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A B C. MARTES 24 DE ABRIL DE i9o6. PAG. 9. EDICIÓN 2. AS GARANTÍAS EN CATALUÑA Y LA LEY DE JURISDICCIONES. La Gaceta publicará hoy la ley de Jurisdicciones y los siguientes decretos: REAL DECRETO da por la ley de J. de Enero de 1900, sino la introducción de los artículos 11 y 12, que se refieren á los delitos cometidos por medio de la imprenta. Esos artículos, que han sido objeto de cuidadosa redacción y estudio por las Comisiones de ambas Calmaras, exigen especial atención de los llamados á aplicarlos; porque si bien los delitos cometidos por los medios mecánicos de publicidad mencionados en el artículo 11 son los que dieron origen á hechos que pusieron un momento en peligro el orden público y perturbaron la tranquilidad de muchas conciencias que nunca habían sospechado pudiera herirse á un tiempo á la santidad de la Patria y á la disciplina del Ejército, en cuanto éste es la expresión de la Patria armada, no debe olvidarse que nuestra sociedad política está fundada en la libertad de imprenta y en el respeto á los derechos de la conciencia, y que por tanto Jas- autoridades dependientes de los respectivos Ministerios que han de intervenir en la aplicación de la ley se han de fijar desde el primer momento en las dos nociones que han presidido á su redacción, á saber: en la naturaleza y especialidad de los delitos que en ella se castigan y en la clara limitación de sus disposiciones, de manera que nunca puedan aplicarse á actos ó á ofensas que no estén taxativa y concretamente marcados en su texto. Recuérdese que á este fin se hizo desaparecer de él el calificativo de indirecto, aun cuando esa noción aparece en varios artículos del Código penal; eliminación de un grande y lógico sentido, pues nada sería más detestable y digno de censura que confundir la salvación de la patria y la defensa de la disciplina militar, ideas fundamentales y estrechamente enlazadas entre sí, con las habituales licencias- de estilo y de pensamiento que, por desgracia, aparecen en la prensa periódica sin propósito deliberado de defender ó de destruir aquellos principios fundamentales. Téngase además en cuenta que esta ley en nada altera el sistema del Código penal ó de las leyes especiales que á la imprenta y á la asociación se refieren. Las nuevas figuras de delito son claramente definidas y cuidadosamente apropiadas á hechos determinados y concretos, y la claridad con que se expone la doctrina ilumina también el procedimiento y las excepciones que ha sido necesario introducir en éste para la eficacia de la ley; pero no por eso queda impune todo lo que no cae taxativamente bajo su acción, puesto que toda delincuencia sigue sujeta al Código penal. Si en todo caso la aplicación de la ley exige la serenidad en el juicio y la prudencia en el procedimiento, á medida que las ofensas tienen mayor trascendencia y que las penalidades son más rigurosas se estrecha y acentúa la obligación del juzgador para ajustarse á ¡a ley, cuidando especialmente de que en momentos de agitación y apasionamiento de la opinión no se confunda el delito con la violencia déla expresión ó se mire como ofensa á la patria lo que es tan sólo á las reglas de la educación ó de ¡a conveniencia social. De Real orden lo digo á V. E para su conocimiento y efectos consiguientes. Dios guarde á V. E muchos años. Madrid a 3 de Abril de 1906. -Segismundo Moret. Excmos. Sres. Ministros de Gracia y Jutiscia, Guerra y Marina. De acuerdo con mi Consejo de ministros engo en decretar lo siguiente: Artículo único. Quedan restablecidas en la provincia de Barcelona las garantías expresadas en los artículos 4. 5. 6. y 9. y párrafos 1. %2. y 3. del i3 de la Constitución de fa monarquía, que se suspendieron temporalmente por la ley de 29 de Noviembre último. Dado en Palacio á quince de Abril de mil novecientos seis. -Alfonso. -El presidente del Consejo de ministros, Segismundo Morel. REAL ORDEN fíxcmos. Sres: Las circuntancsas en que ha sido discutida por las Cámaras la ley para la represión de los delitos contra la Patria y el Ejército; el carácter completamente distinto que su examen ha revestido en cada una de las dos Cámaras; la atmósfera de apasionadas apreciaciones en que se la ha envuelto, llegándose á suponer unas veces que iba encaminada contra las manifestaciones de determinadas opiniones políticas, y otras que se dirigía contra tendencias especiales de algunas localidades, exigen que en el momento de comenzar su aplicación llame el Gobierno la atención de los encargados de cumplirla acerca de su verdadeEO y preciso carácter. Este se desprende con entera claridad de su simple y atenta lectura. La esencia de la ley reside, en realidad, en sus tres primeros artículos, en los cuales se define un delito que antes no existía en el Código penal, y que circunstancias lamentables, no ciertamente exclusivas de España, sino más bien debidas á un movimiento general en Europa, han reclamado con imperiosa exigencia se incluya en la lista de los crímenes. Esos artículos son tan precisos y terminantes, y han salido de la discusión tan analizados y estudiados, que el espíritu más preocupado no hallará en ellos la menor ambigüedad ó Ja duda más pequeña para su recta aplicación: tan claro es el contenido de sus conceptos y tan cuidadosamente se ha aquilatado el valor de las palabras. Por eso, con sólo fijarse en ellas queda alejada toda idea de persecución á la tendencia, de castigo á la doctrina, de delincuencia por el pensamiento. No hay delito más que en el hecho, y en el hecho definido, claro y terminante: en el ataque armado contra la Patria, en el ultraje contra la Nación, en. la injuria ú ofensa contra el Ejército y la Armaj a y en la apología de esos delitos. Declámese, pues, cuanto se quiera, hágase alarde de supuestas condenaciones, el buen sentido del pueblo hará justicia á la rectitud de los legisladores, y los Tribunales mostrarán con sus fallos que si la ley ampara eficaz y vigorosamente la unidad de la Patria y la disciplina del Ejército, en nada empece ni dificulta la libre predicación de las doctrinas, la defensa de los programas ó la exposición de las aspiraciones regionales, cuya integridad ha sido expresamente reconocida en el párrafo a. del artículo 2 Y esa es toda la ley: fuera de éstas, el resto ae sus disposiciones está consagrado al procedimiento y al propósito que guió al Gobierno al presentarla: de hacer que Ja averiguación del culpable sea cierta y seguro el inmediato castigo, sin lo cual la ley carecería de ejemplaridad y eficacia. En este orden de ideas, y dado el estado de nuestra legislación, en especial Jo consignado en el caso j. del artículo j. del Código de justicia militar, fue requisito indispensable, no só o la delegación de la excepción introduci- ENTIERRO DEL GUARDIA CLAROS las once, se ha Esta mañana, águardia Claros. efectuado el entierro del El acto de la traslación del cadáver desde el Depósito judicial al cementerio del Este, há sido una manifestación de duelo y de ostensible protesta contra el cobarde asesinato de que fue víctima el honrado guardia en el cumplimiento de su deber. Antes de la hora señalada para que se pusiera en marcha el cortejo fúnebre, -ya estaba llena de coches y de gente la pradera y la plazoleta que hay frente al edificio del Depósito judicial. A las once y minutos ru colocado el ataúd en el coche por cuatro g ardías compañeros y del finado. En tanto, en un grupo donde se hallaban los señores conde de Romanones, ministro de la Gobernación, D. Antonio Maura, el presidente del Congreso, el gobernador civil y otras varias personalidades salientes, surgió la idea da hacer una cuestación para aumentar la cantidad que se destina á la viuda del pobre guardia. El conde de Romanones dio 1.000 pesetas, y 100 cada uno de los Sres. Maura, Sánchez Guerra, conde de San Luis, Canalejas, Lacierva y Domínguez Pascual. Abrían la marcha del cortejo cinco guardias municipales de caballería. El ataúd que encerraba el cadáver era negro, y el coche iba tirado por cuatro caballos empenachados, siendo costeado este servicio, asi como la sepultura á perpetuidad en el cementerio, por el Sr. Ruiz Jiménez. A ambos lados y en la parte posterior del coche fúnebre, iban colgadas coronas del comercio de Madrid, del persona! de Vigilancia del distrito del Centro, de los serenos de Comercio, de la viuda y cuñados del infortunado guardia, de los amigos y compañeros de éste Sres. Collado y Cano, del distrito déla Universidad, de la décima compañía de Seguridad, de las clases é individuos del cuerpo de Seguridad, de la cuarta compañía del mismo y de la primera compañía. Llevaban las cintas del féretro el Sr. Machero, el capitán de Seguridad Sr. Salcedo, el inspector Sr. Morales, el teniente Sr. Villarrea! el sargento Centeno, el agente Iranzo, un cabo del mismo Cuerpo y el guardia mrrnicipal que fue acompañando á Claros á la Casa de Socorro, después de ser herido. Detrás, y á los lados, iba una sección del cuerpo de Seguridad. (Presidían el duelo el ministro de la Gobernación, el presidente del Congreso, el general Villar y Villate, el gobernador civil Sr. Ruiz Jiménez, el alcalde y el coronel del cuerpo de Seguridad, Sr. Elias. Marchaban detrás los Sres. Lacierva, el conde de San Luis, Sánchez Guerra, el presidente accidental de la Diputación Sr. Benito Moreno, el vicepresidente de la Comisión provincial Sr. Fernández de la Vega, el marqués de barra, Domínguez Pascual, Urzáíz, Gómez Herrero, Quejana, Díaz Merry, varios concejales, el jefe de Vigilancia y el personal todo del Gobierno civil, todos los capitanes delegados de los distritos, los segundos jefes. Comisiones del Ejercito y de la Guardia civil. La comitiva fúnebre se encaminó por las Rondas, paseo del Prado, plaza y calle de la Lealtad, de Alfonso XII, plaza de la Independencia, calles de Serrano y de Goya, á salir á la calle de Alcalá, y de allí al cementerio de Nuestra Señora de Ja Almudena, donde recibió el infortunado Claros cristiana sepultura á la una y media de la tarde. En las Rondas, paseo del Prado y Glorieta de Atocha había mucha gente, y al pasar el coche fúnebre se descubrían con respeto los hombres y las mujeres se persignaban. Muchos se sumaban al cortejo, y así éste, 1 cuando llegaba á la calle de Alfonso Xll, era; interminable. C uscripción y donativos. Los guardias municipales han abierto una suscripción, cuyos productos entregarán á la familia de la víctima. Ayer recibió el gobernador los siguientes donativos con el mismo objeto: