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I? AÑO CUATRO. NUJVL 470. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. EXTRAORDINARIO DE A B C uestio numero de mañana tendrá carácter de extraordinario; irá impreso esmeradamente en magnífico papel sacinado, y además de la información gráfica y de noticias, contendrá el IV número del suplemento de modas La mujer y la casa, con arreglo al siguiente SUMARIO Crónica de la moda, correspondencia semanal escrita en París especialmente para La mujer y la casa, por la baronesa G... Varias labores. Un método para aprovechar los restos de lana. Pensamientos escogtdos. Sombreros de verano. 7 egías para la ítiena servidumbre. De las nodrizas. Cocina doméstica. Muebles. Figurines, modelos de París. Correspondencia particular, etc. Profusión de fotograbados. M A D R I D 27 DE A B R I L DE 1906. NÚMERO SUELTO, 5 CÉNTIMOS vieron á cubierta, y tranquilizaron con sonrisas á las personas de la comitiva. Alguno que puso cara fosca durante el tiempo que la joven pareja tardó en oir á bordo las explicaciones del capitán Edgar Lees, se arrepintió de haberles atribuido el pensamiento de una calaverada. Los submarinos iban, sí, á maniobrar, pero solos. Y desde otros barcos siguieron con atencién sus movimientos los expedicionarios, siendo quien más complacido los miraba nuestro marino, el comandante del Giralda, señor Barreré, que con los marqueses de la Mina, Viana y Villalobar y el conde de! Grove, eran la comitiva del Monarca español. Y luego el Rey vio lanzar torpedos, y en su honor se volaron por la electricidad minas submarinas, que salpicaron las nubes con agua del Océano, y hubo ejercicios de marinería. Poco de esto pudieron atisbar las muchachas; pero de lo que no vieron nada fue del lunch en el Almirantazgo. ¡Quién hubiera sido lady Brackenbury, ó Lady Borne, ó miss Phiilmidre, ó lady Settle, ó lady Oouglas, las únicas damas que asistieron á él y pudieron darse el gustazo de aprenderse- de memoria al noviol De ahí fue the royaí party á contemplar la quilla del Dreadnoughl, el monstruo de los mares; el que será, si Alemania nos deja, the fastes, the largest and most pozoerful batlle- shtp que Este número se venderá en toda España al precio de DIEZ CÉNTIMOS EL REY EN PORTSMOUTH COITOS, 2 J ABRIL 1 as muchachas de Portsmouth están inconso lables. No se les cuaja ningún festejo. Hace dos meses soñaban con la botadura del Ureadnought; la muerte del rey Christian de Dinamarca quitó brillo al acontecimiento. Ahora se ¡as prometían muy felices cuando las visitara el Rey de España; y aunque D Alfonso síuvo ayer en Portsraouth, casi ninguna le vio. ¿as cinco ó seis horas que pasó allí no salió clel Arsenal ni sus alrededores. Es más; hay niña que se resiste á creer que fuera el Rey de España aquel muchacho de desenvuelto porte, que, al par que reía y bromeaba con su novia, saludaba á la multitud de marinos que constantemente le rodeaba, llevándose la mano á su gornlla del Roya! Yacht Squadron. Si era el Rey, ¿cómo no había cañonazos, ni bandera, ni música? Pero si no eran gente de regio abolengo, al menos eran unos novios; y los noviazgos excitan siempre ¡a curiosidad general. Así, pues, desde que atravesando el Solent llegó al muelle el yate del Almirantazgo, Vive Queen, escoltado por una flotilla de torpederos, toda la ocupación de la juventud femenina de la villa ha sido espiar los movimientos de la enamorada pareja. Casi siempre era, ¡ay! un espionaje á distancia. Cuando no la etiqueta palaciega, la rígida ordenanza militar les cerraba el paso. ¿Y cómo no, si la mayor parte de la visita de D Alfonso X 1 J ha sido al Astillero, el gigantesco arsenal donde se guardan todos los más grandes secretos de la construcción de la flota íinglesa, y al cual sólo se es admitido con muy especiales permisos? Aun así algo pudieron ver ide lejos las niñas curiosas. Pero cuando su interes subió de punto fue al saber que los novios se embarcaban en el submarino B. C. La perspectiva de un viaje de novios bajo el mar es para intrigar á cualquiera. Las muchachas porhmouteñas, como ustedes dirían, se estremecieron de emoción. No había motivo para tanto. Poco después, por ¡a escotilla, los augustos prometidos vol- Jos haya surcado jamás. Desplazará 20.000 toneladas. Matará á 10.000 metros. La Yictory de Nelson, que está allí cerca, y de cuya madera se hicieron los adminículos con que el Rey Eduardo, el día del lanzamiento, cortó la cuerda de la octava maravilla marítima, le mirará cuando á fin de año salga á admirar al mundo con el mismo asombro y la misma envidia que las niñas de Portsmouth miraban ayer á la princesa Ena. Tanto como en la tierra, deslumhran en el mar las jerarquías. Después el Tive Queen volvió hacia Cowes. La población de Portsmouth no vio á quien tenía empeño de haber visto... Las rosas amarillas y encarnadas con que se habían engalanado las muchachas se hubieran marchitado de pena á no haber dado la coincidencia de ser ayer la fiesta de San Jorge, Y las chasqueadas decían á los que las embromaban que no eran los colores de la bandera española, sino las emblemáticas rosas de York y de Lancaster, las que habían querido llevar todo el día sobre el pecho en gloria y homenaje del santo patrón de nuestra Inglaterra W. RUSSELL MADRID AL DÍA J a demencia del tiempo es incurable. A la caída de la tarde nada tuvo que envidiar el día de ayer al de igual fecha de Febrero ó de Enero. Y puede que en la comparación salieran ganando éstos. Por fin pudo celebrarse la primera corrida de abono. A punto estuvo de quedar aplazada para después de la tercera ó cuarta del segundo abono, porque el cielo estuvo amenazador y hasta hubo gotas, no tantas como piropos al presidente de la corrida, un señor muy entendido, que sacó el pañuelo rojo en vez Eí corra! ajeno, en Eslava. del verde. De este color le puso el pú- j Eolo sopló como un condenado sobre blico. obsequiándole con los más sabro- i la villa. La policía no se dio punto de sos epítetos entonados a coro, con metrónomo, en compás binario y efc tiempo allegro. Hubo espectadores que pedían el presidio para el presidente. Otros más benévolos y humanos no pedían más que el patíbulo. Pero aún seguirán presidiendo los ediles. Sarna con gusto no pica. Continúa la lenta, pero. continua elaboración del programa de fiestas Reales. Todo hace creer, á juzgar por lo que los organizadores van sacando de su cabeza, que los festejos serán asombrosos y que nada- tendrán que envidiar á los de las renombradas ferias de VJ 1 are truque de 1 Abajo. Se publicó un bando de la Alcaldía, haciendo forzoso el uso de la cédula de vacunación. La medida es acertada, pero es de temer que tenga igual suerte que otras: la de la prohibición de las armas blancas, por ejemplo. El bando dice que desde j. de Agosto y cada diez años todo madrileño debe tener en su poder el boletín de vacunación. Lo que no dice es lo que han de hacer los que se hayan vacunado recientemente. ¿Tendrán que revacunarse de nuevo para obtener e 3 consabido documento? En Tetuán de las Victorias empezaron las fiestas populares. Mucha animación y mucho frío. Terminó el juicio que e vulgo llamabi de Salomón, por tratarse de dos madres y un solo hijo. El Jurado, al resolver, ha dado gusto á la opinión. Y probablemente á las dos madres. En la Bolsa circularon rumores alarmantes, suponiendo ocurrida una desgracia en Cowes. Afortunadamente, se rectificó la especie y se supo que no era nada de Cowes. Si acaso, de Cowas, ó un intento en Bolsa de imitación de lo que ocurría en la Plaza de Toros, donde se registró algún bajonazo. De política, nada. Regresó de Asrorga el ministro de Gracia y Justicia, muy satisfecho de la dulzura con que le han acogido sus paisanos y especialmente sus paisanas, las mantecadas famosas. Se habló de crisis total, pero no política; artística. Que si el Jurado de pintura de la próxima Exposición había dimitido por un quítame allá esos cuadros; que si iba á haber protesta; que si ya no había dimisión ni protesta, etc. Y la inmensa mayoría de los comentaristas de cían que lo importante es que haya buenos cuadros; buenos por su mérito, aunque los asuntos espanten á los ñoños que no se espantan en el Museo. Desaparecieron los aguaduchos deí Prado, mal llamados puestos de agua, siendo, como en realidad eran, puestos de caza. Por la noche, estreno, con fortuna, de