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A R C. Vl FNES 27 DE ABRIL DE jQrft PAG 6 ED 1 HQN EL RFY 1- N INGLATEKRA. LAS PR 1 NCES S DE BA 1 TENB RG Y EL REY D ALFOvSO ENTRANDO EN EL REAL CLUB DE COWrS ot Undei ord á timo libro, Solitut, ln consagiado de un iodo definitivo su fama de novelista. Se trata de una novela; pero nosotros dinamos que el íibio de la Sra. Albert mas que una novela es mi libro de descripciones La novela es un ge eio que en la ultima mitad del siglo xix ha sido desviado, bastardeado y adulterado; de lo que debe ser imprescindiblemente una historia amena, entretenida y agradable (en la cual el ingenio del veidadero artista podra hacer filigranas) se haconveitido en pesado, lento e insoportable estudio sociológico, se multiplican n él las descripciones minuciosas de paisajes y de interiores; no hacen nada los personajes; marcha lentamente la fábula; y van pasando y pasando entretanto las hojas hasta hacer un íremendo volumen de cuatrocientas paginas, escrito en estilo brillante. Contra esta tendencia ya se va reaccionando; algunos autores, como Pío Baroja (á riesgo de que los tontos íes llamen folletimstas) van trayendo la novela á su verdadero cauce y van urdiendo libros que en vez de ser de folletín ¡os de folletín lo son los sentimentales y sociológicos que los aludidos señores prefieren) revelan un sentido superior, optimista y aristocrático de la vida La señora Albert no es una n o v ista tal como nosotros lo entendemos; es una Imirable paisajista. No se ha descrito en lengua catalana el paisaje con más vigor, exactitud y relieve con que ella lo describe. Sohiut marca una fecha en la literatura catalana. Esto es lo que nosotros queríamos decir al sentarnos junto al balcón por el que vemos herrenes y viñedos, y no tienen otra finalidad estas cuartillas. AZOR 1 N GACETILLA. RIMADA. COPLAS DEL VIERNES Con el tono lastimero, con voz pausada y conforme, así decía un cochero candidato al uniforme: crAdiós, prendas adoradas, adiós, ropas con cien años; adiós, telas engi asadas; adiós, deslucidos paños Adiós, viejos pantalones con vivos intermitentes; adiós, frescos paillasones; adiós, bufandas calientes. Adiós, mi carnk pizarra con esclavina y trencilla y adío, vecchia zimarra entre verde y amarilla. Vuestro reino ha terminado y en el mes que pronto empieza me veréis unifcmado de los pies a la cabeza. Lo que aun no se es cómo al fin serán mis nuevos arreos, ni si llevare espadín igual que ios de Correos. Ni si la nueira chaqueta con que se nos uniforma será alguna manteleta con cuello y volante en fot ¡na Ni sé si nos teñirán la cabellera de rubio, ni si los trajes serán coior lava del Vesubio Sólo sé que con los t n p o seremos la crema mesma y que estaremos mas guapos que la Conchita Ledesma. E 1 uniforme flamante nos llevará en marcha angustí, de Weyleres del pescante a Medranas de la fusta. Tan de prisa una caneía no hizo un cochero jamas. jViva la edad venidera jMueran los tiempos de atia jVenga el uniforme amable! Venga el traje tentador Si es con plumas, admirabl y si es con mallas, mejor. Así dmante el verano podra ir por la capital conducido el parroquiano por diveítes del Kutsal, Sea como sea el terno, de lo que seguro estoy es de que iré en el invierno tan sucio como ahora voy. Otras diferentes cosas dijo el cochero contento, casi todas más curiosas que su vestido mugriento. Después calló, y su difunta caballo exclamó. Muy bien. Lo hablado estaba en su punto, y el que o hablaba, también. uis DE TAPIA