Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
SI ANO CUATRO. JNUJVL 459. CRÓNICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. MADRID, 16 DE ABRIL DE 1906 NÚMERO SUEL TO, 5 CÉNTIMOS queda fe- -la única que resta- -en el milagro de un cambio repentino, y el egoísmo paraliza el influjo de las clases directoras, como la necesidad y la falta de educación enconan los ánimos de las masas proletarias, el Estado, enclenque de suyo, no puede debilitarse más ni un solo momento. Porque el accidente adverso halla á toda hora ocasión de manifestarse, y esto cabe que se convierta en un peli- gro para todos. Por eso es dable afirmar que el valor del Gobierno en este caso es verdaderamentcheroico. Probablemente, nada ocurrirá; mas si acaeciera, con el Rey ausente y las Cortes cerradas, las responsabilidades infundirían miedo, aun á los que menos hubiesen de participar de ellas. Es presumible, por tanto, la inquietud del jefe del Gobierno en lales días, y presumible que los mismos no se dilaten en la forma que se anuncia; sin embargo de haber ya quien señala el 1, de Mayo, para regreso de D. Alfonso. ¡Esto es estupefaciente! MANUEL TROYANO CRÓNICA POLÍTICA JUS- Sin exponer el funI NQUIETUDCADA damento de la noti. -TI FI cia, un periódico dice que la ausencia del Rey se prolongará hasta el 1. de Mayo. La afirmación ha parecido tan verosímil, que todo el mundo la ha aceptado como cierta ó, por lo menos, como muy probable. Los sentimientos que impulsan á don Alfonso XIII, son muy humanos, muy propios de la juventud. Por ello, aparte toda consideración política, hallan eco simpático en el ánimo popular. Pero, habrá que reconocer, al mismo tiempo, en (el Gobierno un valor casi heroico y un ivehementísimo deseo de complacer al Soberano. Porque, innegablemente el Estado español queda, durante buen núme, ro de días, en situación harto difíciL No puede haber en ese tiempo resoluciones prontas y trascendentales del poder público, que tengan la necesaria autoridad. Cierto, que en la presente época, los jefes de los Estados viajan con frecuencia. Ahora mismo, Eduardo VI I. y la Reina su consorte navegan por los mares del Oriente. El Kaiser si no viaja hoy, probablemente estará proyectando alguna excursión por los países vecinos. Mas, el rey de Inglaterra puede salir tranquilo de su reino, donde todo es normalidad; la vida nacional se desliza allí por cauces legales perfectamente regulares y limpios, y hay un Po der no menos moderador y de más peso que la Corona misma, el Parlamento. Por muy extraordinario é imprevisto que fuere lo que en aquella sociedad ocurriese el Estado inglés, dispondría de todas sus energías concentradas sobre el conflicto interno ó externo, aunque estuviera muy distante el lugar, donde se encontrase el Monarca. La férrea organización del Imperio germánico consiente al Kaiser análogos desahogos; allí lo normal es sólido y seguro por la disciplina como en Inglaterra por la libertad. Mas, entre nosotros ¿qué hay de sólido, ni de seguro? La anormalidad parece presidir nuestra existencia. Lo más probable aquí es lo imprevisto. Ni la libertad nos ha educado, ni la disciplina nos contiene. La confianza de todos los elementos, que bullen y se agitan, está puesta en el azar. De la noche á la mañana surge el conflicto inesperado. ¿Quién hubiese dicho el 24 de Noviembre en Madrid, lo que el 25 iba á ocurrir en Barcelona? En pueblo, como el nuestro, donde hay, en más de una región, separatistas, y el espíritu faccioso se ha endurecido resistiendo toda acción de la realidad, según los carlistas nos demuestran, y aún rrección. La policía pudo guardar el des- canso dominical y esto constituye un? nota simpática, por tratarse de un día d? comer mucho cordero enhebrado con mucho morapio, AEMECE DESDE BARCELONA J MADRID AL DÍA quiso el sol alegrar la fiesta de la Pascua. El cielo estuvo entoldado, amenazador; por la tarde cayeron cuatro gotas, pero por la noche las nubes pasaron déla amenaza á los hechos. El espectáculo del día, la corrida de toros, tuvo todo el público que cabe en la plaza. Para que se diga luego que se pierde la afición. Los devotos del espectáculo salieron satisfechos, y como era día de Resurrección aseguraban que habían resucitado Trascuelo y Lagartijo y hasta los toros que aquellos colosos mataban. Resulta, pues, que tampoco se pierde la fiesta, y que no es exacto que ya no haya toreros, ni toros, ni... vergüenza torera. También fue político el día. rluno Consejos de ministros á pares. Loque no hubo füé anuncios de próxima reunión de Cortes. El Gobierno, ante los requerimientos generales, opta por hacerse el sueco mejor que hacerse liberal. El Rey se marchó por la noche á Inglaterra á ver á la futura Reina, mientras los ministros se quedan aquí preparando el programa de festejos para la boda; programa que se teme resulte parecido al parlamentario. En la BombiJla se registraron varios banquetes: uno. de los extremeños y otro del respetable gremio de comerciantes en gorras, para festejar el acuerdo de la autoridad permitiéndoles abrir las tiendas los domingos hasta las doce. Los gorreros se divirtieron, y á pesar de serlo, ninguno fue de gorra. Nada más de notable ocurrió en la primera jornada jde la Pascua de Resuf ío U N O Y ¿Serán muchas las personas quienes nosotros queramos tan cordialmente como á Emilio Junoy? Seguramente que serán pocas. Nadie como Junoy tan afa ble, tan condescendiente, tan comprensor d todo. Y nadie que posea un golpe de vista tan rápido y exacto para juzgar las cosas humanas y que disponga de una palabra tan suelta, dúctil y pintoresca. -Querido Junoy- -ie nemos dicno- -es preciso que usted exponga su criterio sobre las cuestiones de actualidad- -Él debate, con ribetes de disputa á ratos sobre este tema, no puede, querido Azorín, inspirarme declaraciones sensacionales- -no; ha contestado el bondadoso y popular parlamentario. -No puedo siquiera brindar á los lectores de A B C un fragmento de esa literatura sonora y brillante que ha brotado de los labios de tantos ilustres intervievados. Voy á presentar las cosas en su tamaño natural, sin alterarlas con los colores de la fantasía. Ante todo, hemos de preguntarnos: ¿qué será eso de la solidaridad catalana? Yo ni entro ni salgo en la cuestión. Renuncio sencillamente á la palabra, porque ni me enardecen las controversias retrospectivas, ni se arrulla fácilmente mi espíritu al son de los cantos de los profetas. Las cuestiones que son patrimonio del tiempo, no constituyen mi especialidad; mis gafas di corto de vista, no son el telescopio poderoso á propósito para vislumbrar los horizontes de porvenir. Únicamente me es lícito departir í flor de tierra acerca de lo que na sido, lo que es y lo que puede ser h solidaridad catalana, y no reñiré ciertamente con mi amigo del almf el Sr. Lerroux por profecía de más ó de me nos sobre la terrible aventura de la posiblí absorción del partido republicano por el regionalismo. Ya sabe el amigo Lerroux que río yo de los jaeces de colores. Y entrando ya á explicar lo que ha sido e movimiento de solidaridad catalana, diré que, dejando aparte las grandes frases de montón, unión, solidaridad, etc. etc. el hecho se reduce á una sencilla coincidencia que ni borra e 1 recuerdo de las pasadas disputas, ni liquida Ioi agravios intangibles, ni confunde los campos Las esferas no tiemblan ni se hunde el firma, mentó. Unos cuantos señores representante de Cataluña, buenísimos, dignos, consecuen tes, amantes apasionados de sus ideales respec tivos, se encontraron en el camino del cumplí miento del deber, y atracados de golpe po una ley arbitraria de persecución y de injusticia, se juntaron, se defendieron, sin compro meterse á nada, ni renunciar ninguno á volveí libremente por la amplia carretera de sus convicciones á la casa solariega. Esto fue la solidaridad catalana en el Congreso. ¿Qué es ahor este movimiento! Ya en sus hogares ios atracados, tras las peripecias de la lucha y por virtud de la aproximación fatal que el peligro engendrara, han seguido tratándose aquéllos, se han hablado, se han visitado, y como es perfectamente natu- UMVER 8 HM 0 DE NAVARRA aK