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A B C JUEVES 3 DE MAYO DE 1006. PAG. 10. EDICIÓN a ur. os a otros con frecuencia, eran mortales. No siempre se declaraba vencedor al superviviente; dióse el caso de que se adjudicara el premio al cadáver de uno de los protagonistas, llamado Arachion, cuyo j -iego consideraron superior los Hellanodioes. En el cuarto día de los juegos olímpicos, dedicábase la primera parte de la jornada á los concursos hípicos, que consistían en lo siguiente: Carros que tiraban cuatro caballos ó cuadrigas. Los carros de poc; altura descansaban sobre dos ruedas bajas y eran abieitos por detrás; sólo los caballos del centro estaban uncidos; los de cada lado iban atsdos sencillamente con una correa delante del vehículo. El conductor, puesto en pie, sostenía con ambas manos las riendas sin abandonar el látigo. Todos los competidores estaban alineados y partían á la vez, obteniendo la victoria el primero en llegar después de haber dado seis vueltas al hipódromo (4.000 metros) Se adjudicaban los premios, no á los vencedores, sino á los tiros, enviados por los más vicos personajes de Grecia. Además, desde el año 648 antes de Jesucristo hubo carreras de caballos, adjudicándose también el premio al animal. El úitimo día se verificaba el concurso de pentatlo, con cinco pruebas: carrera simple, lucha, salto, discóbolo y IÍI jabalina. Y el día sexto dedicábase á la coronación de Jos vencedores en el templo de Júpiter, celebrándose el triunfo con grandes banquetes que ponían fin á la Olimpiada. NOTA INTERNACIONAL LAS FIGURAS DEL DÍA EL CONFLICTO ANGLO- TURCO- -Si crees que bebiendo ce; veza te sostienes, le equivocas, porque, además de tambalearte, tienes que paga 1 me lo que me debes... ó lo que yo quieto quo me debas. ánimo de los parisienses al aproximarse el día tan temido. Miles de personas enviaban su dinero á los Bancos extranjeros, otras, roas cautas todavía, se enviaban á sí mismas al otro lado de la frontera y las que se decidían á permanecer en París, hacían copiosa provisión de comestibles, por aquello de que los duelos con pan son menos, y con terrinas de foiegras, latas de conservas, champígnens, trufas y otros alicientes sabrosos, deben ser los duelos menos todavía. ¡Llegó el día señalado por los astrólogos para la hecatombe formi iable, y ni estalláronlas bombas de dinamita, ni corrieron los arroyos de sangre, ni hubo el más mínimo saqueo! ¡Qué decepción! ¡Y para esto- -dicemásde un burguéschasqueado- -me he pasado yo estes días con pie! de gallina y los pelos de punta! Y como el conflicto obrero no ha estallado, ha sobrevenido en las casas burguesas un conflicto de subsistencias. ¿Qué se hace ahora un previsor padre de familia con todo el pan y todas Jas latas acopiadas para los días del hambre? ¡Ahí- -exclama en un arranque sociológico M r Prudhomme, -se habla de la falta de alimentos del pobre. ¿Y dónde me dejan ustedes este otro conflicto de la sobra de las provisiones del rico? Pero como para todo tiene salidas tan conspicuo sociólogo, no ha tardado en brillar en su cerebro una solución para este problema. ¿Y si diéramos á los que tienen hambre lo que nos sobra á los que no tenemos ya apetito? Q o r acá no nos hemos asustado ni poco ni mucho y hemos tenido muchísima razón. La fiesta del 1. de Mayo se ha celebrado con una tranquilidad perfecta y ia manifestación obrera se ha celebiado con orden absoluto. En la Presidencia del Consejo dejaron ur mensaje escrito en castellano, sin frases gordas ni rimbombantes y hasta con el tratamiento de V. E un mensaje que parece escrito en! a propia Conferencia de Algeciras. En él se piden obras públicas donde trabajar y abaratamiento de las subsistencias para vivir. ¿Por qué no decirlo claro y fuerte? Con una jornada como la de ayer se adelanta más camino que con veinte motines. j To fue, sin embargo, para todos próspera la fiesta del Trabajo. Los trabajos gimnásticos tuvieron un día de luto. Un muchacho de doce años, que había entrado de mandadero de unos acróbatas, dedicábase á aprender ls profesión de sus amos, y en el ensayo tuvo ur percance que le costó la vida. Como creo que hay una Sociedad protecto. ra de los niños y hasta tengo una id ¿a de que hay una ley, ó cosa así, sobre el trabajo de la infancia, no me permito invadir sus atribuciones y les dejo íntegra la jurisdicción en el asunto. Únicamente me atrevo á proponer á los que redacten los estados demográficos, que al tratar de la mortalidad en la infancia no se olviden de consignar los saltos mortales. CARLOS LUIS DE CUENCA PADEREWSK 1 COSAS racias á Dios que ha pasado la fiesta del Trabajo, me dijo ayer un amigo que es una fiera para el descanso. Mi amigo se tranquiliza desinteresadamente, porque no tiene nada que perder en ningún conflicto; pero como aventaja en altruismo al celebérrimo corregidor de Almagro, ha pasado unos días muy amargos pensando en lo que rjodría ocurrir en París de Francia. Por fortuna para los habitantes de la vitle tumiere y para mi desasosegado amigo, hs pasado el 1. de Mayo y no ha pasado nada. El telégrafo, que no siempre tiene el laconismo del cliché de costumbre, nos había enl. radc i ta y minuciosamente del estado de Junta provincial del Censo JZ n segunda citación se reunió ayer, bajo la presidencia de D Alvaro De Blas, y con asistencia de la mayoría de los vocales. Durante ias horas de tinadas á recibir recia-