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ABC. SÁBADO 2 J, DE A B R I L H E 1906. P A G I 3 E 1 1 C 1 O N j. las disposiciones del reglamento ae empleados, municipales, dispone que se abone concasacter de gratificación el sueldo de varios médicos de la Beneficencia municipal. Y quedó desechada en votación nominal por 12 votos contra 8 Como el Sr. Mazzantini dijera que algunos de esos médicos no asistían personalmente á los enfermos, sino que mandaban á otros- -cosa que también indicó el S r Ormaechea, pidió tm concejal que concretara esos cargos, á lo que asintió el S r Mazzantini; agregando el alcalde que con los datos que aporte dicho concejal se abrirá una información v se deourarán responsabilidades. -Pasaron á las comisiones correspondientes tres proposiciones de los Sres. Párraga, Mazzantini y otros concejales; se aprobó la comunicación proponiendo se interponga recurso contra Ja liquidación de derechos reales hecha por la Hacienda en el expediente de compraventa de la casa núm. 42 de la calle de Preciados; quedó sobre la mesa por ocho días, para mejor estudio de los concejales, la propuesta de modificaciones necesarias para celebrar nueva subasta de la proyectada Gran Vía. Quedó adjudicado el concurso para la colocación déla lápida- conmemorativa ele D Gaspar Núñez de Arce en la casa en que vivió el poeta, y después de empeñada discusión sz aprobó el dictamen de la comisión especial para adquirir de la casa Laniarca un coche para el servicio de los jefes de zona del servid o contra incendios, coche que costara 3.ooo pesetas. Quedó sobre la mesaba admisión de 1 a dimisión presentada por el ingeniero S r Caaraaño y la provisión de la vacante. Después hicieron varias preguntas los seño, res Iglesias, Diez y Párraga, y se levantó la sesión á las dos menos veinte. CONCURSO DE APUESTAS MUTUAS SUMAS T EMTTTDJIS por nuestros lectores de provincias, ios de Madrid (condición y. a) figuran en estas Usías. D. Dámaso Gordalíza Nicasio Madrid Nicolás García José Tevar, S Vicente Tonregrosa. j Ricardo Sanahuja. B Juan Godoy. B Pedro Loza o José María Mercader. t José Juan Soria. B Esteban Rivera S Pascual Rodríguez B Francisco S o l e r B Eladio López de Haro. Doña Luisa Mora, D. Francisco Cordero. Doña María Fernández D. José Loza Antonio Díaz. 1 S. E K F Rubio. O. Sixto Gómez. 2 2 1 1 Ptas. 1 1 2 i 4 1 2 1 1 1 5 0 NOTAS MUNICIPALES 1 a sesión de ayer. Comenzó a las diez y inedia, bajo la pre- sídencia de Sr. Vincentí. El Ayuntamiento quedó enterado de las cuatro comunicaciones de Ja Delegación de Ha- jcienda desestimando los recursos interpuestos contra las liquidaciones de derechos reales en la exDTODÍación de algunas casas para la Gran Vía. Se aprobó ana moción de Ja Alcaldía- presidencia para encomendar á las diferentes Comisiones la organización y celebración de festejos, Con cargo al presupuesto correspondiente, para solemnizar Ii boda del Rey. El Ayuntamiento acordó enviar un mensaje á la Municipalidad de San Francisco de California asociándose al pesar que ha producido la. horrorosa catástrofe allí oc rrida, y se resolvió que pasara á estudio de la Comisión de Hacienda la propuesta del S r Iglesias de que se enviase un donativo semejante al mandado á Francia y á Italia con ocasión de la explosión en las minas de Courriéres y de la erupción del Vesubio. Se concedió licencia para que el Bazar constraído en la plaza del Carmen pueda alquilar sus puestos, con la condición de que en ellos no se vendan artículos de comer. Después de bastante discutir se acordó que volvieran á la Comisión siete expedientes en los que se proponía la sustitución del alumbra 1 do actual de algunas calles por el de incandescencia, que supone un gasto de 86.000 pesetas próximamente. Fue aprobado el expediente de incautación por el Ayuntamiento de la fianza consignada por Ja casa inglesa que subastó las obras de la Gran Vía, y quedó retirada ía enmienda por la que se pedía gratificación por sus trabajos para varios empleados municipales que habían intervenido en los preparativos de la subasta, acordándose darles las gracias. Se discurió mucho la propuesta de la Comisióri de Hacienda para que se recurriera con 4 ra la providencia gubernativa que, hollando RAMUNCHO 133 que se marcnaDa y esperábanle los mañanas llenos de la ilusión de lo desconocido. Al ir á su casa por la carretera polvorosa y clara, estaba como insensibilizado por el potente encanto de cambiar de vida, del viaje próximo; casi sin pensar en nada determinado y fijo, miraba andat delante de él á su sombra, cortada por la luna con to ques duros y violentos. La elevada Gizune dominaba impasible á la aldea y á cuanto la circuía, con su aspeetc frío y espectral, en medio del lucir radioso y blanco di la media noche. XXV Liego el día de la marcha. Adioses á los am gos d aquí y de alia; votos de ventura de los antiguos soldados que sirvieron en el regimiento... Desde la mañana se ha apoderado de Ramuncho una especie de embriaguez ó de fiebre, que le alienta á todo lo imprevisto de la vida. Arrafcoa, muy servicial aquei último día, habíase ofrecido insistentemente á llevar al viajero, en e! coche de los Detcharry, hasta San Juan de Luz, combinando además el partir al ponerse el sol, para llegar justamente á a estación de embarque á la hora de pasar el tren. Al anochecer, que inexorablemente llegó, como llega todo en la vida, Francisca quiso acompañar á su hijo á la plaza, donde ya esperaba el coche, y alli su rostro, contrariando á la voluntad, se contrajo á impulsos del dolor mientras que Ramuncho se esforzaba por conservai el aspecto arrogante que tan bien sienta á los quintos que van á incorporarse á su regimiento. -Déjame sitio, Arrakoa- -dijo la madre de repente; -voy á ir entre vosotros dos hasta la ermita de San Vicente; ya volveré á pie... Y partieron al ponerse el sol, que sobre ellos, comosobre todas ¡as cosas, derramaba la magnificencia de sus oros y de sus cobres rojizos... ¿tí que no se hablaban. Se detestaban, realmente, casi sin conocerlo. jCuántas veces se comienza así, por nonadas, por envidias, por rivalidades de la niñez, y luego á la Jarga, á fuerza de verse todos los días y no hablarse á fuerza de lanzarse al pasar miradas siniestras, se acaba por sentir odio implacablel... TTa estaban, pues, una frente á otra, y sus voces, temblando rencorosas, llenas de rabia. -Sí, replicó la otra, supongo qxie lo sabrías antes que yo, ¡la sinverguenzona! No me extraña de que teparez can buenos todos los medios, después de lo que hiciste... Y mientras Francisca, rucho más digna por naturaleza, quedábase muda, aterrorizada ahora por lo ímpre visto de esta disputa en pkna calle, Dolores dijo aún: