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LÉASE LÉASE CONCURSO DE APUESTAS MUTUAS O ntre los lectores de A B C queda ahier to un concurso de A P U E S T A S M U TUAS análogo á las que se crujan en todas las Catreras de caballos que se celebran en España, y que habrá de regirse por las siguientes condiciones: j a Queda organizada por el periódicoA B C uaa carrera en la que tomarán parte DIEZ caballos designados con los mimer ros i, i 3, 4, 5, 6, 7. 8, 9 y o. 2. a Ganará la carrera el caballo CUYO N U M E R O SEA IGUAL AL D E LA T E R M I N A C I Ó N D E L P R E M I O MAYOR D E LA LOTERÍA NACIONAL que se celebrará el día 3i del presente mes de Mayo. Es decir, que si el citado premio mayor terminase en 4, ganará el caballo designado con el número 4; si en x, el caballo designado con el número 2, y así sucesivamente. 3. a Cada lector de A B C podrá apostar por uno ó por varios caballos y desde una á 25 pesetas sin fracciones de céntimos. 4. a En el número de A B C correspondiente aJ miércoles 3o de Mayo se publicará una relación completa y detallada de las canr tidades apostadas por cada uno de los caba ¡llos que- toman parte en este Concurso 5. a Del total de la suma recaudada se deducirá el 6 por 100, que corresponde al Tesoro público en concepto de contribución, y ¡a cantidad íntegra que reste se dividirá á prorrateo entre los que hubieren apostado por el caballo ganancioso. La Administración de A B C no se reservará cantidad alguna, sino que, por el contrario, abonará los numerosos gastos aue exige la realización de este Concurso. Las apuestas habrán de extenderse en el boletín que se publica en una de las páginas de anuncios de este número, y cuyos DOS talones deberá llenar el interesado con la misma telia muy. clara y sin enmienda ni raspaduia. 7. a Los lectores de A B C en Madrid entregarán el importe de sus apuestas hasta el día 29 del actual mes de Mayo, á las seis de la tarde, en nuestra Administración, Serrano, 55, en donde les será entregado el oportuno recibo. Los lectores de A B C en provincias deberán enviar los dos boletines acompañados del importe de sus apuestas, en libranzas de la Prensa ó del Giro Mutuo, sobres monederos ó cualquier otro documento de fácil cobro, con excepción de toda clase de sellos de correos, hasta el día 29 del actual mes de Mayo, quedando á disposición de sus remitentes y sjn entrar en concurso las cantidades que se nos envíen después de esa fecha. 8. a Frecuentemente se p u b l i c a r á en A B C c n la sección titulada Concuno de apuestas mutuas, la relación detallada de las cantidades recibidas de provincias, indicando el nombre ó seudónimo que desee emplear el remitente y la cantidad que envía, pero sin indicar el número del caballo en cuyo favor se. hace la apuesta. La publicación de estas listas servil á de resguardo á los interesados, quedando suprimida toda otra forma de recibo. En la citada sección sz contestará á todas las consultas que se nos hagan sobrf este Concurso. PRUÉBENSE LOS CHOCOLATES DE LOS RR. PP. BENEDICTINOS ÍIN 1 CO DEPOSITO EN MADRID: LHARDY CARRERA CE SAN JERÓNIMO, 6 68 BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO I 65 pesarse el imponente negror de los campos en las noches lluviosas: esa negrura, ese silencio majestuosa de que Ramuncho había perdido la costumbre. En su corazón de niño filtrábase, paulatinamente, el frío de la soledad y del abandono; veíase hasta perdiendo la conciencia de su amor, de su fuerza y de su juventud; miraba desvanecerse, delante de la noche brumosa, todos sus proyectos de Jucha y de resistencia. Su porvenir, entrevisto hace poco, convertíase en miserable ó quimérico á sus ojos; aquel porvenir de jugador de pelota, de pobre entretenedor de multitudes, poníase á merced de una enfermedad ó de un desfallecimiento de la materia... Sus esperanzas del día abatíanse al suelo; teniendo por base, sin duda, lo que nada era, se desvanecían entre la negrura de la soche... Tuvo entonces un ardiente deseo, como en los días de AU infancia, de sumirse en el refugio tan dulce de su madre; subió donde estaba ella, de puntillas, á fin de verla en el sueño, para quedarse allí, cerca del lecho, mientras la enferma dormitaba. Cuando encendió en el cuarto, lejos de Ja cama, una luz medio celada, apreció en su madre un cambio mucho mayor que al observarla bajo la acción de la calentura; á su espíritu se presentó entonces la posibilidad, más horrible á cada instante, de estar solo para siempre- de no sentir nunca sobre la mejilla- la caricia de Ja cabeza amada, apoyándose en ella... Por primera vez le pareció vieja su madre, y al recuerdo de tantas decepciones cerno había sufrido por él, sintió piedad hacia la que le dio el ér, una piedad tierna é infinita, delante de s, us arrugas Mi que no había reparado, delante de sus cabellos canos tso emblanquecidos aún en las sienes. ¡Ay, una piedad desolada y sin esperanza, ante la convicción de que era ya muy tarde para arreglar, mejor la vida... Algo doloroso á que no podía oponer resistencia, comenzó á gol- cíe su saltar robusto, del tenderse y soltarse de sus miembros, como por potentes resortes movidos de 01 c á su- alrededor los frenéticos rumores del público. Vino más tarde el momento de reposo que corta de ordinario los partidos largos; el momento en que los jugadores se sientan jadeantes, con la sangre buHente, las manos enrojecidas y- temblando, y en Rarauncho siguió d curso d e los pensamientos que el juego interiumEntonces volvió á sentir la angustia de encomiarse solo Por encima de la agrupación de cabezas, de las boinas cte lana y de los caprichosos moños anudados con pañuelos, se acentuaba la tormenta, anunciada en el color del cielo, traída siempre por los vientos del Sai cuando va. n á cesar. El aire tomó una limpidez absoluta, como si estuviese rarificado, rarificado hasta el vacío. Las montañas semejaban haber avanzado extraordinariamente; los Pirineos, consumóle inmensa, aplastaban la insignificancia de la aldea; las cumbres españolas y las francesas veíanse igualmente próximas, pareciendo que las unas se pegaban a las otras, aumentando sus rojos calcinados, sus tintes violeta intensos y sombríos. Grandes nubes á la vista, consistentes y sólidas, desplegábanse en arco, velando el soi y produciendo una obscuridad de eclipse. Aquí y allá, por alguna desgarradura muy violenta orlada de plata, brillante, se destacaba el azul verdoso da un cielo casi africano. Toda la comarca, cuyo clima tornadizo cambia de la mañana: á la tarde, presentábase, poT algunas horas, extrañamente meridional de aspecto, de temperatura y de luz. Ramuncho respiraba ansioso este aire seco y suave venido del extremo del Mediodía para vivificar Jos pulmones. Este era un tiempo muy propio de su país, el tiempo característico de este golfo de Vizcaya, el tiempo