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A B C MARTES i. MATO DE JOO 6. que á la exportación concierne, nos parece que la Prensa española hará obra patriótica al advertir la decadencia nacional para que, entre otros fines, pueda ser rectificada de modo que las subvenciones á la flota comercial sirvan para algo más que para enviar unos pocos millones á Cuba y unas cuantas pesetas á África Tenemos á la vista sobre esa decadencia datos oficiales recientes. Su lectura entristece. Los americanos nos llevan ya ventaja en Cuba en) aexportación de calzado. No se conocía antes de la guerra otro calzado que el español, decía el cónsul de España en Cienfuegos, en J 904. Teníamos la ventaja del idioma- y de la mano de obra, más barata en España. De ello no nos hemos aprovechado. La sal de Alemania es admitida con preferencia á la de To- revieja, mal molida y mal envasada. Los sacos para el azúcar ya no son todos de España; Cuba los adquiere en la India inglesa. El mismo cónsul, en Abril de 1905, hace un año, se dolía de que las importaciones inglesas y norteamericanas hubiesen aumentado en 1903- 904, mientras las españolas habían permanecido casi estacionadas. Italia dobló el valor de sus importaciones. Los norteamericanos trabajan con actividad é inteligencia para M K Á N EXPOSICIÓN NTERNAC 1O NAL QUE ACABA DE INAUGURAR. LA PUEKTA PRINCIPAD DS LA EXPOSICIÓN efecto, la cifra oficial. No la teníamos olvidada, ni hemos pretendido variarla, contradecirla, atenuarla, ni escamotearla. ¿Es que seriamente puede sustituirse con una cifra de cinco millones lo que asciende á ochenta? ¿Y seriamente puede imaginarse que ha habido error de cálculo ó de información al estampar cinco mirones en lugar de la mencionada suma de 1904? En 900 fue la exportación de más de 56 millones; en 1901, más de 58; en 1902, más le 52, y en 1903, más de 66. Para averiguarJo, como la exportación de J 904, no hay sino leer estadísticas oficiales, de cuyos datos concretos con relación á Cuba no nos acordábamos, ni había para qué, al escribir nuestro aríiculo anterior. El trabajo para conocer todas esas y otras cifras es muy sencil o. Pero ios Sa, los 66, los 80 millones de los años 1902, 903 y 1904, ¿no prueban precisamente la decadencia de nuestro comercio de exportación á Cuba? ¿No ascendió en 1897 á 252.924.704 pesetas? ¿No ha habido, pues, una baja de 172 millones entre 1897 y 1904? Sí en nueve años se ha determinado ese descenso, si al propio tiempo acrece la competencia extranjera en Cuba contra nuestros productos, Í ¡nuestras clases mercantiles no son tan diligentes ni expertas como las de otros países en! o EL PALACIO DE BELL S ARTES UNO DE LOS EDIFICIOS MAS NOTABLES DE LA ACTUAL EXPOSICIÓN V t- í i EL PALACIO DE HIGIENE EN EL CONCURSO QUE SE HA INAUGURADO EN MI! ÁM Fots, Darl Deüus que Cuba acepte de ellos artículos similares á los españoles. El cónsul lo afirma y añade: Si á esas cualidades de los exportadores americanos, tan dignas de admirarse, Íes opusieran los nuestros obras parecidas, difícil les había de ser á los primeros desalojar de este mercado- -el cubano- -determinados artículos nuestros que evidentemente pierden terreno cada año. Esto escribía el mencionado funcionario en 1905, con referencia al año anterior, en el cual, por cierto, hubo también un descenso en la estadística de barcos españoles qué Visitaron el puerto de Cienfuegos. Fueron 20 menos que los que entraron en 1902. No solamente colocando la exportación á Cuba al nivel de la de Marruecos, ni más baja que la dirigida á la Argentina en cualquier año de los del decenio último, sino con frases y juicios más ásperos y deprimentes para nuestros comerciantes, quisiéramos nosotros estimular su patriotismo para que evitasen las vergüenzas nacionales que los cónsules recogen de la realidad y acumulan en Memorias con fruición leídas por los enemigos del comercio español. Y si los extranjeros van apoderándose de los mercados americanos, no serán muy reproductivas las subvenciones del Estado, ni útiles las nuevas líneas marítimas. L. S.