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A B C LUNES 9 DE ABRIL DE 1906. PAG. 14. EDICIÓN 1. 4 Hoy jmés de una breve pausa; con mucho gusto. han salido para Granada en automóvil María y Fernando; desde allí irán á Sevilla, donde empiezan el próximo domingo con el 2 médico de tu honra. Allí estrenarán el drama de Dicenta, Amor de artistas. Después, ya isted lo sabe; van al Odeón, de Buenos Aires. En el repertorio llevan 42 obras en tres ó más actos, 10 en uno ó en dos, 187 decoraciones, 58 personas de la compañía y unas 40 toneladas de equipaje, decorado, etc. Además de lo que han estrenado en Madrid, en Buenos Aires darán á conocer Los buhos, nueva comedia de Benavente, una sin título aún de Echegaray (D. José) otra de los Quintero, la que ya ha entregado Linares Rivas y lorenxaccio, arreglo de Jurado de la ocupará su vacante en el Cómico la Srta. Pilar Pérez, á quien ya ha aplaudido en otras ocasiones el público madrileño. l j emos recimdo el primer número de la nue va publicación El Arte del Teatro, que se ha puesto á la venta. Se trata demna revista hecha con esmero y una elegancia verdaderamente extraordinarios, i y que por esto y por el interés que ofrecen sus informaciones, tanto como por la belleza de sus grabados en negro y en colores y por la novedad y buen gusto con que está presentada, ha de obtener un éxito excepcional. TCn la Zarzuela debutará esta noche Mlle. Lo rraine, bellísima artista que presenta diversas exhibiciones plásticas- luminosas, y que tanto en Alemania como en Inglaterra, de donde viene ahora, ha sido uno de los números rece, por lo mismo, que las autoridades, corporaciones y personas influyentes la presten su apoyo en provecho de sus intereses y del de aquella comarca tan necesitada de medios de comunicación. La política en Hungría POR TELÉGRAFO J Ministerio. Vierta, 8, 8 n. Hoy ha jurado el nuevo Ministerio húngaro. La ceremonia se ha verifi- cado después del mediodía y á presencia del Emperador. Parra. Gorki en los Estados Unidos POR TELÉGRAFO El viaje desde ei Español hasta el Odeón, con todo, importa 53.271 pesetas. Acompaña en la tournée á los expedicionarios Jacinto Benavente. Nuestra curiosidad está satisfecha, ordenamos y confrontamos las partidas y muy agradecidos al Sr. Soríano, venimos al periódico para escribir estos apuntes. FLORIDOR más celebrados. l l u e v a York, 8, 8 n. Máximo Gorki des embarcará un día de éstos en Nueva York. Se cree que las autoridades no le dejarán pisar el territorio de los Estados Unidos. T B CUENCA A UTJEL POR LANDETE Catástrofe en las Azores POR TELÉGRAFO Debido á la iniciativa de la Prensa de Cuenca, va á celebrarse una Asamblea magna de 1 S oy lunes, á las nueve, se celebrará en la personalidades importantes de aquella región Princesa la última función de la tempo- para ver si, merced á tal medio, se puede lorada, á beneficio de los empleados de contadu- grar algo práctico que convierta en halagüeña ría, poniéndose en escena el drama de Choca- realidad el antiguo proyecto de ferrocarril de no Los conquistadores y el estreno del tguete Cuenca á Utiel por Landete, con ramal desde cómico en un acto, original de D. Ramón Ma- este ¿ltimo pueblo á Teruel, proyecto que por ría Pereda, y que lleva por título El abrazo de inacción ó apatía viene hace tiempo durmiendo el sueño del olvido, con grave detrimento de la Marola. prosperidad que inmediatamente afecta á muC e dice que con motivo de retirarse del tea- chos é importantes pueblos, interesados en la tro la primera tiple cómica María López construcción de tales lineas. Martínez, que en breve contraerá matrimonio. Digna es de aplauso la iniciativa y bien me- tierlín, 8, 7 n. Ha corrido el rumor de que la marea ha devastado las Azores. Dícese que varias islas han quedado sumergidas y que han perecido mil personas. DE BARCELONA POR TELÉFONO DOMINGO, 8, 9 N. T ina di Lorenzo. La notable actriz italiana Tina di Lorenzo celebra ahora su beneficio ante un público distinguido y numeroso que la aclama con entusiasmo. BlBÜOTECA DE A B C RAMUNCHO 1.5 primaveras vascas, Madalén se quedaba en su cuarto del piso bajo, y él se sentaba en el alféizar de la abierta eniana, no atreviéndose á entrar por no tener permiso para ello. Y allí se estaban, ella dentro, fuera él, pero uno al lado del otro, cabeza con cabeza, y con las mejillas juntas en largo y dulcísimo contacto. Cuando la noche era buena, Madalén saltaba por esta ventana baja para esperarle en el jardín, y entonces, sentados en un banco, estaban largo tiempo, muy cerca los dos, casi sin hablar. No había entre ellos los continuo? cuchicheos en voz baja tan frecuentes en los novios; no, permanecían, más bien, silenciosos. Al principio no se atrevían á decirse nada por mieao a que los descubrieran, que los menores murmullos se extienden y aumentan en la noche. Después, viendo que nada nuevo amenazaba su vida, que así transcurría feliz, ¿qué necesidad tenían de hablarse, qué hubieran podido expresar que valiese tanto como la cadena de sus manos unidas y el lazo que juntaba sus cabezas, la una en la otra apoyada? La posibilidad de ser sorprendidos teníalos frecuente mente con el oído en acecho, que hacía más deliciosos después los momentos en que se abandonaban á la otra vez conquistada confianza... A nadie temían como á Arrakoa, muy cauteloso, ami go de aventuras también, y siempre al corriente de las idas y venidas de Ramuncho... A pesar de su indulgencia y no obstante sus proyectos, ¿qué haría si llegase á descubrirles... ¿Oh, qué hermosos los antiguos bancos de piedra, Dajo las famas, delante de las puertas de las casas sólitarías, cuando se tienden las noches, tibiamente perfumadas, de primavera... El que ocupaban venía á ser un verdadero escondrijo del amor, y aún ofrecíales todas las noches, H? sde el morí de la tarde, una dulce música can- tada desde los agujeros de la pared vecina por los sapos, que daban á cada minuto una nota breve, clara, sonora, con vibraciones de cristal y garganta de niño. Se produciría algo semejante á este sonido, tocando aquí y allá sin apoyar ni tener nunca la nota, en la voz celeste del órgano. Había sapos por todas partes, que se contestaban los unos á los otros en tonos diferentes; hasta debajo del banco de los amantes, muy cerca de ellos, salía de vez en cuando el gotear cristalino de ese canto; y el sonido brusco y tierno, tan próximo, estremecía y sonreía de placer á Madalén y Ramuncho. Toda la soñolienta obscuridad de los alrededores diríase animada con esa música que continuaba allá lejos, entre el misterio de las hojas y de las piedras, en el fondo de las reducidas oquedades negras de las paredes y de los muros; el melodioso conjunto semejaba el repiquetear de un campanario en miniatura, ó más bien un concierto algo burlón- -oh, pero muy poco burlón y sin malicia alguna- dado tímidamente por inofensivos gnomos. Y todo hacía á la noche más palpitante de vida y más propicia á los encantos del amor... Después de las audaces embriagueces de los primeros días, el temor se apoderó más de ellos, y cuando uno de los dos tenía algo importante que decir al otro, le cogía de la mano y le guiaba sin hablarle, lo que significaba que era preciso andar suave, muy suavemente, como los gatos acechando á su presa, hasta una calle de árboles de detrás de la casa, donde podían charlar sin miedo alguno. ¿Dónde vamos á vivir, Madalénl- -preguntábale Ramuncho una noche. -Pues... en tu casa; así lo he pensado, al menos. -Sí, sí; también yo pensaba lo mismo, pero temía ue estuvieses triste tan lejos de la parroquia y de la plaza. -Estando contigo no hay nada triste. -Entonces despediremos á los que viven en el piso