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A B C. MARTES io, DE ABRIL DE 1506. PAG. 7 EDICIÓN i.8 LA ERUPCIÓN DEL VESUBIO dor iluminaba á intervalos en la montaña aquel espectáculo aterrador. A consecuencia de la horrenda catástrofe, quedaron sepultadas Pompeya y Herculano, y hasta en Mesina cayeron tantas cenizas, que el suelo quedó blanco cual si estuviera cubierto de nieve. Entre las erupciones de los doce primeros siglos, las hubo considerables. En 472, ias cenizas llegaron á Constantinopla en tal abundancia, que el emperador León I abandonó su capital, siendo este suceso objeto de una conmemoración especial el 8 de los idus de Noviembre. Una de las mayores erupciones fue la de Diciembre de 1661. El día ¡6 elevóse á ¡os aires, á bastanít- millares de metros, una inmensa columna de vapor, y desvaneciéndose en su parte más alta, presentaba la forma de un pino de los Alpes, forma característica de las grandes erupciones, que ya había sido señalada por Plinio et Joven. Las piedras y las cenizas llegaron también á Constantinopla y las lavas, divididas en diez corrientes, fueron á verter en el mar entre Resina y Torre Annunziata. Desde dicha época puede decirse que el Vesubio no ha estado jamás en completo reposo. Las erupciones más violentas han sido las de 1637, 1701, 1737, 175 ij 5 y 60, 1779, 1794, 1822, J 85O, 1872 y la actual, que por los informes telegrafiados no desmerece en horror á las anteriores. r. lTM k j i. AJ iJi u y u t w n u u w AL CKATEK En esta última hállase seriamente amenazado el Observatorio establecido en la colina de San Salvatore, la cual se halla situada en la base del Somma. Dicha colina ha resistido hasta ahora ei era puje de las fuerzas subterráneas; pero en ocasiones se ha visto rodeada tan de cerca por ¡as corrientes de fuego, que ya se ha pensado varias veces en trasladar de sitio el mencionado Observatorio. Durante la actual erupción las piedras han destrozado todos los cristales, y algunos periódicos anuncian que muchos de los aparatos han sufrido las consecuencias de la catástrofe. Esto quizá moverá al Gobierno italiano á llevar á sitio más segure sse santuario de la ciencia, dedicado exclusivamente á vigilar de cerca ios progresos y las palpitaciones del temible volcán. INTERIOR DEL OBSERVATORIO