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A B C. LUNES 9 DE ABRiL P E i9o6, PAG. 3. EDJCJON J. DESPUÉS DÉ LA CONFERENCIA POR TELÉGRAFO coronel León Rober para ej cargo de inspector general de la policía en Marruecos. r esfile de diplomáticos. Aigeciras, 8, d n. En un tren especial han marchado á Madrid el ministro de EstaSo, señor duque de Almodóvar; e 1 segundo delegado, Sr. Pérez Caballero; el representante de Alemania en la Conferencia internacional concluida ayer, M r Radowítz; el de Italia, V 3 scontí- Venosta, y otros. Dicho tren salió á la una de la tarde. Dos batallones de la guarnición rindieron honores á los citados delegados, asistiendo la banda de Artillería. Los representantes de Sultán, el segundo de Alemania M r Tattenbacii, Jos delegadas Yelsersheimb Martens, Torres y Koiebrouski han embarcado hoy para Tánger; 1 de Rusia, Cassini, saldrá ej martes para Madrid; los de Francia é Inglaterra, M r Fíeyoil y monsieur Nicholson, embarcarán mañana para Marsel os servicios de comunicaciones. Mgeciras, 8, 8 m. En el momento en que termina la Conferencia es justo hacer constar que España ha hecho todo lo posible en Algeciras para mejorar Ja ciudad que tenía pocos recursos, especialmente en lo relativo á sus comunicaciones telegráficas y á su organización postal. Se ha enviado á esta ciudad los mejores telegrafistas españoles que con el jefe de esta estación, Sr. Pérez, han hecho un enorme trabajo. En cuant al servicio de correos, improvisado en la misma Casa Ayuntamiento, bajo la dirección del Sr. Madrazo, ha sido por todos conceptos dignos de elogios. Los representantes de los dos Cuerpos de Correos y Telégrafos han rivalizado en celo y cortesía ápida conmemorativa. Algeciras, 8, 8 m. Ayer, en el momento de terminar la Conferencia, el alcalde, al frente de todos los concejales, vestidos ie etiqueta con las insignias d e su cargo, entró en la sala de la Conferencia y dirigiéndose á los deJegaios, manifestóles que para conmemorar la Conferencia, será colocada en aquel salón una placa de mármol y en ella se esculpirá los nombres de todos ellos. Visconti Venosta contestó en nombre de los los delegados, agradeciendo la hospitalidad dispensada por la ciudad de Algeciras. p? l inspector de policía. París, 8, 9 m. Le Matin cree que el Gobierno federal, de Suiza ha designado ya al NOTAS TEATRALES Encontramos á Ramón Soriatio en su pequeño bureau, ante una balumba de carpetas, papeles documentos y liquidaciones. -Me coge usted- -nos dice suspendiendo un total alarmante- -en pleno fealance de la temporada. Y como siempre andamos á la busca y captura de todo lo que pueda interesar á nuestros 1 s, el Sr. Soriano, con exquisita atenc ¡o.i, amable y dispuesto, como siempre, se apresura á ponernos en franca comunicación con cuanto deseábamos saber. LA T E MEPLO R APDAAÑ E N ES OL -En la temporada- -nos apunta- -se ha dado J 49 funciones por la noche y 6o por la tarde, 209 representaciones en total. Han correspondido á los lunes de moda diez estrenos y siete obras de repertorio; á Jos miércoles y viernes, once y nueve, respectivamente, repitiéndose sólo cuatro obras en estos turnos para no aburrir á los señores. Se han estrenado catorce obras grandes y tres monólogos. La que más tiempo ha vivido en el cartel fu 5 Más fuerte que el amor, de Benavente, de Ja que se dieron 26 representaciones Se pintaron 42 decoraciones, y se construyó el consiguiente vestuario v airezzo para stas obras. El importe de lo recaudado en esos estrenos suma 36.276 pesetas y 29 céntimos, y se han pagado por derecho de propiedad 61.623 pesetas con 46 céntimos. El coste de la mise en scene, con todos sus detalles, se eleva á 1 j 4.i09 pesetas, y los gastos de compañía y hoja, á 258.o5 pesetas 97 céntimos. El dinero que el público ha dejado en la taquilla del Español, asciende, sin contar los derechos del Timbre, á 5i 1.956 pesetas 74 céntimos. -He aquí, exclama nuestro servicial amigo, lo que dicen estos cuadernos que yo registro con absoluta escrupulosidad y al día, como puede usted ver. Estas son las partidas más interesantes. Sin embargo, de la liquidación general resulta que se han perdido unas 8.000 pesetas. Cierto que en esta temporada, como usteá ha visto, se ha abierto más la mano en la propiedad y riqueza con que se han puesto Jas obras en escena. Más noticias... más noticias nos dice des 116 BIBLIOTECA DE A B C RAMUNCHO 3 J 5 Ijajo y sera para nosotros e cuarto grande que da a la calle de Hasparitz... Y para él era una alegría más saber que Madalén acep taba su casa, seguro de que la joven, con su presencia, radiaría luminosa sobre la antigua mansión, tan amada siempre, convertida entonces por elíos en el nido de sus amores, en el de su existencia. XIX Ya han venido los largos crepúsculos pálidos de Junio, un poco velados, como los de Mayo; menos inciertos, sin embargo, y más calurosos. En los jardines, los laureíes- rosas, á plena tierra, comenzando á florecer con profusión, se muestran con ramilletes magníficamente coloreados. Al caer el día, la gente del campo descansa de sus labores sentándose, al aire, delante de las puertas, para ver venir la noche. La noche que embruma y confunde, bajo las bóvedas de los plátanos, sus grupos. Un melancolía plácida y tranquila se tiende sobre la aldea durante estos interminables atardeceres... Para Ramuncho ésta era la época en que el contrabandeo constituíase en oficio, casi sin molestia, que transcurría en medio de horas encantadas. Andar hacia las cimas de los montes, envolviéndose en nubes primaverales; franquear hoyadas; errar por las regiones de las fuentes y de las higueras bravas; dormir, para esperar la hora convenida de pasar la mercancía, sobre una alfombra de mentas y claveles... esto no era trabajo... El perfume de las plantas se pegaba á sus ropas, á su chaquets, que no se ponía nunca, y que utilizaba como almohada ó para cubrirse con ella. Algunas veces le decía Madalén, á la hora de la cita: Ya sé qué contrabando hicisteis anoche, porque huele á la menta de! monte que está encima de Mendiazpí ó bien: Tienes el olor de los ajenjos de la marisma de Subernoa. suave acercarse de Ramuncho, el olor de sus cabellos, eí rozamiento débil de su bozo, el sabor de sus labios, creíase pronta á desfallecer, á rendirse como herida en medio de amigas extrañas que se apiadaban de ella, de Jas apacibles y espectrales monjitas negras. Y al llegar la hora, á pesar de todas sus resoluciones, estaba allí ansiosa y febril, al acecho del más leve ruido le pasos, golpeándole el corazón si se movía una rama íel jardín en el silencio de la noche, torturada por el más pequeño retraso del bien amado. Llegaba él, siempre con cauteloso paso, como un merodeador nocturno, la chaqueta a! hombro, desplegando el mismo lujo de precauciones y astucias que para el más peligroso contrabando. En las noches lluviosas, tan ¡frecuentes durante las