Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. SÁBADO 2 J DE ABRIL DE oo6. PAG. 4. EDICIÓN i. tíones anaiogas a ia de los rayos da Roentgen. Otras substancias como el fborium ofrecían iguales propiedades. Se llama rayos Becquereta- á los rayos que emanan- éz ciertos cuerpos y substancias radio- activas á los cuerpos susceptibles de emitirlas. El matrimonio Curie, en colaboración con liémond y Debiernc, ha descubierto otras substancias radio- activas: el pobnium (así llamado por la señora de Curie en recuerdo de su país) el radium y el acítnium, cuyas radia íones son un millón de veces más intensas que las del uranium y del thorium. Con estas materias tan activas y principalmente con el radium, se han podido estudiar fenómenos que hasta aquí sólo fueron entrevistos. Estos fenómenos son de los mas extraordinarios: la radio- actividad se manifiesta por ttna energía misteriosa que parece contradecir los grandes principios qtie son tase de la ciencia taoderna. Los rayos del radium, por ejemplo, reúnen propiedades análogas á las délos rayos X; pero mientras éstos se desenvuelven en un medio gaseoso extremadamente rarificado por la mpolla de Crookes por la acción exterior de una corriente eléctrica y cesan de manifestarse al cesar la corriente, las más pequeñas partículas del radium constituyen además un centro de energía siempre en actividad y sin que nada exterior venga á alimentarla. La expresión de- metales que viven está bien aplicada á estos cuerpos y las propiedades asombrosas qise reúnen destruye la idea basta aquí sostenida como artículo de fe sobre la completa inercia de la materia. La acción- activa del radium sobre tes cuerpos, sobi e los nervios, sobre la piel, podrá ser aplicable por la medicina, y á este fin se dirigen los trabajos de muchos sabios. Curie ha dicho que no osaría entrar en una habitación donde hubiese una libra de radmm puro, porque perdería la vista si no sucumbía pror la destrucción de su epidermis. Tal es el descubrimiento de este insigne hombre de ciencia, cayo desastroso fin tanto tiene que líorar- el mundo entero. J OH TELEGJWtFC pándose sólo de huir de los terremotos y eí incendio. Caqueadores y borrachos. A pesar de los esfuerzos de la policía y e la tropa, han sido saqueados muchos depo tos de licores, y en las calles se ven centena ss de vagabundos borrachos. p vitando la peste. Las autoridades militares han pedido al Gobierno que los buques de la escuadra recojan los cadá- veres y los arrojen en alta mar para evitar la peste. oficias del interior. Las noticias que se reciben del interíoi d California son desconsoladoras. Santa Rosa ha quedado destruida, oerecien do mil personas. Igualmente han sido arrasados Heabsburg, Geyserville, Clonerdole y Utríole. TD iquezas en salvo En las primeras horas de la mañana todos los Bancos han transportado á las montañas próximas el metálico, valores y billetes, que han quedado bajo la custodia de los soldados. A Jcalde heroico. El alcalde de San Francisco, monsieuaf Smith, está dando pruebas de un carácter heroico y de una naturaleza privilegiada. Siguiendo sus órdenes, los panaderos y los lecheros atienden al aprovisionamiento de millares de niños, que han dormido esta noche jen los parques al cuidado de tropas escogidas. La tarea de recoger cadáveres se ve interrumpida frecuentemente Dor las llamas, qac todo lo invaden. El alcalde atiende á todos los detalles de salvamento, y arrostrando grandes peligros sz ha instalado en los sótanos del Palacio de Justicia, trabajando día y noche sin cesar desde qwz se sintió el terremoto. Su despacho está alumbrado por algunas bujías, y M Smith, impertérrito, dicta órdenes y dispone todo lo necesario, sin emocionarse por los gritos lastimeros de Jas personas que piden socorros, ni por los insultos y blasfemias de los borrachos, ni por las detonaciones de los revóhrers que disparan las personas que se defienden de los saqueadores. p l servicio telegráfico. Nueva York, 20, 1 0 1 Las noticias de San Francisco llegan á pedazos, lentamente pues sólo funciona un hilo con aquella ciudad. Todas las oficinas de Telégrafos han sido trasladadas á Oakland, desde donde se transmite los telegramas gratuitamente para facilitar á las victimas supervivientes de la catástrofe los medios de tranquilizar á sus familias; pero la confusión es enorme y resulta imposible cursat todo el servicio. El ministro de Comercio ha tenido que esperar treinta y seis horas la contestación á un telegrama en que preguntaba por su familia, que habita en Oakland. p j 1 barrio aristocrático. Nueva York, 20, 10 m. El barrio más elevado de San Francisco era el barrio aristocrático, formado por espléndidos hoteles y villas que ocupaban una extensión de varios kilómetros. También ha sido incendiado y destruido. La mayoría délas construcciones era de ricas maderas y con techos de vidrio. Nuevos despachos de Oük and dicen- que comienza á sentirse éntrelos supervivientes de la catástrofe hambre y sed, sobre todo sed. Millares de personas esperan ansiosas la llegada de ios soldados aue deben distribuir agua. E J n tierra? y manifestaciones de pesará París, a o, 6! Por expresa noluntad del finado, el entierro de Curie se celebrará sin ceremonia ni pompa de ninguna clase La Familia no admitirá tampoco flores ni coronas. La viuda y el octogenario padre del ¡asigne descubridor hállanse en situación afligidísima. Desde poco de ocurrir la tremenda desgracia, su casa ha estado concurridísima, acudiendo á ella personas pertenecientes á todas las clases sociales con objeto de testimoniar sa dolor. El número de cartas y de telegramas s inmenso, recibiéndose despachos o el mundo entero, LA CATÁSTROFE DE SAN FRANCISCO POR TELÉGRAFO n el barrio chino. Nueva York, 20, 8 m. En el momento de producirse la catástrofe, los chinos se lanzaron de sus guaridas y se agruparon en el square, tocando los gongs y otros ruidosos instrumentos con los cuales producían tin estrépito iniernal. Un numeroso grupo de refugiados italianos ropezó con los chinos, y su Tánico se convirtió en locura. Huidos del otro lado de la población, precipitáronse en el barrio chino varios millares de españoles y mejicanos, con los cuales lucharon fañosamente los diez mil chinos. El combate duró toda la mañana é hizo necesaria la llegada de tropas del Gobierno, que x bayoneta c? lada restablecieron el orden. P r mar. Nueva York, 20, 8 m. Telegrafían desde Washington á The New York Sun que la escuadra del Pacifico, mandada por el almirante Goodrich, navega rápidamente hacia San Francisco para cooperar á los trabajos de auxilio. En sus buques pueden encontrar albergue muchos centenares de personas. 8 m. Numerosos lo os salvados del hundimiento del manicomio de Santa Clara, recorren el país, con gran terror de los habitantes. De Oakland comunican que continúa el éxodo de los habitantes de San Francisco, y que aquellas autoridades, que impiden todo tráfico con la ciudad devastada, faciKtan en lo posible Ja marcha de los desventurados que han quedado sin hogar. Numerosos infelices de éstos apíñanse á orillas del mar, esperando algún vapor que les conduzca, desde San Francisco á Oakland, al otro lado de la bahía. La mayoría de los fugitivos que llegan áíste últi- ro punto, ile in niñeros p? quetiíos conteniendo aiütinos efectos de escaso valor. E Los pocos coches que se pudo encontrar, contenían enfermos, heridos y moribundos. Los hospitales de Oakland rebosan heridos y enfermos, que son transportados tan rápidamente como se paede. hay esperanza. Nueva York, 20, Ü m. E l TSvening fflail recibe nuevos despachos de Oakland, en los que se declara qtie se ha abandonado toda esperanza de salvar á San Francisco. Los conductos de agua se han roto nuevamente y os bomberos no pueden va combatir el fuego. Siete bombas- enviadas desde Oakland han sido devueltas porque no hacía posibilidad de utilizarlas. El general Funnston comunica por telégrafo que sigue ardiendo la población. í c t i m a del deber. TM Nueva Yoríi, 20, 8 n. Un teniente del Ejército, que preparaba una carga de dinamita para voíar varios edificios incendiados, resultó herido mortalmente por haber hecho explosión el paquete que manipulaba. Qérdidas sensibles. París, 20, 9 m. Se reciben noticias de San Francisco de que entre las pérdidas causadas por la catástrofe figura la de una magnífica colección de libros antiguos y documentos históricos de la Edad Antigua, del Renacimiento, de la Revolución Francesa, y millares de manuscritos anteriores al descubrimiento de la Imprenta. T 5 arrios destruidos. Confírmase que han quedado destruidos los barrios japonés y latino. Los habitantes del primero huyeron, llevándose en fardos á cuestas todo lo aue pudieron salvar de sus casas. Los vecinos del barrio latino lo abandonaron en masa, ganando las colinas y el mar y ocu- Éxodo trágico, 20, Nueva York, H ambre y sed. 20, 10 m. Nueva York,