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A B C LUNES 9 DE ABRIL DE 1006. PAG. 9. EDICIÓN Símbolo de idealidad tan hermosa tiene su -ealizacion practica en el nuevo Circulo que entre sus similares de las demás regiones españolas no viene sino á representar esa idea de armonía común. El filantrópico rasgo de uno de los mencionados señores al ceder generosamente en beneficio déla naciente Sociedad una cantidad no despreciable, ha contribuido poderosamente al éxito; que al fin todo viene á convertirse en prosa en este mundo mísero, y mal se puede remontar el vuelo si antes no se aseguran las más perentorias necesidades de la vida. El acto de la inauguración ha sido descrito por la Prensa de ayer, pero de él no ha sido recogida por ningún periódico una nota tanto más consoladora en estos tiempos de desavenencias intestinas que corremos, cuanto que viene á constituir un aliento de vida por el reoradores- -no aspira á tanto, pero mas modestamente establecerá dos enseñanzas muy provechosas, que son: ante todo, la creación de una clase donde se aprenda castellano; y en segundo lugar, difundir los conocimientos agrícolas, que tan beneficiosos resultados pueden dar en la obra de nuestra regeneración. Y en este sencillo lema: irConservemos la puresia de nuestra hermosa lengua y aprendamos á cultivar nuestro rico suelo pueden asentárselos cimientos de nuestra redención futura. por 10 cuai ya sé yo, como usted sane, que no podrá absolverme cuando acabe, aunque sea tan bueno que me atienda. ¿Cómo es eso? ¿Comprendes tu delito y no vienes contrito á que te aparte de él? ¡Desventurado! Pues ¿en qué ha consistido tu pecado? -En amar locamente á una morena, entregándola el alma de tal modo que, sabiendo como es, paso por todo. -Pero ¿no es buena? ¡No! ¡Que ha de ser bu ¡Sí he debido coserla á navajazos por traidora, por vil, por repugnante! ¡Si ha huido muchas veces de mis brazov para caer en brazos de otro amante! ¿Qué dices? ¿Has llegado á tal bajeza? Si te hirió la traición de esa perdida, ¿cómo no fue su cínica impureza La imprudencia de un niño POR TELÉGRAFO J Iurcia, 8, 4. t. En una casa del partido rural de Cabezo Torres hallábanse hoy jugando varios niños. EL VESMBJO EJM EJ Según los telegramas que en otro lugar de este número publicamos, una nueva erupción del Vestíbto ha destruido dos pueblos, y amenaza ptosegmr su obra destructora. Con este motivo publicamos esta vista de Ñapólesy del volcan. cuerdo del pasado, y esa nota fue el entusiasta himno de admiración que el ilustre arqueólogo é historiador Sr. Hernández Alejandro, pero, más que nada, amante entusiasta de su Patria y de las glorias de sus mayores, entonó á los ilustres castellanos que desde Quintihano hasta Pereda, pasando por Jorge Manrique, el Cid, Isabel Beatriz Galindo, Santa Teresa, Juan de la Cosa, Berruguete, los Comuneros, Felipe II, Requesens, Nicasio Gallego, el marqués de la Ensenada, Zorrilla y tantos otros que con sus obras ó con sus maravillosas proezas sembraron las páginas de la Historia y contribuyeron á que el nombre de España fuese respetado y engrandecido. ¿No dan alientos tales nombres para perseverar en la labor santa y nacional del trabajo y de la difusión de la cultura? 121 nuevo Centro- -ya lo dijo uno de los lino de ellos, de cinco años de edad, fue á examinar un revólver que se había encontrado en el cajón de una mesa; el arma disparóse, y el proyectil penetró en el pecho del niño. La pobre criatura falleció en el acto. Los otros muchachos huyeron aterrados al ver caer al suelo á su compañero. Al enterarse los padres del muerto de lo que había ocurrido, acudieron á su casa, donde se desarrolló una escena desgarrado 1 -Zamora. hierro candente que curo tu herida? ¡Ay ¡usted es un ángel, padre cura y no sabe tal vez, ni se figura que el amor hace locos de remate, y la infamia, el engaño y la impostura. sirven á los deseos de acicate. Sí; yo sé que es infame mi morena, que se burla, que goza con mi pena, pero encuentro incentivo en sus traiciones y más quiero apretar los eslabones cuanto más vergonzosa es la cadena. Lucho por olvidarla, y no la olvido y pienso en ella hasta volverme loco. ¿Qué más? ¡Si hasta dormido la veo en sueños, y acaricio y toco aquel cuerpo de diosa amasado con pétalos de rosal ¡Qué cuerpo, señor cura! un asombro, un prodigio de heimosura! CONFÍTEOR Y yo le dtgo Padre ¡st usté la mera! EUSEBIO BLASCO -Señor cura, pequé; y es lo más grave que no ti aigo propósito de enmienda,