dicha casa y en un pabellón que sirve de establo para cabras, encontró tendido en el suelo á Enrique Blanco Monteagudo, de cuarenta y tres años, guarnicionero de oficio. Atada á una viga había una cuerda de esparto de un metro próximamente. Según las declaraciones de Trinidad Ruiz y de- José Ruiz, esposa y suegro respectivamente del difunto, éste estaba enfermo hace algún v tiempo. También era muy aficionado á la bebida, y esta afición había sido causa de reyertas con sus parientes, reyertas que degeneraron en golpes algunas veces. Con motivo de estas declaraciones y sin DE RUSIA POR TELÉGRAFO os procesos de la guerra. San Peíersburgo, 8, 9 m. En breve se elebrará el proceso instruido contra el gene al Stoessel Dícese que también Liniewitch habrá de responder de la acusación que se le hizo por no haber reprimido las revueltas de la tropa en Kharbin. El general se defenderá diciendo que fue engañado por despachos falsos en los que se le participaba la caída del Gobierno del Zr- r. I f n asesinato más. San Petersburgo, 8, 6 í. Telegrafían de Kíeff que ha sido asesinado el conde gnatieff. Faltan detalles. L MORDISCO MORTAL POR TELÉGRAFO onstantinopla, 8, y t. Dicen de Trípoli, que detenido Ali Chamy PacVá, que estaba desterrado por suponérsele autor de un crimen, y cuando se le sometía á un interrogatorio, se arrojó sobre el gobernador, á quien dio un mordisco tan fuerte (se supone que en la garganta) que el alto funcionario quedó muerto en el acto. LOS PESCADORES POR TELEFONO En el Báltico. 8, j h San Petersburgo, Aumentan los disturbios v tumultos en las provincias del alencia, 8, n n, Agrávase la situación entre los pescadores del Cabañal por los rumores circulados acerca de haberse pedido al Gobierno una prórroga para pescar al bou, 171 BIBLIOTECA DE A B C? BAMUNCHO 169 Se estremeció ella ante la suprema pregunta, comprendiendo que cuando su hijo se atrevía á hacérsela era porque la enfermedad no dejaba esperanza alguna. Dudó un minuto; después en su cabeza, alocada por la fiebre, se libró terrible combate; no discernía, claro, cuál era su deber; su obstinación de estar callada durante tantos años, cambiaba ahora delante de la repentina aparición de 1 muerte... Pero resolviendo al fin y para siempre lo que iba á decir, respondió en seguida con el tono brusco de los días en que estaba incomodada: ¡Tu padre... ¿Y para qué, hijo mío... ¿Qué le quieres á tu padre, que hace veinte años que para nada se ha ocupado en cosas tuyas... No, estaba decidido; aquello se concluyo, no lo diría. Además, que era ya demasiado tarde; en el momento de desaparecer, de entrar en la inerte impotencia de los muertos, ¿cómo arriesgarse al cambio tan completo de aquel hijo por quien no podría velar? ¿Cómo entregarlo á su padre, que quizá hiciese de Ramuncho un descreído, un desesperado, lo que él era? ¡Qué responsabilidad y qué inmenso horror... Después de esta decisión, irrevocablemente tomada, pensó por vez primera en sí misma, y sintiendo que la vida se cerraba tras sí, plegó las manos en actitud de rezar. En cuanto á Ramuncho, después de esta tentativa para saber lo que se proponía, después del gran esfuerzo, que le pareció casi profanador, bajó la cabeza delante de la voluntad resuelta de su madre y no le preguntó nada ya respecto al terrible secretoVi í La enfermedad corría muy precipitadamente; la fiebre due era abrasadora en Francisca, pintábale una mancha pear en su pecno, contrayendo su rostro; ios objetos se le anublaron antelos ojos, y con una necesidad irreflexiva de implorar, de pedir perdón, se dejó caer de rodillas, la frente hundida en el lecho de su madre, y lloró al in, lloró, dejando que corrieran ardientes las ágrimas... ¿Qué viste en el pueblo, hijo mío? -le preguntó ella á la mañana siguiente, en ese rato de mejoría que experimentan de ordinario los enfermos en las primeras horas del día, al rendirse un poco la fiebre. ¿Qué viste en el pueblo, hijo mío... Al hablar, se esforzaba en mostrarse un poco juguetona en decir cosas indiferentes, sin valor, por miedo á tocar graves cuestiones v provocar inquietantes respuestas. Vi á Arrakoa, madre- -respondió con un acento ue, aun sin querer, parecía llevar fatalmente á esos untos espinosos. ¡Arrakoa... ¿V qué tal se portó contigo... ¡Oh! me habló como si fuese un hermano... -Sí, ya lo sé... ¡No es él, no, quien la llevó allí... -Así me dijo él mismo... No se atrevía á continuar ya, y bajó la cabeza. ¿Qué te dijo, pues, hijo mío... -Pues sí, que... había costado mucho encerrarla allá... Que quizá... que aun ahora, si me volviese á ver, cree él que... Ella se irguió en la cama bajo la conmoción de 10 que acababa de entrever; con sus manos descarnadas separábase los cabellos recientemente encanecidos y sus ojos se reanimaron al pasar por ellos un rayo de juventud y de vida, con una expresión malévola de alegría y de orgullo vengado...