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A B C. MARTES io DE ABRIL DE ioe 6. PAG. 9. EDICIÓN tardos en concebir ó más perturbados por la rnala política de los Gobiernos de la Restauración, habremos necesitado algunos años para dar con el camino. Mas en esta buena vía nos han colocado al fin los Gobiernos oligárquicos con sus torpes y odiosas prevenciones y amenazas. La ley de jurisdicciones ha unido á todos los catalanes en un mismo sentimiento, que fácilmente se transformará en una ¡dea concreta y práctica, y no ya de índole particularista, sino eminentemente española: la idea de luchar sin tregua ni descanso hasta hacerles la asfixia al régimen y sus servidores. Dése por realizado eso en Cataluña, si persiste la solidaridad catalana. De los 44 diputados que elige la región, no sacará el Gobierno ni media docena por más que apriete las clavijas. Y eso que aquí se realice, ¿no podía llevarse á cabo en otras regiones de España, más desgraciadas que la misma Cataluña? Pues eso equivale sencillamente á una revolución entera y verdadera, contra la cual el maüser providencial ha de resultar impotente, si es que no se decide á apoyarla... Se ha detenido un momento el Sr. Roca y Roca ¿Y qué hace usted- -le hemos preguntado a! ilustre periodista, -qué debe hacer el partido republicano en esta situación? ¿Cuál debe ssr su línea de conducta? -Gran empeño ha de tener ei partido de Unión republicana- -ha dicho el Sr. Roca y Roca, -no ya sólo en secundar, sino en polerse al frente de ese movimiento de regeneración nEcional iniciado en Cataluña. El particularismo catalanista ha empezado á comprender que debe renunciar á sus añejos y estériles exclusivismos, so pena de anularse ó de hacer eternamente una labor inútil. Nada podrá, si, ante todo y sin vacilaciones, no contribuye á suprimir el obstáculo- -el régimen- -con ei concursó y en bien de España entera. Ye! partido republicano, persistiendo en lo realizado con tanta brillantez en las Cortes, dará su aval al esfuerzo de los catalanistas, borrando la fea nota de desafectos á España con que antes se les abrumaba. D ¿spués de todo, el partido republicano, con ramificaciones en toda la nación, posee el único molde en que pueden vaciarse aquí en España las aspiraciones autonomistas del país. Precisamente- -ha continuado diciendo el señor Roca y Roca- -la solución republicana requiere para ser viable el concurso de todas las clases sociales, siéndole precisa una fuerte ponderación conservadora. El cordial afecto que por Salmerón se ha despertado en el campo regionalista catalán, donde los conservadores predominan, es ya la promesa de una positiva y provechosa conquista de elementos útiles á la causa republicana. Y cuenta que Safmerón no ha tenido que abdicar de uno solo de sus ideales, habiéndole bastado con constituirse en defensor y guía de esa solidaridad catalana, que es hoy la pasión de nuestro pueblo, pletórico de esperanzas optimistas desde que, abandonando un aislamiento estéril y sospechoso, ha puesto sus ojos, su entendimiento y su corazón, en la Patria española. Sólo presiento un vago peligro, y éste consiste en que ciertos elementos de la extrema derecha ó de la extrema izquierda, con sus recelos y suspicacias, ó acaso con el afán de aprovecharse de las circunstancias para fines individuales ó de bandería, traten de bastardear un movimiento tan noble, franco y desinteresado. Pero creo también que ese mismo movimiento esencialmente popular será bastante fuerte para imponerse y desbaratar todo conato de perturbación. Os todas suertes- -ha terminado el Sr. R- oca y Koca, -se ha conseguido que jas agrupaciones catalanista y republicana, que hasta hace poco se combatían con saña y encarnizamiento, se traten hoy con el mayor respeto. Ya el enemigo común- -el caciquismo y las oligarquías- -no volverá á aprovecharse jamás de la Ceguera con que se destrozaban. Ha dicho estas últimas palabras el ilustrt periodista poniéndose en pie; nos hemos le vantado también nosotros y hemos vuelto los dos al grupo común en que nuestros amigos departían. AZOR 1 N POSTALES EUROPEAS I N Q U I E T U D ¿Y el R o g u í? ¿Dónde está el Roguí? Es la interrogación inquietante que periódicamente hacen los diarios de Europa. Y los alarmistas se regocijan ante la hipótesis de una posible invasión del Maghzen. Hace ocho días nos anunciaban íos telegramas la marcha del Pretendiente sobre Taza, después sobre Fez. La cosa, después de todo, no era inverosímil; ¿acaso no había marchado sobre Algeciras en la persona de ese complaciente mercader de novedades de Oran, q ie vino á presentar á los plenipotenciarios la factura de las reclamaciones roguinescas? ¿Será el porvenir del Roguí? Calmemos esas angustias. La verdad es qw el Roguí no es ni más ni menos que un hombre de negocios no muy torpe; tiene su especialidad y la explota bastante bien. Su papel consiste en reemplazar al Maghzen fuera del dominio del Maghzen; allí donde la autoridad del Sultán termina, la del Roguí trata de insta larse. Pero las variaciones entre las dos fron U- EL REY EN SEVILLA. LLEGADA DEL 0 SAIÍO 9 CCfí M. Y Aft. RH. A SAN TELMO ¡ct viera