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ABC. 10 DE ABRIL DE 3906 P G 8 EDICIÓN 1 EL StÑOR MORET EN CÁDIZ. RECEPCIÓN POPULAR CELEBRADA EN HONOR DEL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE MINISTROS EN LA PLAZA DE ISABEL 11, DELANTE DE LA CASA CONSISTORIAL Fot Rej mundo G SEMANA SANTA Y a todas mis vecinas han quitado de sus balcones las palmas viejas y secas del año pasado y han colocado las nuevas y frescas que el domingo recibieron la bendición en la iglesia. Ya en los tiestos aparecen las hojas encarnadas de los geranios y las caritas aterciopeladas de los pensamientos; ya toda la calle presenta el aspecto sonriente de la primavera, y se escuchan canciones que regocijan y se oyen gritos que alegran. Las madrileñas netas se vieron el domingo privadas de su espectáculo favorito: ver á las damas de la Reina con palmas desfilar por las galerías de Palacio. Y este año que había damas nuevat Otra vez será, porque es de esperar, según las abonadas fieles á las capillas públicas, que el año próximo se renueven ¡as viejas tradiciones y salga la Corte a visitar los Sagrarios, como se hacía e tiempo de Isabel II y como se ha hecho en vida de D Alfonso XI 1. El único año que ocupó el trono la reina Mercedes, salió con su esposo. Llevaba un vestido de terciopelo granate y la mantilla blanca prendida con toda la gracia de una sevillana, y estaba hermosísima. Se la hizo en las calles una ovación delirante. Doña M a n a Cristina salió también todos los Jueves Santos mientras vivió su augusto y malogrado esposo. Era i ic. J i ó efecrancia; la última vez iban en su séquito las dos Osunas, la princesa Leonor de Salm Salm, y Julia, la marquesa de Javalquinto, que llamaban la atención. Hace ya veinte años que no disfrutan los madrileños de este espectáculo tan lucido. En el período de la Revolución estuvo, como es natural, suprimido, y costó trabajo restablecerle p o r la algazara con que el pueblo acogió á las viejas damas de la corte de Isabel 11. La marquesa de Bedmar, aquélla que fue la hermosísima Carolina Montúfar, había engordado desmesuradamente, sin perder nada de su aventajada talla. Salió á la calle para dirigirse á pie á Palacio; llevaba un traje de Corte azul celeste con estrellas de plata y el velito blanco recogido por la diadema, y se formó en torno de ella un grupo tan numeroso que no la dejaba andar, y tuvo que refugiarse en un portal. Lo mismo le sucedió á la duquesa de Medinaceli, que salió de su palacio de la Plaza de las Cortes en silla de manos, conducida por lacayos con librea, y no pudo pasar de la calle del Prado. Este año nos tendremos que contentar con el paseo en la calle de Alcalá, en el que es de esperar que no falten caras bonitas, porque aunque mucho bueno se ha ido á Sevilla, algo queda por acá. UN MADRILEÑO DESDE BARCELONA Y Hemos conocido al beR OCA RocaROCA. en casa de nuestro amiñor y Roca go el Sr. Junoy. Habíamos acabado de comer y conversibamos amenamente un grupo de im ¡gos; ascendía el humo de los cigirros enfiías y azules espirales por el aire; en las paredes resaltaban las flores pintorescas, esplendidas, de anchos pañolones filipinos, y por el amplio, rasgado mirador, se veía alia abajo un jardín silencioso, desierto, entre cuya verdura resaltaban los lirios azules, los lirios blancos. El señor Roca y Roca es uno de los mas prestigiosos y populares periodistas republicanos, dirige dos periódicos satíricos, bien conocidos, bien leídos en toda Cataluña: La Campana de Gtacia y la Esquelía de la Tonatxa; el primero cuenta treinta y siete años de vida; veintiocho el segundo. Y el Sr Roca y Roca es un hombre sencillo, afable, que va hablando sin presunción, efusivamente, lleno de cordialidad. Lleva una barba gris, corta; sus cabellos van casi cortados al rape. Y con su cuerpo recio, con sus ojos azules, con su cráneo redondo, limpio, este demoledor satírico tiene el aspecto de uno de esos viejos doctores, penetiantes y dogmáticos, que vemos cubiertos de pátina en los paraninfos de las Universidades... -El movimiento de solidaridad catalana, conjunción de elementos heterogéneos- -nos ha dicho el Sr. Roca y Roca- -tengolo yo por esencialmente revolucionario, siendo su objetivo inmediato destruir un régimen vicioso y agotado Se impone la liquidación de los desastres, que se ha ido demorando sólo por haber carecido el pueblo de una buena onentacióa En Francia se realizó el milagro inmediatamente después de Seaan. Los españoles, P