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A B C M I É R C O L E S a 5 D E A B R I L D E 1906. P A G 11. E D I C I Ó N 1. tres individuos, qae han ingresado en el Hospital. Después mató dos muías que encontró POR rfcLrGIÍAFO en su camino, y porfinse logró coger al toro n regalo. escapado con un lazo, después de grandes esParts, 24, 6 i. El periódico Le Patrie fuerzos. ínuncia la formación de un comité compuesto En la barriada de la estación se produjo por varias notabilidades del comercio y de la gran alarma. industria parisienses, que se propone ofrecer un regalo á la princesa Victoria tle Battenberg con motivo de su casamiento con S. M el Rey POR TELÉGRAFO de España, en prueba de la profunda simpatía E xpedición aplazada. y deja amistad que unen á Francia y España. Cowes, 24, 8 n. El día ha ido hoy pestejos en proyecto. frío y desapacible. D Alfonso y fas Princesas Palma, 24, y t. Mañana se reunitán proyectaban realizar una excursión en automóíds autoridades y entidades financieras con el vil á New- Forest, uno de los puntos más pinfin de acordar los festejos que habrán de cele- torescos de Inglaterra meridional, á la que han tenido que renunciar á causa del mal tiempo. brarse con motivo de la boda del Rey. Dichos festejos consistirán en una función Ha nevado copiosamente en algunas de las de gala en el teatro Principa! Te Deum, retre- provincias del Sur, perjudicando considerableta, bailes populares, fuegos artificiales en la mente los campos. bahía é iluminaciones públicas. D. Alfonso había enviado los automóviles á Southampton, en los que Jos expedicionarios debían salir después del desayuno; pero á las once y media cayó una fuerte granizada, aplazándose la excursión para otro día. POR TELEFONO MARTES, 2 4 í O N. La tarde estuvo más despejada, y la princesa C 1 nuevo arzobispo. Victoria dio la segunda leción de golfa su au- El jueves de la semana próxima hará su gusto prometido. solemne entrada en esta ciudad el nuevo arzoDecepción en Osborne Cottage, oispo, Sr. Guisasola. Comes, 24, 12 n. Esta noche se ha celeHan comenzado los preparativos para recibirle, especialmente en el colegio de Jesús y brado en honor de D Alfonso una recepción María, donde permanecerá 1 arzobispo tres en Osborne Cottage, organizada por la princesa Heurg. días, según es tradición Fueron invitados varios representantes de oro escapado. las guarniciones militar y naval, los miembros Al desembarcar en los muelles de la es- del Yachting- Club de Cowes y las principales tación del Norte unos toros destinados al ma- familias de Wrght. La fiesta ha resultado britadero, se escapó uno, emprendiendo veloz llantísima y fue amenizada por las bandas mili carrera por las calles é hiriendo gravemente á tares LA BODA DEL REY U n detalle. la visita realizada ayer á PortsDurante mouth, al salir D Alfonso del interior del submarino, apareció con toda la cara manchada de grasa. La princesa Ena, riendo á carcajadas y en medio también de la hilaridad genera limpió la cara á S. M con un pañuelo, y es de advertir que el mismo D Alfonso era de los que, más reían. U EL VIAJE DEL REY DE CASTELLÓN POR TELEFONO MARTES, 1 4 I i N. DE VALENCIA omunismo en acción. Una comisión del pueblo Valí de Uxó ha visitado á las autoridades denunciando que un grupo de hombres ha asaltado la Cooperativa de las Sociedades alpargateras, llevándose el material almacenado, evaluado en 2.5oo pesetas al grito de ¡Esto es de todos! El alcalde ha visitado al gobernador para darle cuenta detallada de los sucesos. Los relatos sobre la causa del hecho son contradictorios; pero se sabe que entre los socios de la Cooperativa hay grandes diferencias, y se sospecha que han podido originar lo sucedido. Se han adoptado precauciones para evitar disturbios. I f n banquete. El partido conservador de esta capital ha obsequiado con un banquete al embajador de España en el Qairinal, D Antonio Castro Casaleíz. Hubo gran entusiasmo y se brindó por el Rey y por el Sr. Maura. -Armengo T 148 BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO 145 te, sonriendo, no encontrando paiabras que tradujesen sus ideas. Además, entre ellos se cruzaba, irguiéndose, aquel abismo de las diferentes concepciones que engendraran sus mentes durante tres años. Florentino aguije á los bueyes, les hizo andar, avivándoles con el aida vasco, y a! estrechar la mano de su amigo le dijo -Ya se te verá, ¿eh? ya se te verá. El cencerreo de la yunta se perdió en seguida en la calma del camino, más umbroso al comenzar á velarse la iuz del día... ¡Este ya ha resuelto su vida... -pensó lúgubremente Ramuncho, continuando su marcha bajo el ramaje otoña! El atajo, por donde subía siempre, estaba socavado aquí y allá por algunas fuentes y á veces atravesado pot las gruesas raíces de las encinas. En seguida va á aparecérsele Etchezar; pero antes di verlo se representó su panorama, lo precisó por instan tes, traído á la mente y avivado en su memoria por el as pecto de los alrededores. Su paso se acelera y su corazón late fuertemente. ¡Vacía ahora toda aquella tierra donde ya no está Madalén; vacía y triste como la casa que visitó la muerte... Y sin embargo, Ramuncho, en el fondo de sí mismo, se atrevió á pensar que allá abajo, en cualquier convento, bajo las tocas de una monja, hay todavía unos ojos negros muy queridos á los que podrá volver á ver, que el tomar el velo no es igual que morirse, y que quizá la última palabra de la que vive en el claustro no se ha dicho para siempre... Reflexionando se preguntaba: ¿Cómo pudo cambiar el alma de Madalén, en otros días tan completa mente entregada á él... ¡Ah, presiones extrañas, de szguro... ¿No mudaría aquello al verse el uno al otro, frente á frente, cuando sus ojos se hablasen de nuevo? Mas ¿cómo había de esperar cosa tan poco razonable y Después de las brumas otoñales del Norte, esta limpidez de aire, esta lluvia de so) todos los detalles vueltos á ver- de la tierra querida, despertaban en c! alma de Ramuncho vibraciones infinitas dolorosamente dulcejs. Este era el tiempo. Heno de melancolías, en que se ortan los heléchos que, como rojizo velludo, ciñen y adornan los ribazos y se tienden por las laderas. En grandes carros de bueyes, llenos hasta arriba, eran llevados, reposadamente bajo el sol tristón y amarillento, hacia las caserías solitarias, dejando, al pasar, ráfagas de su aroma campestre. Andaban rodando por las sendas del monte lenta, muy lentamente las carretas cargadas de heléchos; iban muy lentos, con el tilintear dulce de los cencerros de los bueyes. Estos, tirando de la carga, perezosos y fuertes, con la tradicional zamarra de piel de carnero, blanca ó parduzca, que les da el aspecto de bisontes ó de toros salvajes, arrastraban esos carros pesados, de ruedas de ancha llanta como los de los antiguos. Los boyeros, con la larga aguijada en la mano, iban delante, andando sin ruido, de alpargatas, con la camisa abierta, dejando ver el desnudo pecho, la chaqueta al hombro y la boina muy metida en la cabeza, con sus caras enjutas, serias, en las que la anchura de las mandíbulas y el vigor de los músculos del cuello delatan una solidez maciza y fuerte. Había también por estos caminos intervalos de medrosa soledad, en los que no se oía más que el bordonear de las moscas bajo la fronda amarillenta y murientc de Jos árboles. Ramuncho miraba á estos carreteros que se cruzaban en su camino, extrañándose de no encontrar ningún conocido que se detuviese con él. No veía rostros que recordara. N o podía desplegar su efusión ante los amigos de nuevo encontrados; no escuchaba más que el vago adiós, el inexpresivo saludo de gentes aue se volvían un