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ABC. SÁBADO 2 DE ABRIL DE 1906. PAG. 7 EDICIÓN 1 ¿Y este Sr. Guell, venetabie, con sus barbas sedosas y blancas y con sus ojos grises, este Sr. Guell, que nos ha hecho visitar en su cochi el magnifico parque que lleva su nombre y que el ordena, síe Si Guell amable, discreto, pero que deja traslucir un carácter entero, vigoroso, uno de aquellos caracteres antiguos, indomables, de la Barcelona que celebrin en sus libros Miguel de Cervantes y Vicente Espinel ¿Y el 1 ervioso y movible maestro Qller ¿Y Migue! Santos Oliver, frío y profundo en cuya compañía hemos contemplado nosotros desde las ingencias de Monseriat el mmei so panorama de oteros colinas altozanos y te cuestos, y hemos oído alia en la profundidad lejana, a dos o tres kilómetros de distancia el cscateo metálico, valiente, de un gallo? ¿Y Junoy, el queudisimo amigo, en cuya casa hemos comido todos los días atendid s con una solicitud incompaiable por su discretísima señora, este juno) a quien vemos charlando sin cesar, alegre, escuchando a todos activa, in cansable, y que en un momento, cuando se han marchado todos, se tiende sobre el diván y parece que hay en el un gesto profundo y fugitivo de cansancio, de melancolía y de escepticis mo, un gesto de luchadot amargado por muchas cosas, un gesto qne en este hombie todo bondad y aleg la nos sorprende en este minuto de soledad y lleva una sensación de angustia a nuestro espíritu ¿Y Alejandro Lerroux, recio, impetuoso, metido en su pequeño jardín en su pequeño despacho, tecleteando siempre en su maquina de escribir? ¿Y Riquer, el dibujante y pintor etéreo ¿Y el grande conocedor de ai te Raimundo Casellas ¿Y D Antonio Rubio y Lluch, autentico modelo del erudito paciente, minucioso, exacto, incansable y benévolo del siglo XVID? ¿Y el señor marques de Casi Buisi, correcto, atento y cortesisimo como un caballero délos que hablan en TI libio del Coilegiai o dz Castiglione ¿Y Juan Maragall, el exc isito, ei sutil poeta que escribe crónicas de u ía fin elevada idealidad ¿Y el Sr. Prat de la Rib e! espíritu mas profundo, mas intenso, que hemos encontrado nosotros en el legionalismo, Az hombre tan reservado tan silencioso con sus ojos azules y su bigote rubio y caído que nos i Mff STRO DF LA GOBbRNACION EN BARCELONA. LOS AfRhDED RES DEL G t l l PNO CIV 11 tot MIENTRAS SE C E L I- B R A B A LA RECEPCIÓN fcN LOS SALONES DLL EDIFJClO cltl GRACIAS CORDIALES 1 a T pasado dos o tres días desde nuestra vuelta de Barcelona, hemos entrado otra vez en posesión de nuestro modesto mechinal de filosofo insignificante, nuestras viejas zapatillas han vuelto a abrigar nuestros pies, pisamos nuestra alfombra modesta- -un filosofo, aunque pequeño puede tener una alfombra, -cubie la cabeza nuestra gorra habitual, también un poco antigua se ha serenado, en fin, nuestro espiutu, ha pasado la ligera fiebre que acompaña al torbellino del viaje, y nos hallamos en el punto de cumplir un deber intimo, ineludible Y ¿como vamos a cumplir este deber ¿De que forma y manera nos vamos a componer para expresar nuestra gratitud piofunda a tantos y tantos amigos que en B. ncelora nos han colmado de atenciones ¿Podremos olvidar nosotros, ante todo, a este querido Fernando Agallo, incansable secretario de la Higa regionahsla, periodista agudo, intuitivo, hombre que esta en siete partes a la vez, que habla con todo el mundo, que es de todos estimado, que a veces en sus andanzas precipitadas se separa un momento de un corro de amigos o baja un instante de un coche para acercarse al telefono de un cafe y transmitir en cuatro minutos su uticulo diario de LaVeu ¿Y este Rusiñol este Tpnble Albewo el presidente ahora de la Lhga, tan fino, tan aristocrático un poco melancólico, en cuyo soberbio, maravilloso automóvil, fibncado en Barcelona y destinado primitivamente a D Alfon so X 1I1, hemos corrido cuestas arriba y abalo L I USTR- S 4 B 1O DESCUBRIDOR DEL R i D I U M MR CIK 1 F, MUFUTO ANTFAYFR EN P IS ATROPtLLADO POR UN CARRO, Y SU ESP SA, PKAC 11 CAND 0 TRABAJOS Dfc LABORATORIO