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A B C SÁBADO 14 DE ABRIL DE 1906. PAG. 4. EDICIÓN 1. Popular no resultará el nombramiento; pues la opinión se ha mostrado casi unánime en pedir la amortización. El efecto exterior de aquél será lastimoso, porque verán con sorpresa los extranjeros que apareceremos dando todavía, á los ocho años, ascensos de tal magnitud por el desastre. Eso no aumentará seguramente nuestro prestigio. Por último, hay un aspecto de la cuestión, que es el más grave. Se asegura que el agraciado será el general Polavieja. Pero, hay que tomar en cuenta que se considera al general Polavieja como el partidario más convencido y resuelto del poder personal. Si dicho señor, sin llegar á la altísima gerarquía, para la cual se le supone designado, se ha movido cuanto le ha sido dable y ha trabajado con afán por lo que tal vez considera como un ideal de Gobierno; si de ministro de la Guerra y después en los otros altos cargos que ha ocupado, ha dejado conocer, con sobrada claridad, que se conceptúa hombre llamado á superiores destinos ¿qué le sucederá, cuando se vea príncipe de la milicia, con todas las prerrogativas anejas? ¿Y qué pensará y deducirá de todo ello el espíritu tmblico? Estas preguntas debe hacérselas á sí propio el Gobierno, y contestarlas en onciencia. MANUEL TROYANO las calles de la villa llamando la atención JV 5 ADR 1 LENER 1 AS. LA CORTE 1 T l con sus manteos y sus lazos de colores. DE LOS SOMALÍ S El acontecimiento religioso del día fue Lugar del suceso: calle de Alcalá. Día de la la función de anoche en San Francisco el ocurrencia: Jueves Santo. Hora: las seis de la Grande. La concurrencia fue inmensa y tarde. La multitud llena la gran vía, con minúscula entrada á la iglesia produjo no pocos escándalos; pero, en cambio, la solemni- las, porque la otra, la de las mayúsculas, no ha dad fue magnífica, digna de Madrid y pasado ni pasará en mucho tiempo de fracasado proyecto; el cuadro, si un pintor llevase a! digna del templo donde se celebró. lienzo un reflejo de la escena, podría titularse De Ñapóles, mejores noticias. El Ve- la invasión de las mantillas blancas subio, más encalmado. La mitad de las mujeres que desfilan ostenEncalmada aquí ía política, pero con tan sobre la cabeza la española prenda. No la tendencia á convertirse hoy en Vesubio llamen ustedes tradicional porque es una heregía. Antes sí io era. La rica mantiüa, graciocon eyecciones y todo. La gacetilla judicial ha tenido poco samente prendida sobre la cabeza de una muque escribir estos santos días. Menos jer que además vestía valioso traies, era una. mal. Ayer se registró una desgracia: la tradición. Hoy- ¡habrá que renegar del progreso! -la asfixia de una criatura crue se cayó á un industria hace milagros, la maquinaria moderpozo. na produce mantillas blancas á porrillo. La El tiempo por la noche cambió tan ra- producción es barata. Por 7,5o pesetas cátate dicalmente, pasando del templado al frío, á la mujer de la clase más modesta, pero de las que al mantón de Manila de estos días de más elevada presunción, cubriendo su cabeza sustituirá hoy, si sigue respirando el con la clásica mantilla de algodón con vistas de Guadarrama como esta madrugada, el de seda, completando la indumentaria el rico veslana tupida, y si puede ser con calefac- tido de lanilla de 2,25 vara. La tradicional ción eléctrica, como los edredones de mantilla muere, pues, violentamente á mano de las nutridas huestes de kursinlandia. moda. La animación era grande. De pronto surgen AEMECE silbidos; la gente corre, se amontona, grita, se f H A C E T I L L A RIMADA. COPLAS DEL SÁBADO ¡Cese la desolación que hoy nos ofrece la historia... ¡Cese la humana pasión y venga un poco de gloria! ¡Enmudezcan ios papeles que nos relatan tristezas. 1 ¡Vengan lilas y claveles! ¡Vengan guindas y cerezasl ¡Huyan las sombras insanas que por todas partes miro... ¡Vengan las claras mañanas en las que se va al Retiro! ¡Cesen ya los Misereres al dolor universal... ¡Vengan las lindas mujeres con sus trajes de percal! ¡No hablemos más de mineros de robos, ni de navaja... ¡Vengan ios anchos sombreros cordobeses y de paja! ¡Basta de candente tromba lanzada por el volcán! ¡Vengan Machaquilo y Bomba y á ver qué estocadas dan! ¡Huya la tropa importuna de Segismundo ladino... iVenoan las noches de luna con verbenas y con vino! ¡No se hable más de Ouajáino, de Poggio y Torre- Annunciaía... ¡Venga ei alegre verano con sus garrafas de horchata! ¡No más crisis y acertijos r! e! fresco de Romanones... ¡Vengan los frescos botijos ornato de los balcones! ¡No más muertos á racimos! No más crímenes y horrores. ¡Venga el golfo de los timos y la chica de las flores... ¡Vayase ei nublado fuer? con SUS cenicientos días... ¡Luzca al fin Sa primavera con tocas sus alegrías! ¡Cese Sa humana pasión! ¡Alégrese la memoria! ¡He aquí mi corta oración en el sábado de gloria! Jfr Luis gS MADRID AL DÍA p lo que el Jueves Santo tuvo de frío y desapacible, tuvo de tibio y agradable el Viernes Santo. La verbena ó romería de la Cara de Dios- ¡á cualquier cosa se llama verbena ó romería! -tuvo la animación de siempre. Se comió, se bebió, se gritó y se hizo gran mercado de chucherías de quincalla. La novedad de esta feria fue la figura móvil del fío del gabán, vendido profusamente a 10 céntimos. Ya ven ustedes qué novedad. Por lo demás, la calle de la Princesa fue un hervidero humano, ante el cual y tenida cuenta de los excesos del vino, surge la reflexión de que sería conveniente suprimir una de estas dos cosas: ó fiesta tan profana y tan escandalosa, ó la religiosidad del día para evitar 3o desagradable del contraste. Porque ocurrió también- ¡otra novedad! -que el bando prohibiendo los puestos de bebidas y comidas no se cumplió, y hubo más libaciones y comilonas que nunca. Los templos estuvieron concurridísimos por la mañana. La procesión del Entierro llevó por la tarde á las calles del tránsito á medio Madrid. También se distingue la corte por el esplendor de su culto religioso externo. Sus procesiones, la ází Corpus y la de Viernes Santo, son pobres de verdad. Concurridísimas se ven, porque este pueblo es muy callejero; pero de allí no pasa. Nota buena: el alcalde no asistió á la procesión de ayer. Es decir, que faltó en ella el atractivo mayor que esperaba ver el pueblo: Sa famosa teresiana. I a Tuna e olar de Lisboa desfiló por ríe á carcajadas y da escolta prodigándolas frases mortificantes, agresivas, á dos señoras que visten con arreglo á la tradición lujosos vestidos de crugieníe gro. Sus mantillas blancas son de las que se pagan al peso y en oro. Ostentan medio escote velado por negro encaje. Los somalis, no los de blusa y gorrilla y de educación escasa, propia de su humilde clase los somalis de gabán, sombrero y guantes, sí. guen á las asustadas damas, las gritan, las siP ban. El espectáculo se prolonga imponente Las fugitivas no pueden escapar. Los angele custodios de nuestra autoridad no parecen poi ninguna parte, ó si parecen se ríen también y participan de la africana fiesta. Cuando ésta desfila por delante de las Cala travas, se encuentra en la acera de enfrenten parado, observando con mirada interrogante! el gobernador civil. Un caballero de larga bar ¿ba negra, que viste con suma elegancia, se Te. acerca sombrero en mano y le dice: No es nada; dos mujeres escotadas que váiT por ahí. Y la fiera sigue rugiendo, acorralando á las víctimas que, un suponiendo que llevan escote, que son feas, que no lo son, que vistan mal 1 y visten bien, por el hecho de ser mujeres de ben merecer el respeto y la consideración d cualquier pueblo medianamente culto. Pero hay Providencia, ya que no haya auto- ridades pars meter en cintura á los soraalis dé la corte. Llueve con furia como si las nubes? indignadas, protestasen contra el edificante cuadro que ofrece! a calle de Alcalá, y un chaparrón recio y prolongado d uelve la mani festación, y en pocos minutos Madrid vuelve á ser Madrid y se extingue el testimonio que la presentaba como ¡acosta délos somalí en Jue ves Santo. PRUÉSSfáSE LOS CHOCOLATES DE LOS r. JDIÍHÜIDIUIIRIÍ TlNTrn T EPORÍTQ P MADRID LHARDY, Catrera de San Jepommo, 6