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A B C MARTES 10 DE ABRIL DE 7 o6. PAG. 6. EDICIÓN ECOS ACADÉMICOS f Universidad popular. Hoy, á las nueve de la mañana, explicará el Sr. Pérez Cano sobre Higiene bucal p la escuela municipa! de niños de la calle de a Concepción Jerónima, 43. RIMADA. LAS APARIENCIAS ENGAÑAN Mi ejemplar vecino D. Andrés Quirós, estos días quiere ser tan grato á Dios, que en Cuaresma nadie puédele igualar en el abstenerse ni en el ayunar; tanto, que sus hijas le han de aborrecer, porque apenas quiere darlas de comer, y con las vigilias Pepa y Asunción (que son las dos hijas de su corazón) huesos y pellejo lucen nada más tanto por delante como por detrás. Menos mal que Pepa dando que decir (pues se aviene á todo menos á morir) cuando el padre sale de la habitación, á hurtadillas come pan y salchichón. Y también su hermana, chica muy jovial, á quien el ayuno le parece mal y que si no fuera su papá como es, tal vez mezclaría truchas y bistés, come, estando sola, pan y salchichón, puesto que no tiene pizca de aprensión. Bien, pues como quiera que de algo hay que hablar, 2 unque nada tenga de particular, voy á referiros lo que el día seis fviernes de Dolores, como ya sabéis) hubo, según cuentan, en aquel hogar; y es que las dos chicas fuéronse á acostar. y tras de tomarse para colación como de costumbre, pan y salchichón, percibieron ruidos (á deshora ya) en el misterioso cuarto del papá, viendo claramente que á eso de las dos en su mesa andaba Don Andrés Quirós. ¿No acertáis, lectores, aunque fácil es, k que allí guardaba mi vecino Andrés? Pues lo que guardaba dentro del cajón... iera una estampita de la Concepciónl JUAN PÉREZ ZUÑ 1 GA el torbellino del lujo, y después de disipar el caudal propio en París, Niza, Montecarlo, Genova, Biarritz, San Sebastián y otros puntos donde brilló fugazmente, acudió á los prestamistas y agotó en poco tiempo todos sus recursos. La necesidad de vivir y vivir en grande sobre todo, hízola sin embargo pensar en los medios ilícitos de obtener dinero, ya que los lícitos se habían terminado, y al efecto, cometió un vulgarísimo delito de estafa presentando á un usurero el testamento del duque, su primer marido; testamento donde se le reconocía una renta de 15o.000 francos. El usurero, que á la cuenta no debía ser muy vivo, no pensó en que un testamento se anula por otro y ofuscado con la pensioncita de donde esperaba que salieran capital, intereses, gastos y otras zarandajas, entregó sin vacilar los 8.000 francos que la duquesa de Villanda le pidió para un apuro del momento. Pero pasa aigun tiempo; averigua el prestamista que lo del testamento es un timo que va directamente á explotar la codicia usureril, y sabe á mayor abundamiento que por el mismo sistema han caído ya en la red varios avaros. Escribe á la duquesa, formula terribles amenazas, ruega, suplica, y perdida, por último, toda esperanza, acude á los Tribunales pidiendo aue se procese í la Villanda por estafa El auto de procesamiento no se hace esperar; la duquesa declárase autora del hecho que se le imouta, y queda bajo la acción de la Justicia. Llega el día del juicio, y aunque gozaba de libertad provisional, preséntase en la Cámara once de la Audiencia de París, ocupando su puesto en el banquillo. El fiscal, quizá sintiendo que la Justicia le impida ser galante con dama de tanto rango, formula terrible acusación contra la procesada, y pide al Tribunal que la imponga seis meses de arresto. El abogado de la duquesa, Mr. Paul Fallay, hace inauditos esfuerzos oratorios para demostrar que su patrocinada debe ser absuelta; pero la elocuencia y la habilidad estréllanse ante la rectitud de los severos magistrados, y éstos condenan á la dama. Cumplirá, pues, la duquesa los seis meses de arresto en la prosaica celda de una cárcel, donde, por cosas de la vida, ha ido á parar una de las más aristocráticas mujeres de la sociedad parisiense. Y donde encontramos un poco difícil que pueda rodearse del confort, del arte exquisito, del buen gusto, de que siempre ha sido entusiasta defensora. De esta vez no podrá decir con el poeta que siempre vive con grandeza quien hecho á grandeza está. UN PASANTE cido en el curso de la Historia, sepultandc pueblos enteros ó anegándolos con las asóladoras corrientes de su hirviente lava. Hállase enclavado en la orilla oriental de 1 golfo de Ñapóles y por el lado opuesto al que bañan su base las aguas del mar, descienden en suave pendiente hacia las fértiles llanuras de lí Campania y son tan conocidas todas sus particularidades geográficas y topográficas, que ello nos ahorra hacer de él una minuciosa descripción. Muy pocos serán los turistas que hayan viajado por Italia que no hayan ascendido hasta su mismo cráter por el arriesgado ferrocarril funicular que á él conduce, y esta circunstancia hace que sea aún más conocide todo lo que con el referido particular se re laciona. Su altura, según las diferentes erupciones, ha oscilado entre 1.014 y 1- 282 metros, y visto desde Ñapóles, dice Durier, el Vesubio se presenta en la forma de una montaña de do ble cima al N. y dispuestas en semicírculo las montañas de Somma y de Ottajano (en cuya cúspide se halla enclavado uno de los pueblos que más han sufrido estos últimos días) y al Sur, y en el eje mismo del volcán, el cono eruptivo ó Vesubio propiamente dicho. J Tal. es el aspecto actual. En el año 70 de nuesra Era ó en el 79, se gún otros, se observó ya un notable cambio; en el distrito inmediato se produjeron algunos terremotos, y al fin estallaron los fuegos encerrados tan largo tiempo. Del cráter del Vesubio subió una espesa y obscura nube, que se extendió por los aires como un velo inmenso; una granizada de escorias candentes azotó los flancos de la montaña, siguiéndose á poco la lluvia de piedras; las sa cudidas se repetían de continuo, y en la obscu ridad que se produjo sólo un fugitivo resolan FIRMA DE S. M. Instrucción pública. E n el ministerio de TRIBUNALES INFORMACIÓN EXTRANJERA f OSAS DE LA VIDA. Una dama muy Instrucción se recibieron ayer los dos decretos que S. M el Rey firmó á su paso por Cádiz. Uno de ellos es el nombramiento de rector de la Universidad de Vailadolid á favor de don Didio González 1 barra; el otro es la aprobación de un presupuesto adicional para obras en el Instituto de Guadalajara. T conocida en el mundo aristocrático de España, porque ha pasado largas temporadas? n Madrid, San Sebastián y otras capitales de k Península, la duquesa de Villanda, la mujer taya elegancia, quizá un tanto exagerada, la convierte en blanco de la curiosidad en cuantos pueblos visita, acaba de abrir un paréntesis 1 su vida de gran señora para ir á pasar una temporadita de seis meses en la cárcel de su texo. La duquesa, en efecto, dejóse arrastrar por EL VESUBIO I as espantosas noticias que el telégrafo nos anuncia estos días, relacionadas con la última erupción del Vesubio, conceden triste actualidad á este temible coloso de la Natura leza y bien merece que consagremos alguna líneas para recordar, si no todas, por lo mzno las catástrofes más importantes que ha produ OCHENTA Y SIETE ILUSTRACIONES EN FOTOGRABADO DE LOS PASOS QUE HACEN ESTACIÓN EN LA CATEDRAL. CASETAS Y VISTAS DE LA FER! A. PLANO DE LA CIUDAD. TARIFA DE CARRUAJES. 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