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ABC. SÁBADO 28 DE ABRIL DE iQo 6. PAG. 7, EDICIÓN colas, se consiguió que los pagasen todos. Pasó aquello inadvertido, porque, en realidad, no había españoles de España que estuviesen en ese caso; pero el precedente ha servido para que los enemigos del crecimiento de nuestros colonos en Marruecos se funden en él, para que en Algeciras se hayan acordado impuestos y contribuciones que por diversos conceptos han de pagar, no obstante el vigente tratado de comercio, I os españoles, como! os árabes, hábiles para conquistar, no han sabido aprovechar el fruto de sus conquistas, y en realidad hemos dejado perder cuanto por nuestra buena dicha conseguímos. No estamos para perder el tiempo, ni para divagar, ni para que sea pasto del favor el programa que España tiene que realizar en virtud de los compromisos adquiridos en Algeciras. Es cuestión de ser ó no ser; de vida ó muerte; de salir de la postración en que nos hallamos como nación libre ó de ser un Marruecos, menos aún, una Corea. Programa que hemos de realizar por encar- go de todas las Potencias, no es ni puede ser patrimonio de un partido político, y cuantos informan la vida española deben estar inspirados en el mismo pensamiento y los Gobiernos no deben dar un paso trascendental sin mutuo acuerdo. En este asunto, aunque cambien lo? de Marzo de 1862. Después, en 2 de Abril, fue ratificado en Tánger. Ese tratado de comercio, hoy vigente, anulaba todos los anteriores, perdiendo por ello España privilegios, que tal vez por desconocimiento abandonamos. Ni el espacio, ni la índole de este escrito me permiten ahondar en la materia. El que estudiara el asunto, comentando las relaciones diplomáticas de ambos pueblos y los tratados y convenios de 1767, 1780 y 1799 entre otros, sin estar enterado de fo ocurrido en la guerra, seguramente estimaría que España fue la vencida y Marruecos el vencedor. Así y todo, se especificó en el nuevo trata- BJM W GLÁTEJWl. Llegada del Giralda conduciendo á S. M. el J ey á Cowes. Las Princesas de Batenber en el bote atracado a la escala del yate real. El T ey saludándolas en el portalón. do que los españoles sólo podrían ser detenidos y juzgados por sus autoridades y sus leyes; que estarían exentos de toda carga personal, de empréstitos forzosos y de cualesquiera otros arbitrios extraordinarios. Se consignaba también lo que textualmente copio: No se podrá obligar á los subditos españoles, bajo ningún pretexto, d pagar impuestos ó contribuciones. A la sombra de ese privilegio que ios españoles compraron con su sangre, se establecieron ailí muchos compatriotas, que sin esa ley, que tiene todas las sanciones y que debe ser reformada por otra, para que deje de cumplirse, no hubieran comprometido sus intereses y hasta su vida. Ya en 1880, y a pretexto de que pagaran ios censales ó protegidos, que al amparo de los europeos dejaban de pagar tributos agríEn la guerra de África, se ha dicho, no sin Ministerios, no puede alterarse la marcha corazón, hicimos el papel de sujetar por los cuer- menzada, sin que el ministro que lo hiciere nos una vaca furiosa para que otros la ordeña- cometa un delito de lesa patria. sen. En Algeciras, perdiendo muchos de nuesPor lo mismo debe existir un algo que sirva tros derechos, olvidando otros, que es poco de lazo de unión entre las soluciones de contimenos que perderlos, hemos dado pruebas de nuidad y que dé unidad á los diversos orgagran lealtad, desoyendo tentadoras promesas y nismos que han de desarrollar la acción. En cumpliendo al pie de la letra los compromisos vano será que tengamos en Tánger un ministro adquiridos. de gran altura y un general en Ceuta y otro La habilidad de nuestros representantes, á en Melilla de excepcionales condiciones, si no los que no podía animar mucho la apatía de la marchan de acuerdo, si no se reprimen, llegaopinión pública y el pugilato de discusiones, da la ocasión, para someterse á un plan perfecpropias de los pueblos decadentes, de los polí- tamente estudiado y concebido. ticos, logró salvar del naufragio derechos y En el ministerio de Estado, en la Presidenprivilegios que se hubieran perdido para siem- cia del Consejo, tal vez. debe crearse un Cenpre, y que para siempre se perderán, si una tro especial del que dependan en tiempo de acción igual, sostenida, única, no imprime paz, y para todo lo que no sea estrictamente desde las alturas el movimiento que haya de militar, todas nuestras autoridades de África, seguirse de ese Centro deben salir los diplomáticos,