Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C. MARTES 17 DE ABRIL DE 1906. PAG. i3. EDICIÓN 2. a EL VIAJE DEL REY POR TELÉFONO y TELÉGRAFO A saludar á S. M París, t 6, i f. El primer secretario de a Embajada de España, Sr. Riaño, ha marchado en el sudexpreso á la estación de Saint- Pierre para saludar á D Alfonso y acompañarle hasta Cherburgo. S. M el Rey de España D Alfonso XI 11 ha, llegado á esta estación en el sudexpreso á las once y cincuenta y cinco minutos. Ha sido saludado por varias personas de la aristocracia española residentes en esta ciudad, entre ellas por los duques de Arión y Castroterreno. El tren salió con diez y siete minutos de retraso. 15 úrdeos, 16, 4 t. S. M D. Alfonso Xlll ha llegado á esta estación á las dos y treinta y dos minutos, apeándose durante algunos instantes. Fue saludado por el cónsul y vicecónsul de España en esta capital, á quienes dirigió cariñosas frases. El Sr. D Enrique Cerega entregó al M o narca las insignias de socio del Club Náutico de Bilbao. D. Alfonso conversó muy afablemente con él durante bastante tiempo. Tanto en los andenes como en los alrededores de la estación se hallaba estacionada considerable machedumbre, contenida con bastante dificultad por fuerzas de la policía y ue prorrumpía en entusiastas y afectuosas aclamaciones, contestando el Rey con sonrisas, y cariñosos saludos. El tren se puso nuevamente en marcha en medio de ¡vivas! al Rey y á España. ours, 16, 8 n. A las seis y cuarenta y cua tro minutos pasó S. M por esta población, siendo entusiásticamente aclamado. En Saint Piérre des Corps subió en el tren rspecial, saliendo á las seis cincuenta y tres con dirección a Cherburgo. El Monarca fue muy aclamado. p i Giralda. Cherburgo, 16, 8 n. El yate Real español Giralda ha entrado en este arsenal. Viene á buscar á D Alfonso XIII con objeto de conducirle á la isla de Wight. Dicho Monarca llegará á esta ciudad mañana á las dos de la madrugada. El prefecto del departamento de la Mancha y el prefecto marítimo acudirán á la estación para saludarle. Calida de Cherburgo. Cherburgo, 17, 8 m. S. M el Rey llegó á esta ciudad á las dos de la madrugada, dirigiéndose desde la estación al arsenal para embarcar en el Giralda. Fue despedido por el prefecto de a Mancha y el prefecto marítimo. El Giralda zarpó á las cuatro de la mañana. Mascagni, furioso al ver la actitud del público, descendió del sillón y se retiró. El escándalo aumentó considerablemente, hasta que pasada media hora salieron á avisar que el maestro accedía á reanudar la representación repitiendo el aria aplaudida. Al salir á escena Mascagni, el público le tributó una entusiasta ovación. El Rey en Francia. í. Biarritz, 16, 3 Accidente de automóvil POR TELÉGRAFO medidas urgentes que las circunstancias exigían, y se dispuso la dispersión de la escuadra, quedando sólo en el Tajo la fragata Don Trer nando. El origen de todo fue el castigo impuesto á la marinería del crucero Dom Carlos, que se había sublevado contra su comandante, y cuyo perdón exigían los marineros del Vasco da Gama Los informes oficiales desmienten que haya, habido muertos ni heridos. T etalies interesantes. Cuando á las siete de la mañana se dirigía al Vasco da Gama el comandante señor Antas Ribeiro en el vapor del Arsenal, y los marineros se oponían resueltamente á bajar la escala, el teniente Sequeiro, único oficial que había á bordo, la arrió de pronto, dando lugar á que el comandante subiese, pero la marinería la volvió á izar antes de que los acompañantes del Sr. Antas hubiesen podido poner el pie en el primer peldaño. Por segunda vez arrió la escala el teniente y así dio paso á la oficialidad. Entonces los marineros dirigiéronse hacia la proa, amenazando disparar sus armas. Los oficiales tuvieron que luchar con ellos á brazo partido, así como el comandante, y por fin, dominados los revoltosos, se restableció la calma. Muchas de ¡as armas de á bordo fueron arrojadas al agua durante la lucha. POR TELÉGRAFO arís, 16, 1 t. A consecuencia de un accidente de automóvil, han regresado heridos de Versalles el secretario de la Embajada española Sr. Dóriga, su hermano, los agregados Sres. Latorre y Urzáiz y el Sr. Mora, sobrino del marqués de Casa Riera. Yl P MANIOBRAS DEL EJERCITO ALEMÁN POR TELÉGRAFO Berlín, 16, 9 m. En los círculos militares se asegura que el Kaiser ha ordenado que las maniobras en proyecto se realicen ajustándose lo más posible á un supuesto de estado de guerra, debiendo los jefes tomar para ello las medidas consiguientes, y desenvolviendo sus planes de combate con mayor iniciativa que de ordinario. Sormino, enfermo POR TELÉGRAFO oma, 16, 10 m. Al terminar el Consejo de ministros, el presidente, M r Sonnino, sufrió una repentina indisposición. Según el dictamen de los médicos, se trata de un caso de influenza. El ilustre enfermo se na visto- obligado á guardar cama R 1 os barcos sublevados. Lisboa, 16, 4 í. Los barcos Dom Caí los, Vasco da Gama, Tejo, Adamastor y Jljrica han quedado anclados en la embocadura del Tajo por orden del almirante 1 a sublevación aumenta. Lisboa, 16, 9 n. La situación se ha agravado considerablemente. Las últimas noticias llegadas de los barcos sublevados dan cuenta de que la insurrección cunde, entregándose los sublevados á todo género de actos de indisciplina. Los amotinados han amenazado con oombardear la ciudad si no se íes da una completa satisfacción á su demanda. A cuerdos gravísimos. Lisboa, 16, ion. Hoy se han reuniüo los ministros en Consejo, con objeto de adoptar determinaciones relacionadas con los marineros rebeldes. Después de estudiar detenidamente la cue. tión, los consejeros decidieron que fuesen volados los barcos sublevados, si sus tripulaciones no ceden en la actitud de abierta rebeldía en que se han colocado. El ministro de Marina ha recibido amplios poderes de sus compañeros de Gobierno para emplear dicha medida como lo estime oportuno, 1 a opinión. Lisboa, 16, i o n La opinión sigue con ansiedad el desarrollo de los sucesos, y las personas sensatas convienen en que los sublevados deben ser castigados enégicamente. Muchos curiosos acuden al Arsenal, á los Centros oficiales y á las redacciones de los periódicos, con objeto de adquirir noticias. INSUBORDINACIÓN EN LISBOA 1 a Prensa portuguesa recibida ayer ocúpase extensamente en la insubordinación producida á bordo del buque de guerra portugués Vasco da Gama. Los sucesos fueron como sigue: Serían las nueve de la noche cuando del acorazado Vasco da Gama partieron cinco cañonazos, seguidos de numerosos disparos de fusil. Poco antes se había oído grandes voces y algún disparo de revólver, y para averiguar lo sucedido se dirigieron al acorazado de referencia dos remolcadores ele la Aduana y uno del Arsenal con sus tripulaciones correspondientes. Una vez próximos al Vasco da Gama, vieron con sorpresa que la marinería, armada y equipada, estaba sobre cubierta y les intimaba la orden de retirarse si no querían que los echaran á pique. Uno de los jefes de los remolcadores, hombre poco asustadizo, insistió en su propósito de acercarse al acorazado, y entonces dispararon desde éste los cinco cañonazos y los numerosos tiros de fusil ciue tanta alarma produjeron. Rápidamente se reunieron en el Arsenal el presidente del Consejo, los ministros de la Guerra y de Marina v las autoridades superiores de la Armada. No había manera de obtener noticias. Los marineros habían cortado todas las comunicaciones con tierra. A la una y media intentó subir á bordo el comandante Sr. Antas Ribeiro, pero no pudo lograrlo hasta las siete y media de la mañana y eso gracias al auxilio del teniente Sequeira Lopes, que estaba á bordo. Una vez á bordo, el comandante y la oficialidad restablecieron el orden y desarmaron á los amotinados, que bien pronto mostráronse arrepentidos de lo que habían hecho. Las autoridades adootaban entre tanto las Mascagní y el público POR TELÉGRAFO Y 5o ma, JÓ, 9 m. Comunican de Barí un in cidente ocurrido anoche en el teatro Petrucelli de dicha ciudad entre el insigne compositor Mascagni y el público que asistía al estreno de la ópera La Jímica, dirigida por su autor, el citado maestro. La concurrencia solicitaba insistentemente la repetición de un aria de barítono, á lo cual se negaba á acceder Mascagni, siguiendo siempre su prurito de desdeñar la popularidad. Al ver que la orquesta continuaba la partitura, el público promovió un formidable tumulto, dando silbidos, golpes con los pies y bastones, y arrojando á la escena los almohadones. CLÍNICA DEL DR. GONZÁLEZ OSSOR 1O, CONSULTA DIARIA, DE 2 á 4. ECONÓMICAS PARA LOS OBREROS, DE 7 á 8. ARGENSOLA, j 9, PRAL OCHA. MADRID