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R C V I E R N E S 20 D E A B R I L D E 1906 P A G 8. E D I C I Ó N 1. minores ae pesetas y la exportación á 240 Los aiticulos que se ¡mportan en mayoi cantidad sen azúcar, metales en moneda, cafe, te, arroz, cementos, hierro, etc. y los exportados consisten en cereales, vinos, conservas de salmón, frutas y legumbres, alcohol, mercurio, aspecto, pues se encuentran en ella, sin que falte uno solo, todos los que han sido citados, los hombres, preocupados, parece que ordenan sus recuerdos para q u e nada se olvide en el momento o p o r t u n o las mujeres challan y ríen como si su memoria les inspirase iruy o J C E N T E OLMO Declaras suhr cíe h plata y maderas confianza. O M I E N Z A E L Poco antes de las diez JUICIO se constituye el Tribu nal con los magistrados cuyos nombres hemos publicado hace tres días En el banco de la acusación toma asiento el INFORMACIÓN POR TELEFONO teniente fiscal Sr. García Sieira y en el délas de (De nuestro dactor SÍ fercero) fensas los Sres. Bravo Lecea y Rodríguez lúa i. CiUADALAJARA 1 7 J T Hecho el sorteo de Jurados resultan elegiT Ves. de mucho antes de las nueve de la mañados los siguientes na hallábanse los alrededores de la A u D Hilario Utrilla, D Dionisio Moreno diencia totalmente ocupados p o r los curiosos, Pérez, D Raimundo Paco Muñoz, D Ga vecinos en su mayoría del pueblo de Cifi emes, briel Gallego Renales, D Maximino AL EL ERM 1 T ÑO DE C 1 FUENTES mueite de Bib ano, si bien uuenU justific su crimen con U conducta que este observó. A tanifiesta al Tribunal lo mi mo que nos dijo cuando le visitamos en la ca cel hace p o cos días, añadiendo con palabra premiosa y torpe algunos detalles de escaso inteies. Presenta al ermitaño como un hombre inmoral, y dice que si su arrepentiTiieiito hub era sido sinceio, no habría ocuriido el crimen, que nació única y exclusivamente de a í n d i g m cion que como padre ie produjo el relato d r su hijo Peñere después la muerte de B biano y aseg i n que este ai verlo fuuoso pid o e perdón, poniéndose asi (Interta airod I aise, pero ó presidente se io impidí j ¿Como explica usted entonces, le p eg mía el fiscal, que a ometiera con m palo, si es. taba en tan humi ae actitud? P o r q u e de iepuj Í, si. íí- 4 f v í 1 LJIJA 7 (A. Vista del proceso del crimen de Cifuentes. Los convecinos del ermitaño Bibiano Gil y el hijo del procesado Vicente Olmo (x) á la puerta de la Audiencia, durante la primera sesión de la vista celebrada ayer. roí. ouerrao que esperaban con impaciencia el comienzo del JUICIO. Comentábase en todas partes las declaraciones del pastor, que publico A B C haciéndose cabalas y emitiendo opiniones, q u e p o r ser en su totalidad apasionadísimas, levelan un ambiente d e hostilidad hacia los procesados, contra el cual ha de ser a los defensores muv difícil luchar. Prueba también esto que decimos, el sentimiento que produjo la noticia poi nosotros publicada respecto a la no intervenc. on del cusador particular, pues nadie duda y asi se lecia esta mañana, q u e de haberse personado quel en tiempo, hubiera sido otra la suerte de los procesados Estos, muestranse ttanquilos y esperan casi con indiferencia la hora de c o m r m e c e r ante i s jueces. LfA S la de test g s piesenta ¡uñadísimo jandre Alcántara, D P e d r o Ortega Lcoez, D Vicente M o r e n o Lafuente, D Joaquín Morales Tamayo, D P e d i o Antón Cuenca, D Tiburcio Solano de P e d r o D V u o Vicente Moranche! y D Hilario A p a u c i o M a y o r Suplentes: D Regino Blanco del Olmo y D Tomas García López. F o r m a d o el Tribunal popular, el presidente ordena q u e entre el publico, y al abrirse las puertas de la Sala penetra en el mayor desorden la enorme masa de cuuosos que esperaba en los pasillos y en la calle El secretario piocede a dar lectura a los escritos de as partes peí o aunque nos hallamos may pioximos a la mesa del reiator, apenas si llega a nosotros alguna palabra, tal es el ruido que produce el publico. Terminada la lectura de las conclusiones, que también conocen nuestios lectores, c o mienza el interrogatorio de los proces 2 dos. te cambio, y al atienazarle con llevarle atado pueblo me t n o e! ollero y se pieparo con te cayada para golpearme Jnbiste en que no dio al ermitaño mas que un goipe con las tenazas, y señalándose el pecho, agrega Aquí en esta parte le di pero no en la cabeza, jpuedo jurarlo El presidente, al ver! a actitud descompuesta del procesado que habla a gritos y acciona con exageración, le llama al orden. Continua Vicente su declaración, y relata como llevo el cadáver a la sima y lo que tuvo que sufrir para ocultarlo. Dice que el ermitaño habíale manifestado en diversas ocasiones que era hijo natuial de Gil Leceta, cuya herencia esperaba recoger, aun que la familia legitima le hacid mucha guerra. Añade algunas noticias que conocen ya nu s tíos lectores, y se da por teiminado el mterro gatorio del pastor.