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ABC. S Á B A D O 21 D E A B R I L D E 1906. PAG, 10. E D I C I Ó N 1. los más atroces martirios. Con frecueritio, y oor motivos insignificantes, le golpeaban sir piedad; atábanlo á una anilla, y sin hacer caso de sus ruegos ni de sus lágrimas mofábanse de su debilidad y hacían escarnio de su timidez. Y no creáis, anaae, que esto que os aigo e producto de mi fantasía; no supongáis ni por un momento que invento estos martirios y estas torturas, porque ayer mismo, en esta Sala, habéis tenido ocasión de escuchar de labios de una mujer, que con valentía plausible vino á declarar, lo que presenció en la Cueva del Beato el día en que, llamado por Bibiano, fue á llevarle un encargo que aquél necesitaba. Refiérese á la declaración de la Cestera, por entender que ésta es una de las pruebas más importantes y de mayor gravedad que se han practicado, pues aquella mujer aseguró haber visto á Bibiano cuando los santeros lo sacaban de su prisión, porque no de otro modo puede llamarse á la mazmorra donde lo encerrabar para golpearle y hacerle sufrir. Y esta testigo, agrega, fue la que nos aije que María Crespo, alarmada por el perjuicio que de saberse aquellos malos tratos pudiera sobrevenirle, le rogó repetidas veces que no divulgase la noticia, porque el ermitaño se marchaba y no habían de repetirse lüs dísoustos. o NOTA DE ACTUALIDAD lALLÁ VA EL CONVOY, QUIÉN SABE DO VA! paso ios últimos años de su vida. Recordaba sus primeros pasos en la escena cuando, muy niña todavía, trabajaba en el teatro que instaló en el Real Palacio la reina doña María Cristina de Borbón para distraer á su esposo Fernando V I, enfermo. Refería su viaje á la Habana con una compañía de la que ya sólo queda la veterana é ilustre Balbina Valvevde, y guardaba exacta memoria de sus grandes triunfos escénicos. No haca muchas noches vi representar la Jldriana á la gran actnz italiana Tina di Lorenzo, que trabaja actualmente en el teatro de la Comedia. Estuvo verdaderamente maravillosa; pero no sentí el escalofrío que experimentaba cuando Teodora, dirigiéndose á la princesa, declamaba los versos de Fedra. iQué delicia verlas á ella y á Matilde bordar la comedia de Tamayo Jilas vale maña que fuerza! Casi se da por bien empleado ser viejo cuando se recuerda esto y el estreno de tanto por ciento, de Ayala, en que creó Teodora el papel de la condesa. Dentro de algunos, muy pocos años, no quedará ninguno de los que la aplaudieron, y considero un deber consagrar un recuerdo á su memoria en este décimo aniversario de su muerte, que la coloca entre las figuras más interesantes y conmovedoras del pasado. UN MADRILEÑO El salón de vistas donde el juicio se celebra estaba, sin embargo, literalmente lleno, y lo mismo al entrar que al salir hubo apreturas, desorden, gritos, campanillazos, etc. etc. En Ja sala de togas comentábase entre los letrados la modificación de conclusiones que en la sesión anterior hizo el fiscal, pues si bien es cierto que la prueba no favoreció mucho, antes perjudicó, á los procesados, no es menos exacto que no se aportó á la vista ningún elemento que no hubiera podido ser contrastado y aquilatado a ¡evacuar los escritos provisionales. No ocultaban tampoco los defensores de esla cansa la desilución que desde un principio les produjo el convencimiento de que se dirigen á un Jurado compuesto en su mayoría de jiombres qre piensan en este asunto como en Cifuentes y otros pueblos próximos piensa todo el vecindario. Y claro es, añadían, que con esta duda en el alma, ó por mejor decir, con esta triste perspectiva, no ha de animarnos la esperanza que estimula en otras causas nuestras energías y acicala nuestros entusiasmos. Cumpliremos, á pesar de todo, nuestro deber, llegando hasta donde nuestras fuerzas nos permitan, y si el Jurado no se convence con los argumentos que expongamos, ¡allá él con su conciencia! I N F O R M A E L Poco después délas nue FISCAL ve comienza á hacer uso de la palabra el representante de la ley. Dice que va á limitarse á cumplir con el deber que su ministerio le impone analizando los hechos que han dado origen al proceso, sin apasionamiento, con la frialdad y la serenidad de juicio que debe ser norma y guía de todo el que como él se halle encargado e velar por los sacratísimos intereses de la justicia. Dibuja á grandes rasgos la figura del ermitaño y relata con toda clase de pormenores y detalles la vida penosa que éste ¡levó siempre, pero muy especialmente desde oue llegó á la Cueva del Beato. Por antipatía y por otras razones que no pueden constituir un secreto para nadie, sabiendo que los santeros dejaron de percibir las limosnas que los fieles depositaban en la ermita desde que á ella llegó Bibiano, hicieron á este infeliz objeto de las más crueles torturas v EL ERMITAÑO DE CIFUENTES INFORMACIÓN POR TELÉFONO (De nuestro redactor Sr. Tercero. GUADALAJARA, 2 O J T Q E G U N D A La sesión de hoy ha sido SESIÓN dedicada en absoluto á los informes, pero aunque había verdadero deseo de escuchar á las defensas, no ha sido el público, sobre todo por la mañana, tan numeroso como tiycr Habla luego del móvil del crimen, y en este punto dice que jamás ha vacilado, pues siempre ha sido para él cosa fuera de toda discusión que los santeros mataron á Bibiano porque les estorbaba, porque era un obstáculo á lat pequeñas ganancias que obtenían aprovechando las limosnas de los que visitaban el santuario. Niega la versión que acerca de las causas originarias de! hecho dio Vicente en el sumario, pues aparte de que tal novela no se le ecurrió hasta la quinta ó sexta vez de comparecei ante el Juzgado, el niño, la supuesta víctima de los vicios de Bibiano, fue reconocido por los médicos y quedó con esto demostrada la inexactitud de tan calumniosa afirmación Otro tanto puede asegurarse de lo que respecta á la muchacha, pues como recordaréis, nada dijo oayer de atentados contra su pudor, ni de proposiciones atrevidas. Descartada, pues, por inexacta la relación que ambos esposos hicieron cuando, buscando el medio de atenuar su causa, no vacilaron en añadir la infamia á su delito manchando la memoria del pobre Bibiano, no os queda má; explicación lógica y verosímil que! a que yo os doy y que supongo aceptaréis. Ahora bien, ¿cómo se realizó ese crimen? ¿Se cometió en la forma que Vicente del Oirao confiesa? En modo alguno. Y no se perpetro ót aquel modo porque la ciencia lo niega, pues ya habéis tenido ocasión de escuchar los informes de ¡os médicos. n los cuales éstos aseguran que la muerte de Bibiano no sobrevino á consecuencia de un golpe en el pecho, sino poi efecto del que en la cabeza le dieron con un instrumento contundente. Y por si esto era poco, aún añadieron los facultativos que aquellas convulsiones de que el procesado hablaba no existieron ni pudieron existir, pues la muerte fue instantánea. Queda, pues, demostrado que el pastor dio muerte al ermitaño agrediéndole por la espalda, sin lucha (porque tampoco se ha probado que la hubiera) y obedeciendo á instancias y consejos de su esposa, que á toda costa quería quitar de enmedío al pobre Gil. Porque esto, que yo rechacé al formular mis conclusiones provisionales, constituye para m otro punto indiscutible, después de haber oíd (á los testigos que ayer desfilaron por estrados haciéndonos saber que el ermitaño temía, má que al pastor, á ¡a procesada María Crespo. Presenta á ésta como mujer de mal carácter dominante y de torcidas intenciones