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flEAÑO CUATRO, NUM. 4 S 0. CRÓ- SEMADRID; i2 DE ABRIL DE 1906. NUMERO EXTRA. JO CÉNTIMOS SÉ lieron satisfechísimos de las visitas, dando la Infanta la enhorabuena á la Diputación provincial y á los directores de aquéllos, así como á las Hermanas de la Caridad que en ellos prestan sus servicios. El Rey estuvo toda la mañana en Palacio despachando con los ministros, acordando con el de Gracia y Justicia los indultos de mañana. La tarde se presentó lluviosa; los aguaceros pusieron más de una vez en precipitada fuga la apiñada concurrencia de la calle de las Sierpes, y los cafés y los colmados hicieron negocio, pues los sevillanos no conocen otro remedio contra el agua que la manzanilla y hay forasteros que los imitan. El programa que se había dado como seguro para el día sufrió completa variación. El Rey en vez de ir al Tiro fue á visitar las ruinas de Itálica con los Infantes, la condesa de París y la princesa Luisa, esta gentil princesa en cuyos ojos parece reflejarse sobre claras perlas el cielo andaluz y cuyas mejillas hermanan en combinación inimitable con el blanco de estos azahares y el carmín de estos claveles. La expedición, aunque se hizo entre molestos aguaceros, resultó pintoresca y agradable. La extensa vega de Triana, cubierta por el verdor de los trigos ya bien crecidos, entre cuyos macizos destacaban los vistosos colores de los vestidos de las escardadoras; á lo Jejos, la silueta de Sevilla envuelta á veces por el espeso tul de la lluvia y á veces sonriente á los rayos del sol destacando su esbelta Giralda, es decoración que gusta contemplar en todos momentos. Al paso por el barrio de Triana y por los pueblos de Camas y Santiponce fue vitoreado el Rey, cuya visita sorprendió á los tranquilos vecinos. El Rey estuvo también en el Monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce, admirando la efigie de San Jerónimo, original del inmortal Montañés, deteniéndose á leer la inscripción de la tumba de Guzmán el Bueno, que está á la izquierda en el presbiterio. Los expedicionarios regresaron á Sevilla á las cinco, marchando la condesa de París á Villamanrique. Esta noche están invitados á comer en Palacio el gobernador y el alcalde. En el regreso de Santiponce, el Monarca, por mediación del marqués de la Mina, hizo el trato de un magnífico caballo que montaba un vecino de Camas que acertó á pasar por el camino. El caballo es gordo y de preciosos contornos. S. M. detuvo el coche algunos momentos para verlo y el jinete hizo con él algunas evoluciones. Paga el Rey por el caballo 2.5oo pesetas. Las cofradías pudieron desfilar, pues despejó la tarde, y la concurrencia numerosa de la plaza de San Francisco se dirije en estos momentos á escuchar el Miserere de Eslava, cuya música ha caído ya en el descrédito para los aficionados á los modernos resortes del arte; pero al escucharla resonar en las bóvedas de la basílica todavía hay muchos sevillanos que sienten sublime emoción. José M 1 R NICA UN 1 VERSAL ILUSTRADA. Con motivo de la solemnidad del día no te publicará ABC mañana viernes. El número correspondiente á pasado mañana sábado tendrá, como el presente, carácter de extraordinario, contendrá el segundo numero del periódico de modas, d más de abundante información gráfica y de noticias, y se venderá en toda España al precio de DIEZ CÉNTIMOS MADRID AL DÍA l ecididamente el buen tiempo no quie- re nada con Madrid. La cantada primavera no parece por ninguna parte. Hace tiempo que debíamos estar convencidos de ello. Es una estación, como la de las Pulgas, puramente nominal y así y todo llamada á desaparecer. El alcalde mayor rectificó ¡a. especie echada á volar por malas lenguas. No dimite. Está en la mejor de las relaciones con el ministro de la Gobernación y mientras no se subasten los solares de los J ardines del Buen Retiro, se haga lo de las Cuatro Calles y se unifique la deuda municipal, no pensará en dejar la Alcaldía. Hay teresiana para rato. La crisis obrera sigue resolviéndose mejor de lo que podía soñarse. Por lo menos se va dando trabajo á cuantos jornaleros lo solicitan, y á algunos de los que van les sobra dinero para emplearlo en vino, con serio disgusto del vecindario de las localidades donde trabajan. Otros han abandonado el trabajo y regresado á Madrid. ¿Si tendrían necesidad? La policía detuvo á un prójimo que, usando y abusando de un título de Castilla, se dedicaba á estafar lindamente á cuantos seducía un pagaré con la garantía del valor de sus bienes. En efecto, valor necesitaba para echárselas de marqués, y valor necesitaban las víctimas para creerlo. A Sevilla marchó otro tren Dotijo con seiscientos y pico de madrileños, decididos á probar su buen humor y su propósito de divertirse. Y ahora, que los sevillanos se las compongan con ellos. De la capital andaluza regresaron el presidente del Consejo y el ministro de Marina. Con este motivo hubo jubileo, y si no cuarenta horas, diez ó doce de conferencias en el caserón de la calle de Alcalá. Al Sr. Concas no íe mareó nadie. Bastante mareo ha sido el del viaje á Canarias. Se constituyó en sesión permanente el Sindicato nacional de alcoholeros para esperar las resoluciones que vengan. Y por voto del ministro de Hacienda, sentados. Hubo partida de foot- ball en el Hipódromo, la última de la temporada. Los jugadores lucharon á brazo partido con SEVILLA CRÓNICA DEL MIÉRCOLES 8 0 O PALABRAS POR TELÉGRAFO SEVILLA, 12, ION. 1 os oficios en la catedral llevaron esta mañana á la basílica gran gentío. La ceremonia religiosa de hoy está revestida de un simbolismo interesante, y termina con la ruptura del velo blanco. La mañana, fresca y amenazando lluvia, no impidió que numerosos fieles la presenciaran. La infanta doña María Teresa y el infante D. Fernando, estuvieron á las diez en la catedral oyendo Misa en la capilla de los Reyes. Resultaba interesantísimo ver aquella enamorada pareja reclinada sobre los paños grana y oro de los cojines del estrado, á la media luz cernida por altas, artísticas vidrieras en aquel vecinto lleno de majestad y grandeza, donde descansan cenizas de Reyes y donde la riqueza de los ornamentos completaba un cuadro armónico en colores y rico en detalles. Después de la Misa, los Infantes, su séquito y el alcalde, Sr. Luca de Tena, que los acompañó, visitaron establecimientos de Beneficencia como la Asociación de Caridad, donde presenciaron el reparto de la comida de la mañana á los pobres que dicha Asociación socorre. Después visitaron el Hospital, el Hospicio, el Hospital del Pozo Santo y la Caridad, este último establecimiento en unión de la condesa de París y de la princesa Luisa, las cuales venían de Villamanrique al almuerzo de Palacio en el automóvil que el Rey les envió. En estas visitas se desarrollaron escenas conmovedoras, que arrancaron lágrimas á los circunstantes cuando la Infanta tendía la mano á los enfermos del Hospital y les animaba con palabras de consuelo y cuando con tierno afecto acariciaba á los niños pobres del Hospicio. En este centro benéfico se inauguraban, para celebrar la visita de la Infanta, los dos nuevos pabellones que la Diputación ha costeado, á fin de poder agrandar su esfera de acción. Los Infantes sa-